Silvia Abril da vida a Mamen Mayo la mediadora de herencias.
Es una serie con clara vocación de comedia, planteando diferentes problemáticas que tienen como elementos centrales las herencias y los líos familiares.
Más que en aspectos legales se adentra en elementos psicológicos y familiares, componiendo una especie de thriller sentimental.
Cada episodio es autoconclusivo, pero los personajes centrales avanzan y los vamos conociendo y queriendo capítulo a capítulo.
Soy muy fan de Mona Martínez que está sensacional.
Destaca, como lo hacía en Celeste, la joven Clara Sans un portento de simpatía y alegría.
Eduard Sola es uno de los creadores de esta serie que también ha participado en la exitosa Querer, lo cual demuestra que desenvuelve bien en comedia y en drama.
Mi puntuación: 7,68/10.
Eduard Sola (Creador) y Miguel Angel Faura (Creador):
Silvia Abril: una actriz todoterreno que brilla con luz propia
Silvia Abril es una de esas actrices que no necesita presentación. Su rostro y su estilo inconfundible llevan años marcando un antes y un después en el panorama de la interpretación en España. Nacida en Mataró (Barcelona) en 1971, Silvia es una de las figuras más versátiles y carismáticas del cine, la televisión y el teatro español.
Con una carrera que abarca desde programas de humor como Homo Zapping hasta películas como Bajo el mismo techo, Silvia ha demostrado que su talento no tiene límites.
En cada proyecto, ha conseguido conquistar al público con una mezcla de humor, frescura y una capacidad innata para empatizar con cualquier personaje que interpreta.
Su reciente trabajo como protagonista en la serie Mamen Mayo no ha sido la excepción.
“Mamen Mayo”: una apuesta por la comedia con trasfondo
EnMamen Mayo, Silvia Abril interpreta a una peculiar mediadora de herencias, con un equipo aún más peculiar.
Silvia Abril consigue dotar a Mamen de una humanidad desbordante. Bajo su estilo cómico, logra que el espectador no solo ría, sino también reflexione sobre las complejidades de la vida moderna.
Una carrera cimentada en la versatilidad
Aunque Silvia Abril es especialmente conocida por su vis cómica, su trayectoria demuestra una capacidad para adaptarse a géneros diversos. Desde su participación en programas como Tu cara me suena hasta su trabajo en películas como Spanish Movie, ha sabido reinventarse una y otra vez. Este carácter polifacético ha sido clave para mantenerse vigente en una industria tan competitiva.
Con Mamen Mayo, Silvia se consolida no solo como una de las mejores actrices de comedia de nuestro país, sino también como una artista capaz de liderar proyectos complejos y dotarlos de una profundidad que trasciende el mero entretenimiento.
El futuro de Silvia Abril
Tras el éxito de Mamen Mayo, queda claro que Silvia Abril sigue en su mejor momento profesional. Sus seguidores esperan con ansias sus próximos proyectos, ya sea en la gran pantalla, en las tablas del teatro o en otro formato televisivo. Una cosa es segura: cada vez que Silvia aparece en escena, el público puede estar seguro de que está ante un espectáculo inolvidable.
Dos mujeres protagonizan esta historia más entroncada con el thriller que con la comedia dramática.
Por un lado la cantante Celeste, que da título a la serie, una super estrella que tiene fama, riqueza y novio, pero que declara sus impuestos en Panamá.
Por otro Sara Santano, una inspectora de hacienda que solo tiene su trabajo y un perro que heredó de su difunto esposo.
El empeño de Sara en demostrar que Celeste estuvo 184 días residiendo en España la llevará a una investigación que terminará rayando lo amoral e, incluso, lo delictivo.
Con esos días de presencia en nuestro país tiene la obligación de tributar aquí.
Carmen Machi está inconmensurable, muy bien secundada por Manolo Solo. Pero el gran descubrimiento de la serie es Clara Sans llena de juventud y de atractivo delante de la cámara.
Diego San José es el creador de esta miniserie, pero la directora de todos los episodios es Elena Trapé. Los dos demuestran su solvencia creando una serie muy cinematográfica, muy entretenida, donde el arco de recorrido personal de Sara es lo más interesante.
San José viene con el aval de haber sacado a la luz las joyas de Venga Juan, Vamos Juan y Vota Juan.
Se está convirtiendo en uno de los mejores diseccionadores de la realidad española.
Diego San José: el genio detrás de las risas y los guiones brillantes
Si hablamos de la comedia española actual, uno de los nombres que brilla con luz propia es el de Diego San José. Este guionista y creador, nacido en Irún (Guipúzcoa), ha puesto su firma en algunas de las producciones más exitosas de la última década, demostrando que sabe cómo mezclar humor inteligente con un toque de realidad que todos podemos reconocer (y reírnos de ello, claro).
De la política al cine: un viaje de ida y vuelta
Diego San José comenzó a destacar con Vaya semanita, el programa de sketches que revolucionó el humor en España en los 2000. Desde ahí, su trayectoria fue como un cohete espacial en ascenso: de los gags sobre la idiosincrasia vasca a guiones que conectaron con el público de toda España.
Su consagración llegó con Ocho apellidos vascos (2014), una comedia romántica que se convirtió en un fenómeno de taquilla. San José y Borja Cobeaga, su inseparable compañero de escritura, dieron vida a un guion que jugaba con estereotipos culturales sin perder frescura ni humanidad. Vamos, que no solo nos reímos, sino que también nos sentimos identificados con ese choque de culturas norte-sur.
La televisión, su otro gran terreno de juego
Pero San José no solo se queda en la pantalla grande. En televisión, ha firmado éxitos como Vota Juan, Vamos Juan y Venga Juan, donde saca punta a la política española con un humor ácido y un protagonista tan entrañable como deplorable. Nadie pone la lupa en las miserias humanas como este guionista, y eso se agradece.
El arte de hacer reír (y reflexionar)
Lo que hace grande a Diego San José no es solo su capacidad para crear chistes efectivos, sino su habilidad para construir historias que dicen algo más.
Sus personajes son cercanos, sus situaciones son universales y sus diálogos tienen ese toque de verdad que te hace reír a carcajadas, pero también pensar: “¿Y si somos todos un poco así?”.
Con una carrera que no para de crecer, Diego San José se ha ganado su lugar como uno de los grandes creadores del panorama audiovisual español. Y, sinceramente, si sigue haciéndonos reír así, por nosotros que no pare.
El debutante Aitor Echevarría trata en su película el difícil tema del alcoholismo. Yo aquilataría más diciendo el alcoholismo en la mujer.
Hace unos años oí a un familiar mío decir: “en un hombre es normal, pero que feo es en una mujer”.
Vivimos en un mundo machista, donde frases como éstas no extrañan a nadie, aunque a mí me producen, al menos, sonrojo.
Emma Suárez da vida a una prestigiosa arquitecta que debe ingresar en un centro por su problema de adicción.
Hace muchos años en una conferencia que impartió mi amigo Daniel Ramírez, un gran psicólogo, afirmaba, con todo acierto, que el alcoholismo no es una enfermedad es el síntoma de una enfermedad. La persona bebe por algo y ahí está la clave de solucionar el problema.
Esta cuestión se obvia en la película, aunque sí están elementos muy interesantes, como la incapacidad de los familiares, en muchas ocasiones, de ayudar a la enferma. O la culpabilización de la víctima. Las recaídas. La incomprensión social, que habla de vicio y no de enfermedad.
Natalia de Molina está estupenda como esa hija que no sabe cómo ayudar y que termina hartándose de ser ella la responsable de una madre.
Muy bien Emma Suárez que da esa profundidad al personaje, que no es capaz de disfrutar de las cosas de la vida y que encuentra lo cotidiano aburrido y vacío, con ese fondo claramente depresivo.
Me molesta un poco la elección de una familia adinerada para plantear el problema.
Desaprovechado el gran Darío Grandinetti, con un papel demasiado superficial.
Tal vez, la película no sea redonda y no resuelva problemas, pero tiene la valentía de plantearlos.
Una producción francesa que se esfuerza en construir una trama, ya conocida, por medio de imágenes documentales.
Un intento a través del montaje, la música y una insufrible voz en off.
Había varias familias con niños pequeños. Los padres acudían confundidos a ver este film. El resultado fue nefasto. Varias abandonaron la sala prematuramente. Al final varios niños llorando pidiendo desesperados una huida.
Yo tuve más suerte. Los documentales de La 2 son para mí, y para muchas personas, ideales para conciliar la siesta.
Esta película me produjo, con toda lógica, un profundo sopor, que me permitió echar una corta, pero reconfortante, cabezadita.
Lo dicho, ideal para dormir la siesta.
¡Atención padres! No es una película para niños… Bueno, ni para nadie.
Recuerdo poco de la primera entrega. Tal vez, solo que rebosaba testosterona.
Gerard Butler es el protagonista de esta película de atracos. Me llama la atención su aspecto agreste y colgado, como si durmiera mal, se aseara poco y fuera colocado.
Por momentos resulta entretenida, pero en general su falta de credibilidad la lastra profundamente.
No se paran de sacar conejos de las chisteras, intentando asombrar al espectador, que en mi caso pierde toda la confianza en la trama. Demasiadas cosas pasan por que sí, sin haber coherencia argumental alguna.
Los bostezos dominaron gran parte del metraje.
Prescindible y olvidable.
Gerard, por favor, date una ducha y cámbiate de ropa.
El director francés Jean-Stéphane Sauvaire se mete en el charco de una producción norteamericana en la interviene Sean Penn.
Intenta darle un aire hiperrealista, con mucho primer plano y una cámara que se mueve al ritmo de la Macarena, intentando que se respire adrenalina.
Se esfuerza en presentarnos a estos paramédicos como una especie de héroes que intentan, además de salud, repartir justicia entre los marginales neoyorquinos.
Su intento de infundir dramatismo se queda totalmente nublado por una puesta en escena efectista, pero no efectiva.
Hay errores médicos, a los que ya estoy acostumbrado. Además cualquiera que haya trabajado en ambulancias, sabe que es imposible realizar ninguna práctica con el vehículo en marcha. Lo que se haga se ha de hacer en parado. Aquí son capaces de tomar vías sin problemas.
Además hay algún error de racor muy llamativo.
Los reiterados intentos de impactar al espectador resultan insultantes. Lo que pretendía ser naturalista se torna grotesco y bufonesco.
Para colmo de desventuras la película tiene un intenso tufillo fascistoide.
Todos los personajes atendidos son chicanos, chinos, rusos o negros, mostrándose claramente agresivos con los sanitarios.
Solo al final una madre rubia caucásica se manifiesta agradecida con estos paramédicos.
Además, parece que hay un intento de justificar un infanticidio con fines sociales al más puro estilo nazi.
En la sesión de las cuatro en los Multicines Guadalajara no había mucho público, pero varios espectadores abandonaron la sala antes de su finalización. No me extrañó.
Voy a terminar metiéndome con el título. Hubo un peliculón que se llamó Jungla de asfalto de John Huston. Eso sí era un buen título. Pero ¿Ciudad de asfalto? La mayoría de las ciudades son de asfalto. Es que cuando una película es mala hasta el título lo tiene pésimo.
Por último:
Querido Sean, quítate el palillo de la boca que pareces un anciano manchego.
Si es que el pobre se ha convertido en una parodia de sí mismo.
Jesse Eisenberg coprotagoniza, escribe y dirige esta road movie de dos primos muy diferentes que viajan al país natal de su abuela para conocer sus raíces y rememorar el Holocausto.
Cine independiente americano, que aunque trata temas muy serios, respira aires de comedia ligera.
La comicidad parte de enfrentar a los dos personajes protagonistas. Uno, podríamos decir que, normalizado con su familia y su trabajo y otro, al que da vida un agotador Kieran Culkin, un individuo carismático y, a veces, encantador con una vida desastrosa.
En un viaje memorialista recorren diferentes escenarios polacos y también la casa natal de su abuela, que les ha contado relatos de su infancia.
En ocasiones se pasa de blablablá, en otras resulta demasiado pretenciosa.
A mí el personaje de Kieran Culkin me resulta bastante cargante, aunque empatizo con su drama personal. Tampoco me parece una interpretación brillante.
La película se deja ver, pero no es ni mucho menos una joyita, como algún listo la ha calificado.
Esta semana recibimos la visita de Aurora, nuestra amiga del Cine Club Alcarreño. Con ella hablamos de las proyecciones que harán este mes de enero, pero también de los estrenos que llegan esta semana a los Multicines Guadalajara, que presentan una variada cartelera.
A Real Pain, de Jesse Eisenberg, reflexión sobre la memoria histórica con ironía y sensibilidad.
Las vidas de Sing Sing celebran el poder del teatro en prisión, mientras La mitad de Ana explora identidad y redescubrimiento personal.
Desmontando un elefante aborda el impacto familiar que tiene la adicción al alcohol de su protagonista, y Ciudad de asfalto muestra el desgaste emocional de dos paramédicos en Nueva York.
Para los fanáticos de la acción, Juego de ladrones: Pantera promete tensión en un ambicioso robo, mientras la fantasía épica llega con la película de anime Overlord: El reino sagrado.
Finalmente, Bambi, una vida en el bosque ofrece una adaptación realista del clásico infantil.
En cuanto a la Zona Spoiler Total, a partir del minuto 54, nos metemos de lleno con Heretic, el thriller de terror protagonizado por un maligno Hugh Grant. Una película con luces y sombras que cuando lo hace bien, lo hace muy bien.
Centauros de La Alcarria es un programa de cine de Nueva Alcarria, que se difunde en GuadaTV Media, con la presencia del periodista de cultura Javier Pastrana, del joven crítico de cine Ernesto Delgado Centeno, de la avispada periodista Sara Sánchez, de la eficaz Cristina, del cortometrajista Jorge Andrés y del veterano cutrecomentarista Ramón Bernadó.
Todos ellos van a diseccionar la cartelera de los Multicines Guadalajara, hablando de estrenos y de eventos cinematográficos en la provincia de Guadalajara.
Sin olvidar referencias a los clásicos y las fobias y las filias que padecen.
Además todas las semanas desarrollan un debate sobre la película más interesante de la cartelera, en sección solo para podcast Spoiler Total.
Secuela (en formato cortometraje) para televisión de la exitosa “Love Actually“, que reúne a gran parte del reparto original de la película de 2003 y nos muestra qué ha sido de la vida de sus protagonistas.
Esta continuación se ha realizado con fines benéficos, en concreto para el “Red Nose Day”, un evento caritativo para conseguir dinero que pueda ayudar a todos los niños pobres del mundo.
Desconocía esta secuela de una de mis películas navideñas favoritas, que siempre veo con dos pañuelos en la mano. Estas navidades la he visto dos veces.
Me parece una digna prolongación de la película original.
Me emociona seguir viendo a Hugh Grant de presidente del Reino Unido con su discurso simpático y alentador, creyendo en la bondad humana. Está bien tener esperanzas.
María Trénor construye una gran película con una animación que me entusiasma, relatando la biografía del músico británico Robert Wyatt, sumergiéndonos en la cultura hippie de los setenta con su música y las drogas.
Un relato pesimista, pero, a la vez, nostálgico de buenos tiempos que tal vez no existieron, pero que seguro no volverán.
Intensidad emocional y visual, pero sin sentimentalismos baratos.
Un musical de Broadway, basado en una película de 2005 –Pisando fuerte (Kinky Boots)– a su vez inspirado en hechos reales.
Acudo con mi hermanica Clara, que tiene la gentileza de invitarme.
El Palacio de Congresos de Zaragoza es un sala amplia con asientos cómodos y espaciosos y con una visibilidad excelente. el sitio ideal para ver este estupendo musical.
El argumento os introduce en temas interesantes como el legado familiar, el mantenimiento del empleo, la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, la intolerancia, la toxicidad, la capacidad de aceptar a los demás…
Asuntos actuales y universales.
El argumento se sale de la clásica historia romántica de muchos musicales, aunque tiene elementos de este género.
Lo más potente de esta obra son sus números musicales, maravillosamente coreografiados e interpretados, muchos emocionan y todos divierten.
Mamántula es el chico al que todos desean, pero también una araña gigante travestida de humano, fruto de un breve encuentro en el Tiergarten berlinés, en un pasado alternativo de saunas brutalistas, interminables pasillos de metro y detectives con gabardina y sombrero. Cada amante de Mamántula es una nueva víctima de su apetito insaciable de venganza y semen; y cada víctima, un hilo más de la telaraña con la que pretende apresar al planeta entero. ¿Conseguirá pararle los pies Polla de Oro? ¿Lo conseguirá una pareja de tortolitos con placa de policía? ¿O tendrá que intervenir la comunidad gay y tomarse la justicia por su mano?
Insufrible, inconexo y tedioso relato el que nos ofrece Ion Sosa, que, inexplicablemente para mí, está en la lista de los cortos de ficción nominados a los Goya.
Película (anti)navideña que combina el (anti)atractivo de su protagonista, con mucho humor grueso, siendo una película de atracos, que termina recogiendo el verdadero espíritu de la navidad.
Demasiadas contradicciones que maridan perfectamente en esta Bad Santa.
Billy Bob Thornton da vida a este alcohólico y vago ladrón, que hace especialmente gracia cuando se enfrenta dialécticamente a su compañero el enano interpretado por Tony Cox.
Lauren Graham encantadora pone el punto romántico a la historia.
Apta para niños a partir de los 12 años.
Me quedo con la escena lujuriosa en el probador de señoras de tallas grandes.
Descubro esta serie spin-off del universo Del Revés, lo cual me llena de orgullo y satisfacción.
Nos enteramos que Riley también tiene sueños nocturnos y que éstos son creados por prestigiosas directoras que van a ir conformando sus expectativas y digiriendo sus experiencias.
Los sueños con unicornios rosas pasan de moda conforme Riley va madurando y entrando en la adolescencia.
Dos son las grandes aportaciones de esta miniserie de tan solo 4 capítulos.
Por un lado ampliar el mundo psicológico que nos está explicando Pixar.
Por otro dar a conocer cómo se hacen las películas y los roles que ocupan cada uno de sus integrantes.
Unas muy loables babores educativas.
Ingeniosa, divertida, encantadora.
Muy recomendable para todo tipo de públicos.
La única pena, que hay algún tonto que diga que es una serie para chicas. Qué le den!!!
Liam Neeson sigue empeñado en hacer la misma película una y otra vez. Ya se ha convertido en un género en sí mismo.
Un matón que está perdiendo la memora y decide reencauzar su vida, por supuesto, mientras intenta hacer el bien va dando mamporros y matando individuos.
Lo más interesante esos sueños en patera.
Me ha gustado la actriz Frankie Shaw, con mucho carácter.
Queer está basada en la novela autobiográfica de William S. Burroughs sobre las andanzas amorosas y tóxicas de William Lee.
Un relato que no encuentro por donde quiere caminar hasta al final del metraje en el que mi interés aumenta.
Todo me resulta cansino, plomizo y falto de interés.
Me llama la atención que los mejicanos que rodean a nuestros protagonistas norteamericanos pasen totalmente desapercibidos, no siendo más que mero decorado, en un gesto notoriamente supremacista, que me produce náuseas.
Solo en su tercio final, con síndrome de abstinencia a opiáceos y droga selvática de por medio se vuelve algo más atrayente.
Todo el metraje está impregnado de elementos fantásticos que tal vez sean lo más interesante. El momento David Lynch en el epílogo es estupendo, eso me hace salir con mejor sabor de boca.
Está claro que los biopics musicales están de moda y son valores seguros para las productoras.
A Michael Gracey lo conocemos por su anterior película El gran showman, con unos números musicales sensacionales y un relleno argumental más que prescindible.
En Better Man, tal vez, vuelva a ocurrir lo mismo.
Pero vayamos por partes, como diría el descuartizador.
Se trata de la biografía autorizada del gran Robbie Williams, retratando sus traumas infantiles, por su tortuosa relación con su padre, su juventud y ascenso a su muy ansiada fama. Sus problemillas con las drogas, con el síndrome del impostor, con las mujeres y con el alcoholismo.
En realidad nada muy novedoso y que no hallamos visto.
La cámara Michael Gracey se mueve con soltura, incluso con virtuosismo, componiendo escenas exuberantes y maravillantes (ya sé que no existe esta palabra, pero me venía bien).
Pero lo realmente impactante de la película es que su protagonista, el actor que hace las veces de Robbie Williams, es un chimpancé creado por CGI.
Desde el principio me causó un gran impacto, que no disminuye a lo largo del metraje. En ningún momento me pude abstraer de su presencia, que resultó extremadamente chocante.
Tal vez esta nota tan disonante se coma el resto de la película, que, por otra parte, no va a poder encontrar el público habitual de los biopics musicales.
Antes de ver esta película en una sala estupenda de unos cines de Zaragoza a los que me llevó mi sobrino Borja, me tragué con mi hermana Pili y mi cuñado JositoLove Actually y Notting Hill. No es broma.
Era la tarde de Hugh Grant.
Esta producción está realizada a cuatro manos por los directores norteamericanos Scott Beck y Bryan Woods, uno de Iowa y el otro de Colorado.
Grant ya no es ese muchacho titubeante, inseguro y tierno de esas películas, ahora da vida a un maduro profesor que toma como rehenes a dos pobres chicas mormonas que van predicando la doctrina de Joseph Smith, que siempre me ha parecido un nombre falso, que alguien adopta cuando quiere pasar desapercibido.
Les va a dar la paliza con sus teorías sobre las religiones. Unas reflexiones muy acertadas.
Luego la película se va transformando en un film de terror, con los elementos más clásicos y esperables.
Tiene el interés de ver al flogeras de Grant convertido en un torturador de mujeres, representando la antítesis de sus personajes pasados, pero poco más.
Respecto a las plausibles teorías sobre el control como fin fundamental de las religiones se vienen abajo al ser defendidas por un cruel psicópata.
Lo que da por un lado te lo quita por el otro. C´est la vie.
Nos reunimos Javier P. , Rafa, Jorge y Oscar para recibir el nuevo año dos mil vintihinco.
Esta semana los Multicines Guadalajara presentan una cartelera llena de emociones. Destaca “Better Man“, un biopic sobre la vida de Robbie Williams, que muestra sus triunfos y luchas personales con la particularidad… de convertirle en un monete. También tenemos “Vivir el momento“, con Florence Pugh y Andrew Garfield protagonizando un romance lleno de giros inesperados.
En “La luz que imaginamos“, la directora Payal Kapadia aborda las aspiraciones de jóvenes en la India actual, mientras “Heretic (Hereje)” nos sumerge en un terrorífico thriller religioso protagonizado por un mayúsculo Hugh Grant.
Luca Guadagnino trae “Queer“, una adaptación de la novela de William S. Burroughs, y “Absolución” cierra con un thriller sobre dilemas morales y redención protagonizado por Liam Neeson.
El minuto 39, hablamos de los estrenos que esperamos con más ganas de este nuevo año.
Y a partir de la hora y tres minutos, en la zona SPOILER TOTAL, nos metemos muy muy de lleno con Nosferatu, a favor y en contra. Elige bando.
Centauros de La Alcarria es un programa de cine de Nueva Alcarria, que se difunde en GuadaTV Media, con la presencia del periodista de cultura Javier Pastrana, del joven crítico de cine Ernesto Delgado Centeno, de la avispada periodista Sara Sánchez, de la eficaz Cristina, del cortometrajista Jorge Andrés y del veterano cutrecomentarista Ramón Bernadó.
Todos ellos van a diseccionar la cartelera de los Multicines Guadalajara, hablando de estrenos y de eventos cinematográficos en la provincia de Guadalajara.
Sin olvidar referencias a los clásicos y las fobias y las filias que padecen.
Además todas las semanas desarrollan un debate sobre la película más interesante de la cartelera, en sección solo para podcast Spoiler Total.
Mi interés sobre la Alta Costura, no es que sea nulo, es negativo.
Los Moriarty, con su habitual buen hacer, han conseguido que el personaje de Balenciaga y sus logros me hayan interesado.
Alberto San Juan consigue dar vida de manera muy creíble al prestigioso diseñador de ropa.
Un personaje bien definido por la obsesión en el control y el cuidado intenso de su intimidad.
Sin esperarlo he aprendido mucho de moda y de creadores. Al terminar la serie personajes como Coco Chanel, Christian Dior, John Galliano y Hubert de Givenchy me resultan familiares.
Meritorio el esfuerzo de los encargados de vestuario en la confección y recreación de los modelos originales del genial diseñador.
Curioso ver a Belén Cuesta dando vida a Fabiola de Mora y Aragón, que protagonizó la boda del siglo casándose con Balduino de Bélgica en 1960. Un acierto los insertos de los noticiarios de la época.
Me ha resultado bastante entretenida, sin que me haya apasionado.
Mi puntuación: 6,67/10.
Jon Garaño (Creador), Aitor Arregi (Creador) y José Mari Goenaga (Creador):
Los hermanos Sánchez-Cabezudo poseen una larga trayectoria en cine y televisión.
Sus inicios fueron en Hospital Central. Alcanzaron cierta fama con el thriller La noche de los girasoles. Desde entonces ha intervenido en series de éxito como Gran Hotel, Crematorio, Velvet o La zona.
Ahora se adentran en el género de moda el true crime.
Nos relatan de manera meticulosa la trama asturiana del 11M, que fueron los que consiguieron la dinamita a los terroristas islámicos.
El narrador y el personaje central es Gabriel Montoya Vidal, apodado ‘Baby’, pero su verdadero protagonista es Emilio Trashorras, al que da vida de manera inconmensurable Pol López.
Los directores nos adentran en los bajos fondos de la marginalidad de Avilés, con confidentes, policías corruptos, traficantes y pendencieros.
Gente sin escrúpulos capaces de vender explosivos a terroristas.
Individuos detestables con los que es imposible empatizar, que desprecias profundamente, pero que tienen un enorme atractivo narrativo.
Destaca, como es habitual en ella, Tamara Casellas, construyendo un personaje muy potente, que se mueve entre la rebeldía y la resignación.
Mi puntuación: 7,59/10.
Jorge Sánchez-Cabezudo (Creador) y Alberto Sánchez-Cabezudo (Creador):
Siempre será uno de los mayores placeres de mi vida ir al cine acompañando a mis nietos.
Mantuvieron la mirada fija en la pantalla durante todo el metraje y a la salida se mostraron entusiasmados, conociendo el nombre de todos los personajes.
Todo esto me llena de orgullo y satisfacción.
Desde mi butaca, mirando frecuentemente de reojo a Luca y Leo, contemplé con cierto aire de desprecio esta producción que mezcla animación y personajes reales en la pantalla.
Para colmo de desgracias el insoportable Jim Carrey interpreta dos personajes. Un malvado abuelo y un nieto que termina teniendo buen corazón.
Tal vez la presencia de este Yayo fuera una de las causas de que saliera de cierto letargo. Para mí, esa figura resulta provocadora. Me producía cierto temor que mis nietos me pudieran identificar con él. Meditaciones estúpidas de un pobre anciano.
La película aporta reflexiones educativas para el público infantil, como la inutilidad de la venganza y lo necesario que es el trabajo colaborativo.
Todo muy de trazo grueso, pero que dentro de este formato de película infantil les puede funcionar.
Tal vez si soportara a Carrey hubiera encontrado comicidad en su doble interpretación.
Sí me gustaron las referencias al culebrón latino.
Soy incapaz de reconocer si es mejor o peor que su predecesora, sencillamente, ya no la recuerdo.
Vayan con sus niños al cine estas navidades a ver ésta o cualquier otra película. Son seguro un público agradecido.
Puntuación de Leo: 10/10
Puntuación de Luca: 10/10
Mi puntuación: 5,52/10.
Dirigido por Jeff Fowler:
Sonic y su director: un erizo que corre y un director que… bueno, dirige
Si hay algo que nos queda claro es que Sonic, el erizo azul con zapatillas rojas, no necesita presentación. Pero, oye, vamos a dársela de todos modos.
Sonic corre más rápido que los rumores en una oficina y, desde hace un par de años, también corre por las pantallas del cine. Y todo gracias a un señor llamado Jeff Fowler.
¿Quién es Jeff Fowler?
Tranquilo, que te lo cuento. Jeff no es un novato en esto de contar historias. Es el director de las películas de Sonic, pero también es el tipo que dijo:
“Sí, hagamos un erizo digital que pelee con un Jim Carrey hiperactivo”.
Y, honestamente, le salió bastante bien.
Jeff Fowler es un nombre que muchos conocieron gracias a Sonic, pero su historia en el mundo del cine viene de antes. Nacido en Normal, Illinois (sí, así se llama el lugar), Jeff siempre tuvo un interés por la animación y las historias visuales. Su gran salto llegó en 2005 con el cortometraje Gopher Broke, una divertida historia animada que incluso fue nominada al Oscar.
Fowler trabajó muchos años en el legendario estudio Blur, donde desarrolló su talento como animador y director. Fue ahí donde conoció a Tim Miller, el creador de Deadpool. Juntos trabajaron en proyectos que mezclaban acción y efectos especiales, algo que claramente influyó en el estilo de Fowler.
Hoy, Jeff Fowler es reconocido como un director que sabe combinar lo visualmente espectacular con historias ligeras y entretenidas.
La saga arranca en 2020 con Sonic, la película. Pero no todo fue color de rosas (ni de azul). Al principio, el diseño del erizo era… ¿cómo decirlo? Terrorífico. Parecía un experimento fallido entre un gato y un alien. La gente en Internet armó un escándalo tan grande que Paramount decidió rediseñar a Sonic. Jeff, con su cara de “vamos a arreglar esto”, tomó el mando y salió adelante.
Resultado: película simpática, risas por aquí, explosiones por allá y un Jim Carrey desatado como el Dr. Robotnik. Todo bien.
Hablemos de los personajes:
Sonic: El protagonista, un erizo azul que corre a la velocidad de la luz. Viene del planeta Mobius y siempre está listo para ayudar a sus amigos.
Dr. Robotnik: El villano con un bigote exagerado. Un genio loco que quiere capturar a Sonic para usar su energía. Interpretado ¿magistralmente? por Jim Carrey.
Tails: El mejor amigo de Sonic. Es un zorro con dos colas que le permiten volar. Tails es un genio de la tecnología y un gran piloto.
Knuckles: Un equidna rojo y fuerte como una roca. Al principio, rival de Sonic, pero con el tiempo se convierte en un aliado. Su misión es proteger la Esmeralda Maestra.
Y luego llegó Sonic 2. Más personajes, más explosiones y Knuckles, el equidna musculoso con la voz de Idris Elba (sí, Idris Elba. Clase).
La secuela es como esa pizza con extra de todo: quizás un poco mucho, pero te la comes igual porque está rica.
Lo bueno de Jeff Fowler es que no se toma todo tan en serio. Sus películas no intentan ser arte elevado ni ganar Oscars. Son para pasar un buen rato, para reírse con chistes bobos y ver a Sonic correr como si le debiera dinero al gobierno.
Ya ha llegado Sonic 3. Más aventuras, más personajes y probablemente más caos. Así que, si te gustan los erizos veloces y los villanos con bigotes ridículos, esta saga tiene todo lo que necesitas. Y si no, bueno, siempre te queda Mario.
Jim Carrey: El “genio” de la exageración
Si hay alguien que ha hecho del exceso un arte, ese es Jim Carrey. Nacido en Canadá en 1962, este actor se ganó la fama con muecas, gritos y una energía que haría sudar a un conejo hiperactivo. Su estilo no es para todos, especialmente si tienes migraña.
Carrey arrancó en la comedia. Sus primeros pasos los dio en clubes, donde descubrió que a la gente le encantaban sus imitaciones. Después, saltó a la televisión con In Living Color. Ahí empezó a perfeccionar esa mezcla de payasadas y actuaciones teatrales que lo harían famoso.
En 1994 explotó en el cine.Ace Ventura: Detective de Mascotas, La máscara y Dumb and Dumber salieron en un mismo año. Y, claro, el mundo descubrió que Jim Carrey era un tipo… único. Bueno, también ruidoso. Muy ruidoso.
Luego llegaron películas como Batman Forever, donde hizo de Riddler y demostró que podía ser incluso más exagerado que los cómics. O El Show de Truman, donde sorprendió al intentar actuar (de verdad). Y, por supuesto, El Grinch, donde se pintó de verde y nos recordó que su especialidad sigue siendo gritar.
Pero no todo ha sido risas. Jim también tuvo su etapa “seria”. Man on the Moon fue su homenaje a Andy Kaufman, otro maestro de lo raro.
Y en ¡Olvídate de mí!, cuyo título original traducido era “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, se puso melancólico. Aunque, seamos sinceros, su fuerte siempre ha sido el caos.
En 2020, resurgió como Dr. Robotnik en Sonic, la película. Una actuación que grita (literalmente) “Jim Carrey clásico”. Muchos lo adoraron; otros pensaron que necesitaba un café descafeinado.
Hoy, Jim Carrey sigue dividiendo opiniones. Para algunos, es un genio de la comedia. Para otros (como yo), es una versión cinematográfica del caos desatado. En cualquier caso, su legado es claro: pocas cejas han trabajado tanto en Hollywood.