Película danesa que obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
Su directora es Susanne Bier que nos cuenta la historia de dos niños y sus familias rotas por el divorcio una y la otra por la muerte de la madre.
La peli está cargada de imágenes potentes que hacen que su visión sea entretenida.
Pero lo más interesante es el planteamiento y la reflexión sobre la violencia.
Una violencia extrema y gratuita en un país africano donde un médico danés, el padre de Elías, trabaja para una ONG. Y otra violencia más cotidiana pero también gratuita en la civilizada Dinarmarca donde hay niños acosadores y padres abusones.
Parece que se mantiene la tesis que ante la violencia hay que mantener una actitud civilizada y pacífica. Pero lo cierto es que esto solo sirve para mantener la agresividad latente y a veces la venganza es irremediable. La discusión queda abierta.
Un aspecto que me gustó mucho es lo bueno que es el médico, hombre de grandes principios éticos, como suele ser habitual en todas las personas que practicamos esta profesión.
La directora se muestra condescendiente ofreciendo un final abierto a la esperanza.
Se desarrolla en Berlín, cuestión que me ha gustado porque la conocí el verano pasado.
La acción discurre bajo la mirada de Liam Neeson, protagonista absoluto y los hechos se conocen al mismo tiempo que el personaje, sin trucos.
El guión es complejo y da un giro inesperado al final de la peli, momento en el que empeora no en el ritmo pero sí en la trama que se enrevesa demasiado.
Pero la acción discurre a tal ritmo que no te da tiempo a plantearte los fallos de guión.
Liam Neeson en un papel difícil está perfecto.
Destacar la intervención magnífica de Bruno Ganz como antiguo agente de la Stasi.
Peli hablada en catalán en la versión original, dirigida a cuatro manos por Jordi Cadena y Judith Colell.
Tiene dos partes bien diferenciadas. La primera en blanco y negro relatando la violación de Elisa y los efectos que en ella causa ese terrible suceso. La segunda parte en color cuando la protagonista es universitaria y un día recuerda ese suceso.
El planteamiento de la película es interesante y su desarrollo atrapa.
Pero tiene graves defectos que impiden que sea una peli redonda.
La voz en off es constante y va relatando con frialdad todo lo que sucede incluso anticipando acontecimientos. Mis seguidores, si es que los tengo, ya conoceréis mi aversión hacia este recurso que suele ser innecesario. Aquí se abusa de él y resulta insoportable. ¿Para que decir lo que ya ves?
Las circunstancias de la violación de Elisa son poco creíbles.
La escena en la que Elisa ya jovencica recuerda es tal vez demasiado larga y excesiva.
El sufrimiento de Elisa se trasmite bien al espectador que se queda impresionado y comprende que el horroroso incidente va a marcar la vida de la niña.
Es una historia de pura supervivencia a través de la mirada de un niño, Andreu, interpretado por Francesc Colomer. A la situación de pobreza de esa Cataluña rural se suma la miseria de la postguerra española.
Andreu va descubriendo como la mentira está instaurada en su vida y que sus padres no son precisamente un modelo ético.
La peli es bastante deprimente porque a la miseria económica se le añade la miseria moral. No entraré en detalles escabrosos pero son numerosos.
El guión me ha resultado un poco confuso y me ha molestado la falta de referente ético. Desde luego no es la típica historia de buenos y malos, aquí todos son malos.
La ambientación es excelente con escenas impactantes. Los actores están todos fenomenal.
Pero el discurrir de la peli no me emocionó aunque sí me repugnó en bastantes ocasiones.
Siempre he pensado que el buen cine es el que despierta emociones. Esta cinta no te deja indiferente.
En mi opinión su Goya a la mejor película es excesivo además había una producción muy superior como También la lluvia, ninguneada sin razón.
Un cameo de lujo, la primera dama de Francia, Carla Bruni que sale airosa del compromiso.
Una historia divertida con referencias a la Cenicienta, con una colección de personajes-artistas curiosos, especialmente gracioso el personaje de Dalí.
Un personaje pedante y odioso interpretado por Michael Sheen.
Con todo esto, Allen ha hecho una de sus mejores obras que como siempre nos invita a una reflexión-moraleja, esta vez sobre el inconformismo y la búsqueda de algo mejor en otro tiempo o en otras personas que nunca se termina de encontrar.
No tengas miedo es la triste historia de Silvia. En la peli la vemos de 7, de 14 y de 25 años. Desde los 7 años sufre abusos sexuales de su padre, pero solo sexuales. En toda la peli Lluís Homar, el padre, se muestra cariñoso y compresivo, incluso tierno, aparentemente un padre ejemplar.
Montxo Armendáriz realiza una peli personal con una cámara colocada a la altura de la cara o más bien de la cabeza de Silvia niña, adolescente y después joven víctima de los abusos de su padre. Armendáriz es un director que siempre me ha gustado, su ópera prima Tasio de 1984 es para mí su mejor película junto con Secretos del corazón de 1997.
Michelle Jenner y las otras dos actrices que interpretan a Silvia realizan una magnífica actuación. El peso de la tristeza se ve en sus rostros, esa amargura mezcla de asco y de sentimiento de culpabilidad. La insistencia de Armendáriz por seguir el rostro de Michelle Jenner llega a cansar y parece un recurso del que se abusa.
Las declaraciones de otras víctimas en esa psicoterapia de grupo son impactantes pero innecesarias, el drama personal de Silvia es más que suficiente para impresionar al espectador.
La indiferencia y la negación de la madre, una eficaz Belén Rueda, resultan escalofriantes.
Las intervenciones de la psicóloga resultan ridículas. La conclusión es que a la pobre Silvia nadie la ayuda de verdad, es ella la única que puede hacer algo por sí misma.
Casi al final de la peli rompí a llorar (ya sé que soy un lila) La tristeza me invadió.
Compartí la sala con un señor de unos 60 años y con dos jóvenes en los que aprecié cierto retraso intelectivo. Los jóvenes comentaron, textualmente: “Pues yo no he pasado miedo”. Al señor de edad le pregunté si le había gustado y me contestó: “basura propagandística”. No salgo de mi asombro.
A mí siempre me ha interesado el cine argentino. Soy un fan incondicional de Juan José Campanella desde que en 2001 estrenara El hijo de la novia, posiblemente la película que más veces he visto, unas veinte y cada vez que la veo encuentro cosas nuevas.
Todos sabemos que los argentinos hablan en un idioma diferente. Cuando empiezas a ver una peli tardas unos veinte minutos en entender lo que dicen pero luego lo comprendes sin problema, es una cuestión casi milagrosa que a mí no me ha ocurrido nunca con el inglés o con el alemán.
Cuestión de principios es una película sumamente interesante que plantea cuestiones vitales de gran calado. El desarrollo de la peli es muy entretenido pero es que además contribuye a la reflexión y al debate posterior. No voy a jugar a sacar conclusiones porque soy el menos indicado y porque en ese aspecto la película deja el tema abierto a la discusión.
Federico Luppi está inconmensurable con tal cantidad de matices en su interpretación que apabulla.
Norma Aleandro, la gran dama del cine argentino, está colosal y soy admirador de ella desde El hijo de la novia.
Iba a decir que Cuestión de principios es una peli imprescindible pero seré comedido y solo diré que es altamente recomendable.
Gerardo Olivares es director y guionista de esta peli. Basada en hechos reales. El director se inspiró en una tesis doctoral y en el propio relato del personaje real para confeccionar esta peli.
Una tarde en el coche oí una larga entrevista al director. Contó sobre el rodaje de la peli y lo que le resultó más difícil, no fue manejar a los lobos o al búho, sino a las cabras que no paraban de moverse.
El maestro Hitchcock decía que odiaba trabajar con niños y con animales. Pues esta peli está protagonizada por niños y animales, osea una difícil tarea.
El niño Manuel Camacho que interpreta a Marcos de 8 a 10 años no sabe poner cara de asombro ni de susto por lo demás su actuación es aceptable. Juan José Ballesta tiene tan solo una presencia testimonial interpretando a Marcos a los 20 años.
Destacar la presencia de Sancho Gracia magnífico en su papel de Atanasio.
La peli funciona bien sobre todo cuando parece un documental del Hombre y la Tierra. La fotografía es excelente.
Alguna pega hay que sacar y tal vez la podemos encontrar en algunos personajes que parecen caricaturescos.
Ahora Emilio Aragón se ha metido en el cine. Ha escrito el guión a cuatro manos con Fernando Castets, ha compuesto la música y ha dirigido esta peli.
Milikito es un fenómeno de la naturaleza. Ha sido payaso, humorista, presentador de televisión, guionista de series de televisión, actor, productor televisivo, cantante, compositor, director de orquesta, el Señor de la Sexta y ahora director de películas y seguro que me dejo algo.
Siempre he sentido admiración por él. Tenemos una edad parecida y hemos crecido juntos. Me gustaba su programa de humor “Ni en vivo ni en directo“, también como presentador del Juego de la Oca. Cantaba Me huelen los pies o Cuidado con Paloma con mis hijos cuando íbamos de viaje en el coche. Pero no me atrajo en Médico de Familia. Ha sido productor de series míticas como 7 vidas. Y ahora que dirige la Sexta me gusta el Intermedio.
Su debut en la dirección tiene muchos aspectos positivos. La ambientación y la producción son excelentes. Los actores magníficos con alguna excepción. Consigue hacer una peli entrañable y emotiva.
Pero hay aspectos negativos. El niño (Roger Príncep) me parece insoportable. Hay aspectos divertidos en la trama pero el complot para cargarse al Generalísimo resulta del todo increíble.
Hay momentos que pretenden ser poéticos pero no lo consiguen. La banda sonora es pretenciosa intentando aumentar el ambiente sentimental y emotivo pero solo se queda en el intento. Algún número musical algo reiterativo. Imanol Arias no consigue centrarse en su personaje.
Lo mejor es Carmen Machi con una subtrama divertida y ella muy graciosa.
El homenaje final a Miliki honra a su hijo pero en el contexto de la peli resulta innecesario y sentimentaloide en exceso.
Hace unos días que vi esta peli y casi no la recuerdo. Es asombroso lo inteligente que es el cerebro que consigue olvidar lo mediocre.
Si casi no la recuerdo es porque no me emocionó en absoluto. La vi pensando en un producto de entretenimiento con una trama bien urdida sobre atracos. Tal vez esperaba ver The Town. Ciudad de ladrones, una magnífica película.
La peli es un bodrio de tomo y lomo, ni atracos bien elaborados, ni personajes interesantes, ni nada de nada.
La banda sonora es un aspecto que para mí suele pasar desapercibido. Aunque como todo el mundo sabe soy buen cantante de karaoke pero no tengo mucho oído. Para que la música de una peli me llame la atención o tiene que ser muy buena o muy pero que muy mala. Adivina cual es el caso de esta peli. Dejemos el asunto solo en claramente inadecuada.
Estoy intentando recordar y no encuentro nada que salvar. Hay que olvidarla y punto.
Voy corriendo a ver de nuevo The Town. Ciudad de ladrones.
Ambiente pantanoso en los alrededores de New Orleans .
Chicas asesinadas y descuartizadas.
Hallazgo de un cadáver de hace muchos años.
Poli de vuelta de todo cansado de la ineficacia de la justicia, interpretado por el magnífico Tommy Lee Jones, que interpreta muy bien su papel o de verdad está cansado.
Alguna escena de acción a cargo de Tommy absolutamente increible.
Mafioso local interpretado por John Goodman que parece de chiste.
El rodaje de una peli en la zona.
Expolis que son los malos (acabo de destripar la peli).
La presencia de apariciones de un general sudista que pretende dar un toque de calidad. Éste sería el ingrediente inesperado, difícil de encontrar en el super del barrio.
Hijita adoptada que es secuestrada para dar dramatismo.
El cocinero es Bertrand Tavernier que guisa una peli sin fundamento y que resulta irregular y en general aburrida.
La unión del mejor guionista del cine español (Rafael Azcona) y un gran director (Marco Ferreri) crea una de las mejores películas del cine hispano.
El comienzo es estupendo con ese coche recorriendo las calles del Madrid de los 50 dando una imagen sofisticada en el fondo y en la forma, pero Mery (Celia Conde) llega a la casa donde vive realquilada y eso nos adentra en la realidad de una época que director y guionista retratan con tal maestría que parece un concienzudo estudio sociológico.
Ferreri usa planos largos y planos secuencia en donde pasan veinte cosas a al vez tratando al espectador como adulto e inteligente. El cine de ahora es más simple un primer plano y plano y contraplano para que quede bien claro quien habla, infantiliza al espectador. Con Ferreri te puedes fijar en muchos detalles y disfrutar de la riqueza de esas imágenes.
Hay secuencias tan potentes que impactan. Ese tranvía circulando entre el rebaño de cabras que cuida un señor con gabardina. O ese niño sentado en el orinal encima de la mesa donde están comiendo.
Los personajes son todos sensacionales y los actores impresionantes con ese jovencísimo José Luis López Vázquez en estado de gracia absoluta o su novia, Petrita, interpretada por Mari Carrillo inconmensurable.
Decir que el pisito es una comedia disparatada es mentir y no entender nada. El pisito es la radiografía atinada y certera de una época, es el drama de una sociedad con problemas cotidianos impresionantes tratados con humor, con un humor negro, muy negro.