

Cutrecomentario de Ramón:
Una vida que no podrá ser recordada.
Alessandro Aronadio se ha especializado en combinar comedia y drama con una naturalidad poco habitual en el cine italiano reciente.
Debutó con Due vite per caso, llamó la atención con Orecchie, continuó con la sátira religiosa Io c’è, dio el salto internacional gracias a Era ora (remake italiano de la española El increíble finde menguante) y ahora firma Cosas que no olvidaré, probablemente su trabajo más íntimo y emocional hasta la fecha. (Wikipedia)
La película obtuvo una nominación al Premio David Giovani en los Premios David di Donatello 2025, un reconocimiento otorgado por estudiantes italianos al filme que consideran más representativo de su generación. (FilmAffinity)
Cutrecomentario
Hay películas que uno empieza a ver con la extraña sensación de que ya las ha visto. No porque sean un plagio, sino porque recorren caminos muy transitados.
Cosas que no olvidaré es una de ellas. Vuelve sobre ese terreno tan delicado como fértil de la superación personal frente a una enfermedad devastadora.
El protagonista, interpretado con enorme voluntad por Edoardo Leo, recibe un diagnóstico de demencia precoz.
Sabe que, poco a poco e irremediablemente, va a desconectarse de la realidad.
La memoria será la primera víctima, pero no la única.
Curiosamente, la película centra casi toda su atención en el olvido, cuando cualquier profesional sanitario sabe que una demencia también implica deterioro cognitivo progresivo, pérdida de capacidades funcionales y, muy especialmente, trastornos conductuales que suelen ser los que terminan desgastando y rompiendo el equilibrio familiar.
El verdadero conflicto no es tanto la enfermedad como la forma de convivir con ella.
¿Cómo le explicas a un niño de once años que su padre va a dejar de reconocer el mundo… y probablemente también a él? Ahí encuentra la película sus mejores momentos.
Alessandro Aronadio intenta navegar entre el drama y la sonrisa, utilizando pequeños instantes de humor para aliviar una historia que, de otro modo, sería casi insoportable.
A ratos funciona discretamente bien y consigue emocionar sin apretar demasiado el acelerador.
En otros momentos, sin embargo, el equilibrio se rompe y la maquinaria sentimental empieza a hacer demasiado ruido.
Ese es precisamente el principal problema de la película.
Como ocurre con muchas producciones basadas en hechos reales, aparece esa sensación de que alguien está moviendo los hilos para dirigir las emociones del espectador.
Hay escenas que nacen de forma natural y otras que parecen diseñadas con escuadra y cartabón para provocar el lagrimeo.
Y cuando uno percibe el truco, la emoción pierde parte de su fuerza.
Aun así, el trabajo de Edoardo Leo sostiene buena parte del metraje y evita que el conjunto caiga definitivamente en el melodrama más empalagoso.
La película intenta conmover desde la humanidad antes que desde la tragedia, y aunque no siempre acierta, se agradece el esfuerzo.
No descubre nada nuevo sobre el cine de enfermedades degenerativas, pero deja algunos momentos sinceros que consiguen quedarse en la memoria.
Paradójicamente, eso es precisamente lo que su protagonista sabe que acabará perdiendo.
Mi puntuación: 5.55/10.

Dirigido por Alessandro Aronadio:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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