Muchas veces me pregunto porque voy a ver una peli que estoy convencido que va a ser un coñazo. Debe ser que soy optimista por naturaleza. Pienso que los críticos, a los que siempre leo, se habrán equivocado y no habrán sabido apreciar la gracia de la peli. O que tal vez por fin se haya hecho la gran comedia romántica divertida. En el fondo sé que eso no va a pasar pero aún así me cabe la esperanza.
Sin compromiso es la típica y tópica historia de chico conoce chica y blablablá. No aporta nada nuevo a ese género llamado comedia romántica que tampoco ha aportado nada de interés al cine.
Tal vez solo fui a acompañar a Mar que quería ver al soso de Ashton Kutcher.
O tal vez para admirar a Natalie Portman a la que he visto crecer cinematográficamente. La primera actuación que recuerdo de ella es en la magnífica “León. El profesional” donde se comía la cámara y daba una lección de interpretación con tan solo 12 años. Luego fue primero la Princesa y después la Senadora Amidala en las tres primeras partes de Star Wars. Y por fin la he visto hecha una mujer en “Cisne Negro” con Oscar incluido y merecido. Es como una hija de cine que me ha dado grandes satisfacciones. Pero en esta peli sin sustancia es como si me hubiera dado una mala contestación o se hubiera echado un novio tonto del culo.
Pero no penséis que es de esas películas que producen gastroenteritis, que dan ganas de vomitar y te mueven la tripa. No, la peli se aguanta sin ir al servicio. He visto cosas peores.
Solo veo estas razones para recomendar esta peli.
Para las chicas: Ashton Kutcher.
Para los chicos: Natalie Portman.
Para los padres: aunque tu hija se porte mal o se eche el novio inadecuado, sigue siendo tu hija.
Viendo esta peli cumplo con la misión sagrada de ver todas las pelis nominadas al Oscar este año que han sido diez, ni más ni menos.
Los chicos están bien nos presenta una familia formada por dos madres lesbianas y dos hijos adolescentes. Las madres fueron fecundadas por inseminación artificial de un donante anónimo.
Esto que aquí en España nos puede parecer normal, en USA ha levantado mucha controversia, lo cual ha hecho que esta peli llamara la atención.
La peli empieza entretenida presentando a los personajes y la situación pero el interés decae al avanzar el metraje.
Tal vez los personajes más llamativos sean los amigos de los chicos. Uno es un anormal que le gusta orinarse encima de los perros y otra una chica que tiene como único tema el sexo. Es posible que la directora pretendiera hacer más patente las diferencias entre los hijos de esta familia, unos chicos que son encantadores y otros muchachos de una familia diríamos “normal”.
En mi opinión el nivel de esta peli es mucho menor que el de las otras nominadas este año.
Siempre hay que evitar desvelar más de lo necesario del argumento de una peli. En esta ocasión es imprescindible mantenerlo oculto. Parte del acierto de Nunca me abandones es que la información se va dosificando a lo largo del metraje y a veces solo se intuye o se averigua o se deduce. Contar algo de su guión es traicionar al futuro espectador.
Esta peli es singular. Es ciencia ficción disfrazada de drama, pero es una ciencia ficción sin decorados futuristas, ni efectos especiales y no puedo decir más.
En gran parte de la peli el espectador y los protagonistas avanzan juntos en conocer de que va todo y al final tanto uno como los otros se sienten defraudados por conocer que algunas ilusiones eran solo eso.
Esta sociedad es cruel y los protagonistas son víctimas casi-resignadas de un sistema que les condena.
La historia de amor es una anécdota dentro de la historia fundamental , aunque ayuda al desarrollo.
Resulta muy inquietante como los personajes afrontan su destino.
La dirección de Mark Romanek es fría y distante, lo cual encaja perfectamente con la esencia de la peli. Los actores sienten y sufren pero no se empatiza con ellos con lo cual parte del planteamiento argumental resulta congruente.
Una película muy interesante que te deja con mal cuerpo.
Ya sé que esta crítica puede resultar enigmática pero es por tu bien, créelo.
El Síndrome de Chandler Bing se encuadra dentro de las enfermedades raras que son las que tienen una prevalencia menor de 5 casos por cada 10.000 habitantes.
Fue descrita en el año 2000 y por lo tanto se puede decir que es una enfermedad nueva por lo que no aparece en la mayoría de los libros de medicina. Como es lógico ya había casos de esta patología antes de ser descrita.
Lo más característico de este trastorno es que las personas que lo padecen son incapaces de poner una expresión facial normal y relajada delante de una cámara y adoptan muecas o gestos extraños cuando se les va hacer una foto o se les graba en vídeo. Por lo demás estos pacientes suelen llevar una vida normal. Llaman la atención cuando se hacen fotos de grupo por lo grotesco de su expresión facial.
Esta patología se considera genética aunque se duda de su carácter hereditario, atribuyéndose a una mutación genética. Se manifiesta desde la infancia. Como los niños al ser retratados ponen caras extrañas se ha atribuido a retraso mental. Si bien es cierto que algunos pacientes con síndrome de Chandler Bing tienen déficit intelectivo, la gran mayoría tienen un coeficiente intelectual normal, aunque no suelen ser muy listos.
Se suele acompañar de otros síntomas como exceso de apetito, cierta tendencia a la obesidad y al sobrepeso, comportamiento inadecuado en reuniones sociales, sentido del humor distorsionado y tendencia a la flatulencia intestinal. A pesar de que suelen ser rechazados socialmente por sus expresiones faciales delante de la cámara muestran indiferencia, aunque en algunos casos pueden tener problemas, especialmente cuando se tienen que hacer fotos para documentos oficiales.
Parece existir mayor presencia de homosexualidad entre las personas que lo padecen.
Recientemente se ha aceptado en un documento oficial una foto de uno de estos pacientes con una extravagante mueca en un DNI español cuando el sujeto alegó con certificado médico padecer esta patología.
El nombre del síndrome se debe al personaje de la serie norteamericana Friends cuya última temporada fue realizada en 2004.
De momento no existe tratamiento adecuado. La psicoterapia no es eficaz y los tratamientos cognitivo-conductuales no dan buenos resultados. El uso de fármacos estimulantes como anfetaminas parecen empeorar el cuadro clínico.
En definitiva cuando veáis que alguien pone cara de gilipollas en las fotos es que padece Síndrome de Chandler Muriel Bing.
Esta peli está rodada en varios largos planos-secuencia. Siempre he sido un gran admirador de esta técnica que algunos grandes del cine han dominado, como Brian de Palma en casi todas sus pelis, o Luis García Berlanga que siempre decía que como era vago con esta técnica se ahorraba mucho tiempo y trabajo, cuestión que no es cierta porque hay que emplearse a fondo con la planificación y con muchos ensayos, o como el maestro Alfred Joseph Hitchcock en su peli La soga.
Miguel Ángel Vivas, el director, rueda eficazmente los planos-secuencia adquiriendo la cámara gran protagonismo, metiéndose entre los personajes, corriendo delante y detrás de ellos o manteniendo planos cuando la tensión así lo exige.
La trama no es novedosa pero sí esta manera de contarlo. La tensión en la peli va en aumento y te mantiene en un ¡ay! La angustia que se vive en la pantalla se trasmitió a mis entrañas y lo cierto es que lo pasé mal, pero mal de verdad. Sufrí. Pasé miedo.
Cuando era pequeño me asombraba mi madre viendo películas. Avisaba a los personajes de los peligros o les aconsejaba. A mí con esta peli me pasó lo mismo. Viví, y nunca mejor dicho, con tal intensidad la historia que creo que me ha afectado psicológicamente, he quedado traumatizado.
Hace 4 días que la vi y aún no me he recuperado.
Si me seguís ya sabréis que no me gustan los finales felices, con éste debería estar muy contento porque el final es bestia, es brutal y probablemente el mejor de los posibles.
Aunque sea reiterativo: la historia es acongojante, la realización hace que se trasmita así al espectador y la banda sonora contribuye y mucho.
Miguel Ángel permíteme que te diga que eres un fenómeno de la naturaleza, que tienes un gran futuro y sigue haciendo planos-secuencia que eres de los que los hacen bien de verdad.
Decir que la joven Manuela Vellés está bien sería quedarse muy corto, es impresionante como vive su personaje como se entrega totalmente. Por cierto el personaje que hace de su novio (Xoel Yañez) es una auténtica nenaza.
Desaconsejo esta peli a personas sensibles, a cardiópatas y los que viven en chalés de urbanizaciones aisladas. Muy recomendable para diabéticos, no tiene nada de azúcar.
Hace más de 20 años pusieron esta peli en la tele, yo tenía guardia, aún no tenía VHS y me quedé sin verla. Elena me habló maravillas de ella y desde entonces había querido disfrutarla.
Gracias a las denostadas descargas, que por cierto son legales porque aún ningún juzgado ha condenado a nadie y porque compartir cosas no puede ser ilegal sino solidario, pues como decía me la descargué y por fin la he podido disfrutar.
Reúne todos los requisitos para encuadrarla dentro del cine negro. La magnífica fotografía que aprovecha la noche para crear un ambiente turbador. La presencia femenina como inductora del mal. Una trama bien elaborada sin cabos sueltos. Unos diálogos brillantes y ágiles, divertidos y dichos con matemática precisión. Por supuesto un asesinato o más bien homicidio. El seguimiento policial meticuloso…
Puro cine negro.
Robinson colosal. La Bennet embriagadora y turbadora.
Lang perfecto en su dirección.
Es el ejemplo ideal de que un buen guión, con buenos actores, con un buen director y con medios mínimos se puede hacer una gran película, un clásico.
En los Multicines había largas colas para ver la nueva entrega del héroe español Torrente pero en nuestra sala, este sábado solo estábamos seis personas y Mar bajaba la media de edad claramente. Este tema no parece interesar a nadie, o a muy pocos.
Iglesias vuelve a rodar en Suiza para engañarnos diciendo que son las estepas rusas y da el pego.
La historia es interesante pero hay muchas cosas que no funcionan.
Los diálogos no son ágiles, los actores se ven obligados a decir frases largas y complicadas que pretenden crear escenas de gran tensión dramática pero que no lo consiguen, solo aburren al espectador.
Carlos Iglesias que también protagoniza la peli quiere llenarla de grandes momentos que resultan inconexos y fallidos.
Hay algunas escenas penosas y bochornosas que dan vergüenza ajena.
La persistente voz en off es persistente e insufrible, siempre innecesaria.
El director y guionista intenta no tomar partido y evitar el maniqueísmo y lo consigue, aunque tal vez, se ve que se empeña demasiado.
La historia de amor es posiblemente lo más interesante de la peli.
Otra cuestión salvable es el retrato de la vida en la Unión Soviética al final de la peli que resulta muy ilustrativo.
Hace más de treinta años cuando veías alguna peli infumable de esas malas-malas, alguien decía que era buena la fotografía. En ésta también es buena la fotografía.
Es una pena que una peli prometedora con una buena producción se quede en lo que ya he contado. Pero a Carlos Iglesias le quiero decir que le admiro porque nadie se había atrevido a sacar este tema y que si pule algunas cosicas seguro que hará grandes pelis.
Esta peli es una de las diez que este año ha estado nominada a los Oscars.
The Fighter se podría contemplar desde tres puntos de vista.
La típica historia de un chico de clase obrera que se quiere abrir camino en el mundo del boxeo con final feliz, por supuesto. Todo con escaso interés por ser una historia ya vista.
Desde otro ángulo sería el relato de un boxeador fracasado, que se quedó en promesa y que ahora adicto al crack lleva una vida caótica e irresponsable y del que hacen un documental y el pobre tonto se cree que es una estrella de cine. Eso tampoco sería nada del otro jueves.
La historia realmente interesante es la de la familia y la novia del boxeador que se disputan el poder de dominarlo con la escusa de hacerlo el rey del boxeo. Por un lado la madre y las horrorosas hermanas, que son un montón y que no puedo asegurar cuantas porque no me daba tiempo a contarlas, con el hermanito adicto a las drogas como preparador. Por el otro bando está el padre y la novia que parecen más sensatos pero que no quieren ni oír hablar del resto de la familia. Y lo que parecía una peli de boxeo, una de las muchas que se han hecho, algunas buenísimas (Toro salvaje) y otras infumables (la saga de Rocky), se convierte en una guerra familiar.
Esta familia vive en Lowell en Massachuset y forma parte de eso que en USA se llama “basura blanca“, en la que salir de esa situación es difícil sino imposible. Por cierto en Million Dollar Baby se retrataba también este estrato social.
Christian Bale se llevó de forma merecida el Oscar al mejor actor de reparto por interpretar al hermano malo. La madre interpretada por Melissa Leo se llevó el equivalente femenino por hacer de esa matriarca de mucho carácter o mejor dicho con esa mala leche. Para Amy Adams no hubo premio pero también está estupenda.
La pelea de boxeo al final del metraje está bien rodada y dan ganas de decir: ¡qué buen combate!
Lo peor de la peli, con ventaja, es el penoso maquillaje. Las heridas en la cara son costras guarras, las cura penosas y los vendajes un asco.
Hay final feliz y nos dicen: “basada en hechos reales” Dos ingredientes básicos para llevarse el oscar que detesto profundamente. Aún así The Fighter es una peli interesante, con buen ritmo.
Estrenada en España en Mayo de 2010. Esta peli plantea una cuestión interesante. A una persona al que asesinan a su esposa y a su hijita ¿le puede la justicia resarcir de sus pérdidas? ¿la víctima se va a quedar satisfecha con la pena a los culpables? La respuesta es claramente no.
El protagonista se toma la justicia por su mano elaborando un complicado plan de venganzas que resulta insaciable.
Si nos abstraemos de cuestiones morales la peli puede resultar entretenida pero es claramente excesiva e increíble, aunque cosas más difíciles se han visto.
Hay algún momento brillante, como cuando comparece ante la juez y después que ésta le conceda la libertad bajo fianza, él la insulta y la convence para que lo meta en prisión.
Pero gran parte de la película es como un espectáculo de fuegos artificiales, mucho ruido y muchas luces pero poca sustancia.
Hay diálogos de pena, aunque en una peli así los diálogos son lo de menos.
El final es descorazonador porque el vengador, que se ha saltado todas las leyes para consumar su revancha, es eliminado ilegalmente por el fiscal que parecía se había convertido en un hombre íntegro. Parece decirnos: la justicia no vale para nada, lo mejor es saltarse las leyes y hacer “justicia” por sí mismo. Tal vez esto tampoco sea tan novedoso porque siempre se ha dicho: “tengas pleitos y los ganes”.
Lo peor de la peli es con ventaja el epílogo de “final feliz”. El fiscal valorando la vida familiar. Mil veces visto. Y sin el más mínimo remordimiento por nada. Si uno va a ver tocar el violonchelo a su hija todo se perdona.
Al comenzar una cítica se puede hablar del guión, de la trama, de los personajes… En esta peli es obligado hablar de su director Darren Aronofsky. Este Cisne negro con otro director hubiera sido la típica peli de bailarinas que compiten por llegar al papel protagonista, triunfando la más abnegada (como en la mayoría de las pelis con happy end) o la más guarra (como en Showgirls del inefable Paul Verhoeven).
Aronofsky imprime su sello personal a la peli y lo que podía haber sido un pastelito de fácil digestión se convierte en un San Jacobo de Casa Goyo. Ya sé que esta comparación no la entenderá casi nadie pero como mis lectores suelen ser amigos si alguno no conoce Casa Goyo yo le indico.
La vida de la bailarina protagonista está asediada por una madre frustrada e insoportable, un director exigente que quiere sacar de Nina su lado oscuro para que interprete al cisne negro, una sustituta que es lo que las madres definen como malas compañías y la propia Nina que ansía la perfección.
Todo ello lleva a la locura del personaje y a la confusión del espectador que no sabe que es real y que fruto del delirio de la protagonista. Esa confusión es una de las grandes bazas de la peli que nuestro amigo Darren maneja con maestría. Además esta realidad confusa y esquizofrénica se mezcla con la ficción del baile del Lago de los cisnes dando más riqueza aún a las situaciones.
Natalie Portman, ganadora del Oscar por este papel, interpreta magníficamente a esa chica que sufre y sufre y sabe transmitir sus angustias al espectador que también padece con ella.
Winona Ryder está casi irreconocible, es el ángel caído perfecto.
El parisino Vincent Cassel actúa de forma solvente y convincente.
La ucraniana Mila Kunis es la mala compañía perfecta.
Las coreografías son estupendas y el director (otra vez Aronofsky) sabe montarlas para que no se hagan aburridas, para que sean parte de la trama y del sufrimiento del personaje de Nina.
Es difícil definir el género del Cisne negro. Se podría decir que es un musical, o una peli de miedo, o un estudio de la locura o, incluso, un thriller erótico.
En cualquier caso una gran película que sin duda se merecía la nominación al Oscar.
Los académicos que deciden los oscars han elegido esta peli como la mejor. Era previsible que esta historia de superación personal, cuestión tan apreciada por los académicos, fuera la ganadora.
Me había resistido a verla pero al ganar el oscar me tiré a la piscina.
Mi amigo y jefe Jorge me había dicho que visto el trailer, vista la peli. Otra amiga me había dicho que era maravillosa.
Pues efectivamente la historia es justo lo que se espera (como era de suponer el jefe siempre tiene la razón). Un individuo con un defecto en el habla que gracias a la ayuda de un logopeda excéntrico consigue dar el discurso de su vida.
El sujeto con problemas de dicción es el Rey Jorge VI, lo cual parece dar un tono de grandeza al asunto.
Todo en El discurso del rey es predecible, desde el primer cuarto de hora sabes lo que va a pasar y como va a terminar. Eso sí todo muy british: magníficos actores, buena ambientación, realización académica, estupendo vestuario… Pero cero de emoción.
Este año había diez películas nominadas. He visto unas cuantas.
127 horas en mi opinión no es película para oscar su nivel no es suficiente.
La red social es una peli magnífica con mucho humor, pero los académicos jamás premian una comedia.
Origen es una peli interesante y que hace pensar, no es redonda pero mejor y más divertida que la ganadora.
Toy Story 3 es una obra colosal con un nivel más que de sobra para optar a los oscars y tal vez la mejor, pero dar el oscar a una peli de dibujos: imposible.
Valor de ley es una obra maestra, tal vez la mejor peli de los Coen y la menos personal, junto con la Red social, la preferida por mí.
Dar el premio a Winter´s Bone es impensable, dar el oscar a una peli de tan bajo presupuesto significaría menospreciar a las grandes productoras y los académicos prefieren ningunear a esta obra maestra que también se merece lo mejor.
Respecto a la tan ponderada actuación de Colin Firth quiero decir que la interpretación de Javier Bardem en Biutiful es un millón de veces mejor, más profunda y más lucida. Bardem es un tío que tal vez no me caiga bien como persona pero debo reconocer que es un actor absolutamente impresionante y se merecía el oscar de calle.
Geoffrey Rush está como siempre bien, tal vez mejor que Firth.
Esta peli, a pesar de lo dicho, tiene aspectos interesantes que me gustaría comentar. Tal vez sin pretenderlo El discurso del rey introduce una reflexión sobre esa institución milenaria llamada monarquía.
Nadie en su sano juicio puede negar que heredar la jefatura del estado de un país es una cuestión absurda y peligrosa.
En esta peli el hermano mayor de Jorge VI incumple todas las normas no escritas que debe cumplir un heredero a la corona: es juerguista y se casa con una divorciada (tal vez os suene cercano) y por eso abdica en su hermano.
Jorge V, padre del protagonista de esta peli, le dice que con la radio el trabajo del rey es sobre todo el de actor y claro un rey con problemas del habla lo tiene mal.
En España es difícil hablar de este tema. Aquí se puede hablar de todo, poner a parir a todo Cristo pero ojo si dices algo de la monarquía que terminas al menos delante de un juez o en la carcel. Por eso seré prudente y solo insinuaré.
Entre Jorge VI y cierto monarca del sur de Europa hay muchas similitudes. Los dos ocuparon la corona después que el legítimo heredero abdicara. Los dos tenían una esposa con carácter, con mucho carácter. Los dos tuvieron hijas rellenitas. Los dos eran aficionados a la bebida o más bien forofos. Los dos tenían problemas de dicción. Los dos pronunciaron un discurso que les hicieron populares. Muchas coincidencias.