

Cutrecomentario de Ramón:
Cuando la machosfera conoció a Barbie y ninguno sabía qué película estaba viendo
El director
Joaquín Mazón es uno de los artesanos más prolíficos de la comedia comercial española reciente.
Tras una larga trayectoria en televisión, ha dirigido películas como La familia Benetón, De perdidos a Río, La vida padre, Cuerpo de élite o La Navidad en sus manos.
Su cine suele apostar por el humor popular, los personajes extravagantes y un ritmo pensado para el gran público.
Cutrecomentario
Este producto de Gestopaya llegó a Lo Que Viene Tenerife dispuesto a resolver la guerra de sexos. Dos horas después, la única guerra que había conseguido resolver era la que mantenían mis neuronas para permanecer conscientes.
La propuesta enfrenta a Susana Abaitua y Juan Dávila. Ella representa una visión progresista del mundo; él, una especie de profeta de la machosfera que habla como si hubiera estado criogenizado desde 1957 y acabara de despertar en TikTok.
El problema es que la película confunde repetir una idea con desarrollar una historia. Todos los chistes giran alrededor de lo mismo. Feminismo. Machismo. Feminismo. Machismo. Feminismo. Machismo. A partir de cierto momento ya no sabía si estaba viendo una comedia romántica o atrapado en un bucle temporal dirigido por el peor día de Bill Murray.
La trama es tan endeble que los personajes cambian de opinión con una facilidad asombrosa. No evolucionan: giran sobre sí mismos como una veleta durante una borrasca.
Hubo un momento de la proyección en el que sentí la necesidad de levantar la mano y preguntar si alguien llevaba encima el montaje del director de otra película. Cualquiera. Me daba igual cuál.
Y luego está el gran problema ideológico del asunto. La película intenta colocarse en una especie de equidistancia entre feminismo y machismo, como si fueran dos posiciones equivalentes situadas en extremos opuestos de una balanza. Pero eso es tan absurdo como plantear un debate equilibrado entre la gravedad y tirarse por una ventana.
Lo más desconcertante es que la sala se reía. Había espectadores soltando carcajadas. Yo los observaba con la misma fascinación con la que Jane Goodall debía contemplar a los chimpancés descubriendo una herramienta nueva.
A mitad del metraje ya no sabía si cortarme las venas o dejármelas crecer. Finalmente opté por una tercera vía: mirar el reloj cada cuatro minutos y medio.
Juan Dávila hace exactamente lo que le pide la película. El problema es que quizá nadie debería haberle pedido eso.
Susana Abaitua intenta aportar algo de dignidad al conjunto, pero es como intentar apagar un incendio forestal armado con una pistola de agua.
Una película que pretende ser provocadora, romántica y divertida. No consigue ninguna de las tres cosas. Lo que sí logra es una hazaña extraordinaria: hacer que una hora y media parezca una condena de cumplimiento íntegro.
Si este era el último mono, quizá habría sido mejor dejar evolucionar al penúltimo.
Mi puntuación: Cero patatero/10.

Dirigido por Joaquín Mazón:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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