

Cutrecomentario de Ramón:
Asesinato en la 3ª planta o cuando Hitchcock llama al timbre y nadie abre
Rémi Bezançon lleva años transitando entre la comedia y el drama con resultados generalmente apreciables.
Entre sus trabajos más conocidos figuran El primer día del resto de tu vida, Zarafa, Un acontecimiento feliz y Nos futurs.
Su cine suele moverse entre personajes cotidianos, emociones reconocibles y una cierta ligereza narrativa.
En esta ocasión intenta rendir homenaje al cine de misterio clásico, aunque el resultado se queda bastante lejos de las alturas a las que apunta.
Por el momento, Asesinato en la 3ª planta no cuenta con un recorrido especialmente destacado en premios internacionales.
Su principal atractivo reside en la reunión de Gilles Lellouche y Laetitia Casta y en su evidente voluntad de dialogar con el universo cinematográfico de Alfred Hitchcock.
Cutrecomentario
Hay películas que homenajean a Hitchcock. Hay películas que copian a Hitchcock. Y luego está Asesinato en la 3ª planta, que directamente le pide prestada La ventana indiscreta y la coloca encima de la mesa para que nadie tenga dudas.
La historia gira alrededor de un matrimonio formado por un escritor de novelas de misterio de enorme éxito comercial y dudosa calidad literaria, interpretado por Gilles Lellouche, y una profesora de cine de la Sorbona especializada en Hitchcock, encarnada por Laetitia Casta.
Ella explica a sus alumnos cómo en La ventana indiscreta la investigación criminal sirve también para recomponer una relación sentimental deteriorada. Lo curioso es que exactamente eso es lo que ocurre después en la propia película.
Por un lado tenemos la realidad. Por otro, las fantasías detectivescas que imagina el personaje de François, empeñado en convertir cualquier incidente cotidiano en una de sus novelas de capa y espada. El juego entre ficción y realidad tiene cierta gracia al principio, pero acaba resultando bastante previsible.
La película disfruta citando constantemente a Hitchcock. Aparecen referencias a Vértigo, Con la muerte en los talones y, por supuesto, La ventana indiscreta. Incluso Rebecca, la heroína literaria creada por el protagonista, parece un guiño evidente a Rebeca. El problema es que las referencias son bastante más interesantes que la historia que las contiene.
Como comedia funciona a ratos. Como intriga funciona regular. Y como homenaje cinéfilo tiene cierta simpatía. Pero la trama resulta simple, algo torpe y demasiado obvia para mantener el interés durante todo el metraje.
Laetitia Casta cumple con profesionalidad y elegancia. Está correcta, sin más.
En cambio Gilles Lellouche parece perdido durante buena parte de la película. Su personaje ya está escrito con brocha gorda, pero además la interpretación no ayuda precisamente a dotarlo de matices.
Al final queda una película agradable de ver si se afronta con indulgencia, cariño y una dosis razonable de generosidad.
Pero si alguien espera encontrarse con el heredero francés de Hitchcock, más vale que se siente cómodamente en la butaca, porque la espera puede hacerse bastante larga.
Mi puntuación: 5,52/10.

Dirigido por Rémi Bezançon:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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