Chiste: El loro del peluquero

Cuando la vecina pasaba, el loro del peluquero siempre le gritaba sin piedad:

- ¡Buenos días, putona!

Hasta que un día ella no aguantó más y reclamó airadamente al peluquero, el cual, como modo de castigar al loro por su mala conducta, lo pintó de negro.

Al día siguiente la vecina pasó por la peluquería y el loro, ahora pintado de negro, no dijo absolutamente nada.

La mujer, triunfante, lo provocó:

- ¿Ahora estás calladito, no?

A lo que el loro, con aire de olímpico desprecio, respondió:

- ¡Cuando estoy de smoking no hablo con putas!

Chiste enviado por mi amiga Isabel Tello.

Chiste subido por Ramón el 2012-03-12 a las 18:43:28

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