Chiste: El cinturón de castidad

Regresa el conde de las cruzadas, y manda reunir a todos sus sirvientes. Una vez reunidos, les dice:

- Antes de irme a las cruzadas mandé que le pusieran a mi esposa, la condesa, un cinturón de castidad con guillotina. Ahora veremos si me fueron fieles ¡Abajo los pantalones!

Todos los sirvientes tienen el rabo rebanado... menos uno. El conde lo llama:

- Ven acá, mi fiel Bertoldo, y dile unas palabras a este montón de desvergonzados...

- ¡Ggg g ggggg gg....!

Chiste subido por Ramón el 2009-02-17 a las 12:58:07

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