Vi acompañado de Elena de nuevo este peliculón. Hice un comentario en Noviembre de 2011 cuando no conocía ni sospechaba que fuera a ganar el Goya.
La trama es ciertamente complicada y el verla por segunda vez me ha permitido apreciar detalles que no recordaba o de los que no me había percatado.
Hay una sucesión de escenas sin diálogo que son estupendas y pensé lo inútil que hubiera sido incluir la voz en off que tanto detesto.
Éste es el cine que me entusiasma, ese en el que no todo está claro, en el que hay que descubrir las cosas y puedes suponer más que saber.
Si la peli hubiera sido americana Santos Trinidad hubiera quedado mal herido y podría protagonizar un par o tres de secuelas. Aquí solo podemos esperar una precuela.
La maldad se puede manifestar de muchas maneras. En Mientras duermes se nos presenta a un psicópata que urde retorcidos planes para joder la vida a la gente y vaya si se la jode.
La peli está contada desde el punto de vista del psicópata y el también retorcido Balagueró intenta que empaticemos con su portero César. Lo peor es que a veces lo consigue.
El guión está estructurado como un thriller, aunque hay momentos de cine de terror.
A veces una frase puede resultar más cruel que un hachazo craneal. Así César se ceba con Doña Verónica en una de las escenas más duras que recuerdo.
La peli funciona muy bien en gran parte por la interpretación de Luis Tosar al que admiro desde Celda 211. ¿Se está especializando en malos?
En cambio Alberto San Juan con una breve intervención no resulta nada convincente.
La niña Iris Almeida da miedo de verdad, su presencia es impresionante.
Balagueró realiza una peli sencilla sin grandes pretensiones pero eficaz y muy turbadora.
Hace unas semanas leí una biografía sobre Marilyn Monroe. Una vida tormentosa de una chica atormentada con un don extraordinario.
Marilyn fue sobre todo una estrella y una actriz intuitiva pero una pésima profesional. Llegaba siempre tarde a los rodajes, era incapaz de aprenderse el texto. Respecto esto hay anécdotas muy jugosas.
Rodando Con faldas y a lo loco, tuvo que repetir una escena 65 veces incapaz de pronunciar una frase que se fue reduciendo hasta que solo tuvo que decir: ¿Y la botella? El gran Billy Wilder perdió los nervios, como es lógico. Pero a pesar de todo consiguió terminar una peli sensacional.
En la Monroe había un conflicto entre el personaje-estrella de cine y la persona. Todo el éxito que obtenía en la pantalla y fuera de ella no se compadecía con su fracaso personal y vital. Conocer su vida no inspira envidia sino pena, mucha pena.
Esta Mi semana con Marilyn se recoge fielmente todo esto que acabo de comentar.
Un acierto de esta producción es que solo se circunscribe a unos días del rodaje de El Príncipe y la corista, y no intenta abarcar la vida de la gran estrella por completo, lo que de seguro sería imposible. Pero en este relato está la esencia de la Monroe.
Simon Curtis se estrena como director de cine y lo hace con mucho acierto facturando una peli entretenida y bien rodada.
Emma Watson ha abandonado la Academia de Magia y Brujería Hogwarts y se ha adentrado en el mundo de los muggles y en esta peli está maravillosa. Cuanto me alegraría que tuviera una brillante carrera como actriz, al fin y al cabo la he visto crecer.
He dejado para el final a Michelle Williams y me he puesto de rodillas para venerar y adorar a esta mujer que está tan formidable actuando como Marilyn que me hizo olvidar que era una actriz interpretando a una estrella pensé que de verdad era la Monroe reencarnada para hacer de ella misma. No encuentro calificativos adecuados. Está perfecta. Yo pensé que era imposible pero el milagro ha ocurrido.
La invención de Hugo es una peli compleja. Por un lado es un cuento con tono dickensiano. Por otro es un nostálgico homenaje al cine. Por otro rinde tributo a uno de los pioneros del Séptimo Arte (Georges Méliès). También nos relata la vida de una estación de ferrocarril en los años 20…
Y todo esto y más encaja perfectamente bajo la batuta de Martin Scorsese que conocedor y estudioso del cine realiza una obra preciosista, técnicamente perfecta con detalles de calidad.
El aspecto visual es abrumador de una belleza plástica colosal.
Ya sabéis que empiezo a detestar el 3D pero aún así me atreví a verla en este formato y acerté. Tal vez sea la peli en la que el 3D se disfruta más de las que he visto. La sensación de profundidad dura todo el metraje y da una impresión de belleza.
Recordar y homenajear a Méliès es de agradecer, fue el inventor de los efectos especiales, un creador incansable y un renovador de un arte que comenzaba. Producía, dirigía, hacía los guiones, protagonizaba, diseñaba los efectos especiales. Un auténtico hombre-orquesta del mundo del cine. Gracias a algún coleccionista la mayoría de sus películas se han conservado.
Toda la peli está envuelta en una atmósfera nostálgica y emotiva.
Los niños están extraordinarios, despiertan ternura.
Es muy curioso que una producción norteamericana rinda homenaje al cine primigenio francés y se desarrolle en París, por cierto un París de fantasía iluminado con las luces de la ilusión.
Por otro lado una peli francesa, la oscarizada The Artist, se desarrolla en Los Ángeles y rinde homenaje al cine de Hollywood.
Spielberg dirige con mano firme un film de corte clásico. El caballo no es solo el hilo conductor de diferentes historias que tienen en común diseccionar el espíritu humano con sus defectos y grandes virtudes, es también el protagonista de la peli, con su personalidad propia y su carácter.
Hay momentos que recuerdan a esa maravilla de Senderos de Gloria de Stanley Kubrick, con esa cámara recorriendo las trincheras y analizando los personajes con solo ver sus caras, lo que podría parecer un ejercicio de estilo es una profundización del alma humana en una situación extrema.
Se ha calificado a War Horse de cine familiar con cierto tono despectivo, tal vez por apelar a los sentimientos y no incluir violencia extrema ni sexo, pero esta peli es mucho más es cine puro realizado con clasicismo con una realización perfecta.
Una buena dirección tiene que ver con una planificación cuidada, donde cada plano encaja con mecanismo de relojería, saber colocar la cámara y mantener el plano o hacer una secuencia larga y no solo montaje estrepitoso pero vacío.
Spielberg llena el metraje de grandes momentos y eso es peligroso porque el espectador se puede empachar pero Steven sale airoso y emociona y transmite sentimientos.
La fotografía limpia y perfecta junto con la música del gran maestro John Williams colaboran eficazmente en hacer de War Horse una peli redonda. Un clásico imprescindible.
Ponemos en casa la tele y en la Uno estaba esta maravilla de película. La he visto varias veces. Estaba recién empezada y Elena y yo nos quedamos hipnotizados delante de la pantalla.
Almodóbar es un tío muy grande, sus películas son divertidas y ésta además tiene un punto costumbrista que me encanta.
El retrato de esas mujeres de pueblo que han emigrado o se han quedado en su pueblo manchego donde el viento trastorna el intelecto es maravilloso y realista.
Las conversaciones de estas chicas resultan graciosas porque nos son cotidianas.
Pedrooooooo sabe sacar partido de sus historias y transforma lo malo en bueno y los delitos de sus pelis (en ésta: congelación e inhumación ilegal) en actos de amor.
La historia es un terrible drama con celos, homicidios, incesto… pero bajo la dirección de este manchego ya universal todo parece como de diario.
A mí Penélope Cruz no me cae bien como persona pero como actriz me parece descomunal. No puedo olvidar su actuación en La niña de tus ojos del gran Trueba.
En Volver está magnífica y cuando canta el tema de la peli me emociona. Esa mirada tierna y brillante me subyuga. Una maravilla.
Como director admiro a Roman Polanski como persona lo desprecio profundamente y espero que algún día pague por sus delitos. Dicho esto, que no viene al caso para nada, comento su peli.
Para mí no resulta nada estimulante ver una peli que se desarrolla íntegramente en el salón de una casa de gente bien y en la que no se para de hablar ni un momento. Yo prefiero lo más cinematográfico, planos largos con exteriores y silencios donde el espectador descubre las cosas más que se las cuenten. Osea que esta Un dios salvaje no reúne ningún requisito para que me guste.
Reconozco el mérito de Polanski en mostrar la podredumbre humada disfrazada de buenos modos, lo que calificamos de civilizado que solo es un camuflaje de los bajos instintos que perduran en el ser humano.
La relación entre esas dos parejas y entre los conyuges entre sí se muestra turbia y voluble y en menos de 80 minutos se nos descubre lo peor de las personas.
La peli resulta deprimente y desasosegante.
Los actores están estupendos y merecería ver esta peli solo por su interpretación.
Polanski en los últimos fotogramas pretende dar un mensaje de optimismo pero eso no alivia el mal cuerpo que ha dejado todo el metraje.
Hace un año quedé maravillado con También la lluvia, por entonces la última peli de Icíar Bollaín. Tanto me gustó que fui dos fines de semana seguidos a verla.
Esperaba mucho de ésta su nueva peli Katmandú, un espejo en el cielo.
La historia no está mal contada pero se abusan de los diálogos para explicar lo que ya vemos o podríamos intuir. La constante presencia de su protagonista (Verónica Echegui) y los muy frecuentes primeros planos molestan. La historia no es novedosa y no está contada de manera original.
Le reconozco el mérito a mi admirada Icíar de rodar en este país exótico y con actores no profesionales. Lo mejor de la peli son precisamente los planos rodados con estos actores que tienen un aire documental y respiran verdad.
Hay varias subtramas introducidas para emocionar al espectador y conmigo surtió efecto.
Verónica Echegui está aceptable en su papel pero en ocasiones algo chirría en su interpretación.
Resulta penoso en doblaje de la voz que ayuda poco a la credibilidad de los personajes.
En mi (modestísima) opinión Katmandú es un loable intento fallido. Pero que lo sepas Icíar, te sigo admirando.
Para mí el re-estreno del primer episodio de la Saga Galáctica es todo un acontecimiento.
Soy seguidor entusiasta de estas pelis por muchas razones que luego contaré.
Lucas se ha hecho ultramillonario gracias al merchadising y a las sucesivas reposiciones con escenas nuevas algunas de milisegundos. Ahora nos ofrece las pelis en 3D.
Esperé con ilusión el 3D en Avatar pero ya no le he encontrado la gracia al asunto. En esta peli casi no se nota y resulta del todo innecesario. Pero me alegro que haya servido de escusa para volver a ver en pantalla grande esta peli.
Tal vez La amenaza fantasma sea la peor de las seis pelis que componen la saga pero aún así me gusta mucho.
Sumergirte en ese universo (nunca mejor dicho) de personajes increíbles, de planetas, de aventuras… es una auténtica gozada.
Muchos han calificado la saga de infantiloide y tal vez tengan razón pero a mí me aporta diversión y emoción y eso es el cine.
Cuando vi por primera vez esta Amenaza fantasma comprendí que la saga no era la historia de Luke Skywalker, era el relato de las aventuras de R2-D2 o la biografía de Anakin Skywalker o la descripción de las intrigas maquiavélicas del Senador Palpatine.
Con este primer episodio comienza una historia de una estirpe familiar formada por la unión de un esclavo que escala en nivel social hasta llegar a ser la pareja de una reina/senadora y luego están sus hijos, por cierto la hija termina juntándose con un buscavidas y contrabandista. Todo un culebrón.
Pero hay más lecturas. Hay una lucha entre el bien y el mal, pero las fuerzas maléficas son muy poderosas y utilizan armas muy retorcidas (la manipulación, la seducción, el miedo, la ira). Darth Vader solo es una víctima de esas argucias del Reverso Tenebroso. Su destino es fatídico, condenado a la infelicidad. Anakin es claramente un personaje shakesperiano.
Estas múltiples lecturas de Star Wars son tal vez el aspecto que más me atrae.
Analizar esta primera (¿o es mejor decir cuarta?) entrega es para mí muy difícil porque desligarla del resto me resulta imposible. Cuando la veía en el cine con mis gaficas polarizadas tal vez por sexta vez no dejaba de pensar en la evolución de los personajes y es que les tengo cariño. Me han divertido y acompañado durante tantos años y me emociono al pensar que lo seguirán haciendo hasta que fallezca (o eso espero).
Lucas intenta contarnos tal vez demasiadas cosas y por eso al re-verla más veces comprendes mejor la trama y encuentras nuevas perspectivas.
La ambientación es extraordinaria. La belleza de Naboo y el pintoresquismo de Tatooine, planeta tan importante en la saga, me entusiasman.
El odiado Jar Jar Binks me altera levemente pero le da el toque ¿cómico? e infantil a la peli que tal vez sea conveniente.
Natalie Portman interpretando a la Reina (democrática) Amidala está estupenda. Es valiente y enérgica como lo será su hija Leia y me encanta su look de “antes muerta que sencilla“. Se ve que, a pesar de la diferencia de edad, conecta con el niño Anakin.
El rollito ese de Shmi Skywalker de concibió por obra y gracia de la fuerza es estupendo y divertido y tal vez se le podía haber sacado más jugo.
Ewan Mcgregor interpretando a Obi-Wan Kenobi es uno de los grandes de la saga, tiene la seriedad de un Jedi pero con un punto juguetón que resulta muy atrayente.
Los 131 minutos de Star Wars Episodio I se hacen inolvidables especialmente gracias a la extraordinaria música de ese grande entre los grandes que es John Williams. Sus melodías son el 50% de la peli. Música trascendente, divertida, emocionante, inolvidable…
Espero ansioso ver la 2 dentro de un año en el cine. Voy corriendo a casa a verla.
Esta peli está basada en la supuesta comicidad de sus tres protagonistas que en USA son muy conocidos y muy poco por estos lares.
Saber medir que es gracioso y que es grotesco es muy difícil, y el director de esta peli (Seth Gordon) no ha encontrado la medida.
La peli discurre sin garra y sin gracia con chistes de mal gusto y abundancia de palabrotas que no despiertan ni una leve sonrisa.
Todo resulta penoso y aburrido.
Solo se salvan del desastre los tres secundarios de oro.
Kevin Spacey que puede con todo y resulta muy gracioso en ese papel repugnante.
Collin Farrell está irreconocible tras ese espeso maquillaje, caricaturiza su personaje y resulta estupendo ver su vivienda que representa bien su personalidad.
Jennifer Aniston está maravillosa, como siempre. Resulta absolutamente increíble que su empleado no se rinda a sus encantos.
Se podría hacer un nuevo montaje en el que solo estuvieran las escenas en las que aparecen estos tres secundarios. Sería un corto gracioso, pero solo duraría 30 minutos. Al resto se le podría prender fuego.
La deuda es una peli de espías pero también sobre el valor de la verdad y el peso de la mentira sobre la vida y las repercusiones que ésta causa.
El retrato de los personajes es parco pero intenso y estos espías están llenos de sentimientos. La acción es lo de menos, lo de más es la trama. La historia se cuenta en varios tiempos, dosificando la información con unas transiciones bastante logradas.
Llama la atención la maldad del nazi Doctor Dieter Vogel, el Cirujano de Birkenau, no arrepentido de nada y que consigue sacar de quicio a sus captores, hurgando en la herida donde más duele.
Tengo una especial predilección por el cine argentino y esta película me parecía interesante.
Carlos Sorín nos tiene acostumbrados a historias pequeñas y aquí sigue fiel a éstas pero dando un toque de intriga a su peli.
El gato desaparece analiza la relación de una pareja después que el esposo tuviera un brote psicótico del que aparentemente se ha recuperado. Todos lo encuentran bien menos su esposa y el gato que lo ve como un extraño.
Se analiza la relación de esta pareja y se hace sospechar al espectador sobre la desaparición del gato que solo es el macguffin de la trama. Hay también momentos de terror relacionados con la decadencia psicológica de la esposa.
La peli resulta interesante y es simpática por su sencillez y su planteamiento de ir por casa.
En los cines argentinos rogaban que no se descubriera el final, que es estupendo.
Tal vez Eastwood sea uno de mis directores preferidos, todas sus películas me gustan. El biopic es un género difícil porque condensar la vida de una persona en un par de horas es imposible, por ello hay que intentar trasmitir la esencia del personaje y no solo contar con más o menos acierto episodios sueltos que suelen dar una impresión de una peli poco compacta.
J. Edgar Hoover fue uno de los grandes personajes de la historia de los Estados Unidos. Según muchos el hombre más poderoso en el siglo XX. Ocupó el cargo de director del F.B.I. durante 48 años y mantuvo a todos los presidentes pillados por los… …
El gran Clint nos relata el desarrollo de esta policía federal americana y la vida amorosa de este peculiar individuo.
Hoover cuenta su biografía a varios agentes que hacen de escritores, pero no relata la verdad sino una versión novelada en la que él es el héroe absoluto y esa es la versión que nos ofrece el director. Esto le da un encanto especial al desarrollo porque vemos la historia contada desde el punto de vista del protagonista lo que da más interés intentando descubrir que hay de verdad y que de fabulación.
Su relación homosexual con su ayudante Clyde Tolson, del que J. Edgar se enamora desde que lo conoce, está magníficamente expuesta, con esa lucha interna entre declarar su amor y sus prejuicios inculcados por su madre que dice que prefiere a un hijo muerto a un hijo “mariposón”. Por cierto, el maquillaje de Armie Hammer, actor que interpreta a Tolson, es horroroso y penoso. En cambio Leonardo Dicaprio está convincente bajo el espeso maquillaje de Edgar.
En esta relación hay momentos magníficos como el ataque de celos de Tolson al oír a Hoover de un posible matrimonio con una joven, una escena estupenda.
Hay secundarias de lujo como Naomi Watts o Judi Dench con papeles fundamentales pero que saben a poco.
Eastwood dirige con su oficio habitual, con técnica impecable, con una ambientación perfecta, cuidando el detalle, con un montaje sereno y sin estridencias, dando una lección de dirección.
Incomprensible que esta peli no esté nominada a los Oscars, ni su director, ni Leonardo. De verdad increíble.