Chiste: I+D

Se trata de un relato de humor enviado por Marto espero que os guste.

Muchas gracias.

I+D

De modo que me dispongo a quitarle el sujetador. Ella me mira y capto el deseo y la urgencia en sus ojos. La empujo sobre el sofá, su pelo negro y rizado cae por sus hombros.

Me quito la camiseta, la lanzo, no se donde aterriza. No importa.

Trasteo con el broche que mantiene unidas las dos copas del sostén. Consigo desengancharlo, las copas se separan apenas unos centímetros. Ya casi esta…

Suena el timbre de la puerta.

Nos quedamos paralizados.

- ¿No me dijiste que tus padres no vendrían?- pregunta ella.

- Me dijeron que llegarían sobre las doce. Son las nueve y media maldita sea. Vístete.

Ella se abrocha el sostén y se pone la camiseta. Yo, busco desesperado la mía. Allí está, justo encima de la bombona de butano. La miro extrañado, que coño hace una bombona de butano en el salón. No hay tiempo para eso, salgo corriendo hacia la entrada y observo por la mirilla.

-Joder, es un policía- mascullo entre dientes.

Abro la puerta.

-Hola, en que puedo ayudar…

No me deja terminar la frase. Se agarra la ropa de la cadera y tira de ella. En un segundo el policía queda solo vestido con las botas negras y un minúsculo taparrabos de cuero negro.

-¿Es aquí la despedida de soltera?- pregunta el tío.

Me quedo a cuadros. Él me mira a los ojos tras sus enormes gafas de espejo y yo no puedo evitar mirarle otra vez su entrepierna.

Vuelvo al salón. Ella me mira, se cubre con un cojín.

-¿Quién era?

- Un policía- le digo, ella cambia el semblante. –en realidad era un boys disfrazado…, déjalo es igual. ¿Dónde nos habíamos quedado?- le digo con una de mis mejores sonrisas.

Le quito el cojín. La desarmo. Ella parece relajarse de nuevo. Le tiro hacia arriba de la camiseta y ella levanta los brazos para que pueda salir. Le desengancho el broche del sostén, Los pechos hermosos y redondos hacen presión y separan las copas unos centímetros. Apenas puedo ver la parte curva donde nacen. Pero intuyo que son perfectos.

Me deleito unos segundos con la insinuación.

Suena de nuevo el timbre de la puerta.

- ¿No me dijiste que tus padres no vendrían?- pregunta ella.

-¡Ya te he dicho que mis padres…!- he levantado la voz, la he asustado.- Perdona- le digo.- Seguro que no son mis padres, espera que voy a ver.

La beso en la frente y me dirijo a la entrada.

Voy descalzo y me golpeo la punta de los dedos con la bombona de butano. La miro extrañado, que coño hace una bombona de butano en el salón. No hay tiempo para eso salgo corriendo hacia la entrada y observo por la mirilla.

Un tío vestido de mono con una gorra gris.

Abro la puerta.

-Hola- le digo.

-Hola- me contesta.

Nos quedamos los dos en un incómodo silencio. El hombre me mira y parpadea, no me dice nada el muy estúpido.

-¡Oiga!, ¿en qué puedo ayudarle amigo?

El hombre se sorprende al escuchar mi voz y saca una tablilla y se pone a leer en voz baja.

- ¡Ah, ya!- me dice. –Disculpe es que tuve un accidente y tengo jodida la memoria a corto plazo, por eso siempre llevo conmigo esta tablilla.

No sé que contestar a eso. Noto como se me abre la boca. Estoy alucinando con este tipo.

El hombre saca un trozo de goma del maletín de herramientas que trae consigo y la hace bailar delante de mis narices. Parece un pene fláccido.

-Toca revisión del gas, he de cambiarle la goma- me dice.

Salgo de mi estupor. Comienzo a cerrar la puerta.

-Vuelva mañana- le digo.

Cierro la puerta y observo por la mirilla. El hombre no se va. Se ha quedado flaseado de nuevo. Espero unos segundos y el hombre hace un gesto de no saber muy bien donde está. Mira a ambos lados y se percata que en su mano sostiene una goma y en la otra una tablilla con apuntes. Comienza a leerlos. Bien, ya sabe porque está aquí y el muy gilipollas vuelve a llamar al timbre.

-¡¿Va todo bien?!- ella me grita desde el salón.

-¡Si!, espera es sólo un segundo.

Abro la puerta.

-Hola-le digo

-Hola- me responde el muy cretino.

Se queda de nuevo en Babia.

Le arrebato la tablilla de la mano antes de que vuelva en sí, y escribo una anotación al final del folio, en grande y mayúsculas.

¡VOLVER MAÑANA!

Le devuelvo la tablilla y le doy un bofetón. El tipo me mira, no sabe que ha pasado. Observa la goma fláccida en una mano y la tablilla en la otra. Comienza a leer.

-Que tenga usted un buen día- me dice y se marcha.

-Igualmente.

Cierro la puerta.

Ella me está esperando sentada en el sofá y tapándose con el puto cojín. Me obligo a sonreír. Esta vez no he llegado ni a la mitad del salón cuando el timbre suena de nuevo.

Ella hace el amago de preguntar y le levanto el dedo. ¡Cállate y no preguntes!, es lo que mi dedo le da a entender. Ella no dice nada, buena chica, y se aprieta más contra el sofá.

-Esto no puede estar pasando, me cago en la puta…

Esta vez me tropiezo de lleno con la bombona de butano que sigo sin saber que coño pinta allí.

Me he hecho una herida en la rodilla. Empieza a sangrar. Cojeo y llego hasta la puerta. Observo por la mirilla. No veo a nadie.

Abro la puerta y sigo sin ver a nadie hasta que bajo la vista y un enano me sonríe desde el felpudo.

Lleva alzacuellos por lo que deduzco que es cura.

-El señor es grande- me dice. –El señor te quiere y te perdona.- continúa.

Cierro dando un portazo.

Vuelvo corriendo al sofá, sé que no tengo apenas tiempo. No la digo nada y le arranco el cojín de su regazo y le desabrocho el sostén. Ella no dice nada, parece asustada. Me dispongo a quitarle el sujetador de un tirón cuando suena el timbre. Ella da un respingo y yo vuelvo a levantar el dedo. No dice nada.

Me levanto y me obligo a ir hacia la puerta. Esta vez la bombona de butano está junto al sofá. Me ha sorprendido la muy cabrona. Vuelvo a golpearme en la rodilla y sangro un poco más.

Llego a la entrada y observo por la mirilla.

Un hombre delgado y vestido de negro y con guantes blancos. Tiene un sombrero que me impide verle la cara. Se lleva la mano al ala del sombrero y la otra a la entrepierna. Tirabuzones negros caen a ambos lados del sombrero. Es Michael Jackson.

Abro la puerta. Se pone a bailar. Calcetines blancos sobre calzado negro.

-¡Uh…!- grita.

Cierro la puerta.

Ahora el tiempo es extraño, todo parece ocurrir a toda velocidad, y yo no puedo hacer nada:

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Ella, sofá, timbre, bombona de butano, mirrilla, militar con escafandra

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Ella, sofá, timbre, bombona de butano, mirrilla, tío disfrazado de Elvis, ¿o era Elvis?

Ella, sofá, timbre, bombona de butano, mirrilla, zombi

Ella, sofá, timbre, bombona de butano, mirrilla, boxeador

Ella, sofá, timbre, bombona de butano, mirrilla, borracho

Todo vuelve a la normalidad, vuelvo al salón y ella ya no está. Necesito una tila.

Voy a la cocina y enciendo el gas. Observo la bombona de butano. Son solo unos segundos, pero me parece ver una sonrisa en la maldita bombona de butano.

Suena el timbre y voy a ver quien es. Me olvido de que he encendido el gas y no he prendido la llama.

Abro la puerta.

Es ella. Nos vamos al sofá y nos damos el lote. Cuando acabamos, cojo de la mesilla un cigarrillo y prendo el encendedor, mejor dicho, prendo toda la casa.

Booooom.

En la puerta de color negro se puede leer en letras rojas:

INFIERNO

SUCURSAL ESPAÑOLA

OFININA DE I+D

Dentro solo hay una mesa y una gran butaca. Está de espaldas a la puerta y no se puede ver a su ocupante. El teléfono rojo comienza a sonar.

Una mano lo alcanza.

- I+D, sucursal España, ¿con quien hablo?- la voz es rasposa y cascada. El humo de un cigarrillo se eleva sobre la butaca.

-¡¿Como que con quien hablas!?- le grita la otra voz. -¡Será que te llaman mucho a este teléfono!

-Lo siento Jefe- responde.- Es la costumbre.

-Oye, he estado observando las cintas y….¡ me quieres explicar que coño de castigo infernal es la mierda esa que habéis montado!

-Esto… vera se lo explicare, es que no nos quedaba fuego ni lanzas ni cosas por el estilo, ya sabe usted como funciona esto por aquí, nos falló el proveedor y tenemos a tres tíos de baja en la cadena de montaje…

-No se para que coño pregunto nada- dijo el Jefe.

Colgó el teléfono.

Chiste subido por Ramón el El 2010-06-20 a las 10:25:20

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