Cuando en 2004 el ganador del Rally Dakar en categoría de coches, el piloto francés Stéphane Peterhansel padeció una orquitis, por no llevar adecuadamente colocados los testículos durante una larga etapa, se dio a conocer una patología relativamente frecuente que había afectado a millones de conductores previamente.
Esta patología aparece exclusivamente en varones. Después de largos periodos de conducción sin realizar descansos y con los testículos en posición inadecuada se produce una inflamación de éstos apareciendo orquitis.
La compresión del testículo y el continuo traqueteo produce una inflamación extremadamente dolorosa de los testes.
Esta patología cursa con intenso dolor, aumento del tamaño escrotal y en ocasiones fiebre.
El tratamiento se realiza con antiinflamatorios, analgésicos, aplicación local de frío y reposo.
Aunque como es lógico la medida más eficaz es la prevención. Todo conductor varón antes de iniciar la conducción debe colocarse adecuadamente los testículos, evitando que puedan ser comprimidos.
Por cierto cuando Stéphane Peterhansel presentó la orquitis del conductor varias etapas antes de terminar el Rally Dakar, un miembro del equipo comentó: “tenemos un problema de co…” Stéphane consiguió terminar el rally y salir triunfador a pesar de tan grave dolencia, dando una lección de espíritu de sacrificio y superación.
Mar y yo decidimos ver de tirón las tres primeras pelis de Scream para poder ir al cine a ver la cuarta entrega con fundamento.
Las tres fueron dirigidas por Wes Craven en 1996, 1997 y 2000.
Como llevo retraso con las críticas hago un pack tres por uno.
Despreciar este cine de entretenimiento y juvenil sería lo más sencillo. Destacar algunos elementos de interés es posiblemente más complicado pero más divertido.
La línea argumental es clavada en las tres pelis pero la segunda parodia a su anterior y la tercera a sus predecesoras.
Ese tono de autoparodia con un espíritu juguetón del siempre joven Craven le dan un toque especial.
Las referencias cinéfilas son estupendas y constantes. Esa discusión en clase de cine sobre si las segundas partes son mejores que las primeras es magnífica.
Es gracioso como Drew Barrymore dura unos pocos minutos al comienzo de Scream. En la dos ocurre lo mismo con Jada Pinkett Smith, la esposa de Will Smith, con una agonía delante de la pantalla rememorando algún clásico, un inicio espléndido, mientras ven el estreno de Puñalada que protagoniza Heather Graham que también es asesinada haciendo el papel de la Barrymore.
Hay tres personajes que duran las tres pelis: la sosa y feucha Neve Campbell, el torpe pero imprescindible David Arquette y la maravillosa Courteney Cox, la Mónica de Friends, de la que me declaro absoluto admirador.
La saga de Scream es para tomársela a broma, cualquier afán de trascendencia o intentar recordar quienes son los asesinos resulta inútil.
Veremos que nos presenta Wes Craven en la cuarta entrega. ¿Más de lo mismo o lo mismo mejorado?
Pensaba que no había visto esta peli pero conforme la veía la iba recordando. Hay una escena brutal de tortura para doblegar la rebeldía de Winston Smith. Le acoplan una jaula en la cara con una rata hambrienta. Por supuesto Winston confiesa hasta la muerte de Manolete. Había conseguido olvidar ese momento tan desagradable pero enseguida lo recordé.
La peli representa bien la novela. Ese universo represivo y totalitario que todo lo controla, con el ojo del líder siempre vigilando. Pero aún así surge la rebeldía.
La estética feísta y la escasez en la que viven los personajes me impactaron y también la continua propaganda, incansable y demoledora.
Esta peli estuvo entre las nominadas a los oscars a mejor peli extranjera. Es una producción francocanadiense de la que había oido hablar elogiosamente.
Como no la estrenaban en los cines a los que acudo habitualmente cuando vi a mi amigo Oscar (gerente de estos cines) le pregunté si la iban a poner, me dijo que lo pediría y al siguiente fin de semana ya estaba en la cartelera. ¡Muchas gracias Oscar!
Fuimos Mar y yo el sábado por la tarde. Éramos los únicos en la sala.
La peli comienza con imágenes poderosas e impactantes rebosantes de realismo. Todo preludiaba que iba a ser una gran historia. Pero nuestras expectativas se vieron sobrepasadas y con diferencia. La historia es tan fuerte como un puñetazo en las entrañas.
El marco en que se desarrolla es el Oriente Medio en los confictivos años 60 y 70. No se especifica de que país se trata pero deduzco que puede ser el Líbano. Guerras de religión y étnicas.
Años después dos hermanos se ven obligados por el testamento de su madre a buscar a su padre y su hermano, cuyas existencias eran desconocidas para ellos. El viaje al país árabe de donde procedía su madre es un viaje al pasado de su madre y su abigarrada historia.
La narración es magnífica, los actores están estupendos y la dirección es eficaz sin alardes visuales.
La guerra solo puede generar odio, desgracia y miseria económica y moral. Pero en todo ese caos ¿siempre queda la esperanza?
Otra pregunta: ¿Se podría realizar un spin-off del personaje Tarek Abou?
Vimos esta peli porque actuaba el gran Harrison Ford y parece que un actorazo así solo puede hacer productos de calidad. Elena es admiradora incondicional y lo comprendo.
Morning Glory pretende ser una comedia que se intenta sustentar el la joven actriz Rachel McAdams. Esta chica, al igual que el personaje, le echa empuje y se esfuerza hasta el infinito y más allá para intentar hacer algo divertido y es lo mejor de la peli.
El guión no es nada del otro jueves y se encuentran varias situaciones o ya vistas o repetidas por lo que carecen de total interés.
Reconozco que hay momentos hilarantes, pero el conjunto resulta aburrido.
Diane Keaton está penosa sin gracia y sin saber encontrar su sitio, a veces incluso repelente.
Harrison Ford pone toda la peli cara de enfadado y no sé si es su papel o es que no le gusta lo que está haciendo. Pero verle haciendo algo de chicha y nabo, con lo que ha sido, da pena, mucha pena.
Déjame entrar es una película americana, basada en una producción sueca que tuvo mucho éxito en los países escandinavos y se ha vuelto un fenómeno de masas, además ha obtenido varios premios como en el Festival de Tribeca.
Hacer una peli de vampiros original y que dé miedo es una tarea ciertamente difícil.
El tono de Déjame entrar es intimista, poético y turbador. Es la historia de un niño en una familia disfuncional, con padre ausente, madre ultrarreligiosa y aficionada a la bebida y este muchacho es víctima de acoso escolar por tres subnormales de tomo y lomo. Pero el niño sabe llevar con dignidad sus problemas y hace lo que puede.
Su vecina es una niña enigmática que vive con un señor mayor que parece ser su padre pero no lo es y que le consigue sangre humana para que la niña se alimente.
La niña vampira inspira ternura pero es capaz de sangrientas fechorías.
No es una peli de sustos. Los momentos terribles que más que verlos los suponemos, aunque también hay imágenes explícitas.
Hay secuencias muy potentes vistas desde puntos de cámara inusuales, como la secuencia del accidente de coche.
Una película sumamente interesante en la que el vampirismo solo es un elemento más. Una peli que nos habla de la soledad y de la necesidad de afecto.
Sin límites es un thriller entretenido que mantiene el interés.
Hay secuencias bien rodadas y originales que sorprenden al espectador, sobre todo cuando el protagonista consume esa droga maravillosa el NZT. Esa cámara que camina a ritmo vertiginoso por las calles de Nueva York resulta impactante.
La voz en off es como siempre innecesaria aunque es preciso reconocer que no se abusa de ella.
Robert de Niro como siempre eficaz, pero verle en tantos personajes en tantas y tantas películas confunde un poco.
Hay aspectos en la peli que me recordaron a Matrix y al Club de la lucha, aunque las líneas argumentales sean totalmente diferentes. El apartamento del personaje Eddie Morra me recuerda mucho al del Club de la lucha.
Destacar el maquillaje que resulta muy eficaz y hace muy creíbles a los personajes.
Se podría decir que Sin límites es un thriller del siglo XXI.
Lo peor con ventaja es el final, con una moralina absurda y entrando de lleno en esa malformación del cine americano del happy end.
Segundo preestreno al que acudo en mi vida. Maravillosa compañía la de Mar. Saludamos a Oscar, gerente de los multicines, con el que compartimos sala y comentarios sobre ésta y otras pelis antes de empezar.
Nada que declarar es una peli francesa dirigida por Dany Boon, el director de moda en el país vecino, muy popular a raíz de su peli Bienvenidos al Norte, todo un taquillazo en la Galia y con cierta repercusión en España.
Bienvenidos al Norte se reía de los prejuicios de los franceses del Sur sobre los franceses del Norte y fue una película que me pareció entretenida, aunque un poco irregular.
Nada que declarar trata de ser, desde el primer fotograma, una comedia disparatada. Esta vez habla de las relaciones entre belgas y franceses en el marco histórico de la desaparición de las fronteras en al Unión Europea en 1993.
Empecemos hablando de la dirección. El abuso de los primeros planos resulta irritante, pensando mucho en el mercado televisivo. El manejo de la cámara es impersonal sin nada de interés.
Sigamos por el guión. Decir penoso significaría que da pena y eso sería tener compasión y yo no quiero tenerla. El desarrollo de la trama es horroroso con un relato infantiloide, exento absolutamente de interés por predecible. Desarrollos patéticos que producen auténtica vergüenza ajena. El guión pretende desarrollar una “comedia amable” y lo que obtiene es un esperpento grotesco que no llega ni al nivel de las comedias de Esteso y Pajares o de Ozores de los ochenta.
Los personajes son solo caricaturas (en el peor sentido del término). Los actores gesticulan de manera incomprensible degradando aún más el conjunto.
Debe quedar claro que solo es mi opinión. La sala estaba llena y muchos de los asistentes se partían de risa y daban grandes carcajadas. A mí, esta ¿peli?, solo consiguió arrancarme alguna leve sonrisa en un par de ocasiones. No le veía la gracia por ninguna parte y desde luego no me entretuvo para nada. ¿Habré perdido el sentido del humor?
Escribo la crítica lo más rápidamente posible porque si esperara un poco seguro que la olvidaría, o eso espero.
Atraco perfecto es una película de 1956. Una gran muestra de cine negro.
Su director y guionista es un Stanley Kubrick de tan solo con 28 años realiza una obra maestra.
Kubrick siempre fue un perfeccionista y en su madurez se distinguió por martirizar a los actores repitiendo decenas y a veces cientos de veces las escenas. En esta peli ejecuta un guión de manera meticulosa mostrando el atraco y su preparación desde diferentes puntos de vista.
El uso del blanco y negro es ejemplar con una fotografía que sabe sacar partido de la noche y de sus sombras, hay momentos en los que el negro ocupa toda la pantalla pero aún así la acción avanza.
Kubrick disecciona con brevedad pero con precisión las razones de cada atracador para cometer el delito. Todos tienen su justificación y todos son comprendidos.
Hay un elemento común en todas estas pelis de este género: la mujer como inductora del mal y del desastre final. Esa mujer fatal que impulsa al crimen y a la traición. Mujer sin escrúpulos que hace cualquier cosa para obtener su beneficio. Que sabe manejar a los hombres a su antojo.
El título original en inglés es The Killing y a mí me parece más acertado éste Atraco perfecto en castellano que le da un tono irónico más rico.
La peli es una gran reflexión sobre como el destino domina las vidas y como pequeños imprevistos pueden dar al traste con planes perfectos. En ningún caso el final hubiera podido ser otro, en aquella época el crimen siempre debía tener su castigo al menos en la ficción.
De Crowe todos guardamos en nuestra retina la imagen de Gladiator.
En Los próximos tres días Haggis cumple, con un guión meticuloso que se esfuerza en mostrarnos los detalles de un plan de fuga y que también guarda algún truco para sorprender al espectador. Además plantea un tema interesante y que causó polémica en el salón de mi casa entre Elena y el que suscribe. Si todas las pruebas condenan al supuesto criminal, ¿eso da la certeza de su culpabilidad?
Tal vez sin quererlo pero esta peli se convierte en un alegato contra la pena de muerte, porque si ésta se cumple hace irreversible la condena y siempre puede existir la posibilidad que se elimine físicamente a un inocente.
La dirección es efectiva y mantiene el interés del espectador.
Crowe borda su papel de marido convencido en la inocencia de su esposa y además urde un plan en el que debe relacionarse con gente de mala calaña sufriendo en sus carnes las consecuencias de estas “amistades peligrosas”.
Pero está bien sacar algún defecto. La peli tiene cierto aire de telefim en algunos momentos y al final resuelve la incógnita sobre la culpabilidad de la condenada que tal vez hubiera estado mejor no despejar.
Mis expectativas con esta peli eran muy pobres por eso me ha sorprendido.
La peli no nos cuenta una gran historia planetaria sino que nos narra las vicisitudes de un grupo de heroicos marines que luchan contra los alienígenas que lo destruyen todo y no respetan ni a los civiles.
Se agradece que el relato sea desde el punto de vista exclusivo de los marines y las noticias que tenemos sobre la invasión en todo el planeta son las que ellos ven en televisión.
La presentación de los personajes es tópica a tope. El sargento que se jubila con un pasado turbio. El soldado que se va a casar… …
La lógica de la invasión es absurda y la justificación que da la tele es pueril.
Pero las escenas de guerra están bien rodadas con buena dosificación de la tensión, con momentos incluso brillantes.
Más que como peli de alienígenas funciona como peli de guerra. Además el que los enemigos no sean afganos, ni japoneses, ni iraquíes sino alliens permite que sus muertes no causen ningún tipo de problema ético al espectador, a los marines, claro está, tampoco.
Hubo una época en mi juventud que los extraterrestres eran buenos, hacían música como en Encuentros en la Tercera Fase, o pedían un teléfono para llamar a su casa. Pero esa etapa pasó, ahora son tiempos de desesperanza y los E.T. son malos y destructivos.
Destacar la presencia de Michelle Rodríguez que ya nos tiene acostumbrados a sus papeles de guerrera.
El director, Jonathan Liebesman, a pesar de realizar un trabajo de encargo sin ninguna personalidad cumple su cometido con eficacia.
Comentar que la sala de cine estaba casi llena. Una señora mayor entró con su hija antes de comenzar la proyección. Le comenté a Mar que era extraño que una persona de su edad viniera a ver esta peli. Cuando llevábamos 5 minutos de proyección salió precipitadamente. Se había equivocado de sala. ¿Qué peli había venido a ver?
Por supuesto los marines terminan salvando al mundo, tal vez porque habían visto Indepence Day en Antena 3.