

Cutrecomentario de Ramón:
Cuando Dios descansa el domingo y los fanáticos aprovechan para montar obras
La directora zimbabuense Naishe Nyamubaya debuta con fuerza en el terreno del cortometraje de ficción con God Sleeps on Sundays, una obra que mezcla conflicto espiritual, tradición ancestral y fanatismo religioso sin necesidad de convertirlo todo en un sermón de esos que duran más que una hipoteca.
Nyamubaya, además de cineasta, es escritora y artista visual, y aquí demuestra tener bastante mano para construir atmósferas rurales cargadas de tensión, superstición y mala leche soterrada.
El corto ha circulado por festivales internacionales especializados en cine africano y nuevas voces emergentes, llamando la atención precisamente por esa mezcla entre drama rural, realismo mágico y humor negrísimo de baja intensidad, ese humor que aparece cuando todo empieza a ir regular tirando a catastrófico.
Cutrecomentario
God Sleeps on Sundays enfrenta dos formas de entender el mundo. Y no precisamente de manera tranquila tomando té y hablando de espiritualidad mientras suena música relajante de YouTube.
Por un lado está este pastor cristiano empeñado en construir una iglesia en un terreno rural que le ha cedido el Estado. El problema es que en ese terreno vive Chirongoma, una anciana chamana, una vieja bruja según algunos, que no piensa abandonar su pequeña cabaña ni aunque le lleven excavadoras, biblias y coros góspel a pleno rendimiento.
Y ahí empieza el choque. Tradición ancestral frente a fanatismo religioso moderno. Sabiduría popular frente a obsesión personal. Porque lo interesante es que este pastor no actúa exactamente movido por la fe pura y luminosa. Más bien parece un hombre herido, resentido y medio castigado por su propia iglesia después de ciertos problemas en la ciudad. Lo han mandado al entorno rural un poco como quien manda al cuñado pesado a vigilar una obra en agosto.
El personaje quiere levantar esa iglesia a toda costa porque necesita demostrar algo. A los demás y probablemente también a sí mismo. Pero claro, cuando uno entra en modo fanático absoluto, deja de escuchar, deja de mirar y termina tomando decisiones que le empujan directamente hacia la desgracia.
Mientras tanto, Chirongoma utiliza sus conocimientos, su presencia y hasta cierta ironía silenciosa para resistirse. El corto juega muy bien con esa ambigüedad entre magia real, superstición o simplemente el peso psicológico de las creencias. Y funciona estupendamente.
La película tiene momentos muy dramáticos, incluso duros, pero también pequeños toques de humor bastante inteligentes. Porque el fanatismo, visto desde fuera, muchas veces tiene algo profundamente ridículo. Da miedo, sí, pero también produce esa sensación de “madre mía, cómo está el patio”.
Un corto interesante, inquietante y bastante más complejo de lo que aparenta al principio. De esos que parecen sencillos y luego se quedan rondando la cabeza mientras uno vuelve caminando del cine buscando cobertura y pensando que quizá las viejas chamanas sabían más de la vida que muchos gurús modernos con micrófono inalámbrico.
Mi puntuación: 7,65/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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