Lecciones de Cine: Entrevistas a cargo de Laurent Tirard. Clases magistrales de grandes directores explicadas por ellos mismos – Ensayo – 2003 – Laurent Tirard – #algunaveztambienleo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Veintiún directores, veintiuna maneras de hacer cine… y ninguna receta mágica

 

Laurent Tirard era periodista y crítico de cine cuando tuvo una idea tan sencilla como brillante: hacer las mismas preguntas a algunos de los mejores directores del mundo para descubrir si existía una fórmula secreta para dirigir películas.

 

El resultado fue este magnífico ensayo, publicado originalmente en 2002 y editado en España en 2003, que recopila las conversaciones mantenidas con veintiún cineastas, muchas de ellas realizadas durante el Festival de Cannes para la revista francesa Studio.

 

Años después, Tirard se convertiría en director de cine con películas como El pequeño Nicolás o Las vacaciones del pequeño Nicolás

 

 

Directores entrevistados

 

  • John Boorman

  •  
  • Sydney Pollack

  •  
  • Claude Sautet

  •  
  • Woody Allen

  •  
  • Bernardo Bertolucci

  •  
  • Martin Scorsese

  •  
  • Wim Wenders

  •  
  • Pedro Almodóvar

  •  
  • Tim Burton

  •  
  • David Cronenberg

  •  
  • Jean-Pierre Jeunet

  •  
  • David Lynch

  •  
  • Oliver Stone

  •  
  • John Woo

  •  
  • Joel Coen

  •  
  • Ethan Coen

  •  
  • Takeshi Kitano

  •  
  • Emir Kusturica

  •  
  • Lars von Trier

  •  
  • Wong Kar-wai

  •  
  • Jean-Luc Godard

 

 

 

Cutrecomentario

 

Hay libros sobre cine que te cuentan cómo debería hacerse una película. Y luego está Lecciones de cine, que viene a demostrar exactamente lo contrario: que no existe una única manera de hacer cine.

 

Eso es precisamente lo más apasionante del libro.

 

Laurent Tirard formula prácticamente las mismas preguntas a todos los directores y descubre que cada uno responde algo completamente distinto.

 

No hay dogmas. No hay normas inamovibles. Solo hay cineastas intentando encontrar su propio camino.

 

Todos hablan de dónde colocar la cámara, de cómo preparar un rodaje, de la relación con los actores, del montaje o de la planificación de las escenas.

 

Y, sin embargo, casi ninguno coincide con el anterior.

 

Hay quien prepara cada plano al milímetro mediante un storyboard y quien llega al rodaje sin haber decidido todavía dónde pondrá la cámara.

 

Algunos aseguran que ruedan únicamente lo imprescindible.

 

Otros prefieren llenar kilómetros de celuloide con varias cámaras para construir la película después en la sala de montaje.

 

Hay una palabra que aparece constantemente: intuición.

 

Incluso los directores más meticulosos reconocen que, llegado el momento, la planificación puede saltar por los aires porque el plano perfecto aparece de repente delante de sus ojos.

 

Algunos incluso ruedan la versión que habían preparado y otra guiándose únicamente por el instinto para comparar cuál funciona mejor.

 

También resulta fascinante comprobar cómo cada uno entiende la dirección de actores.

 

Hay directores que hablan durante horas con cada intérprete en privado.

 

Otros apenas les dicen dos frases.

 

Algunos dejan total libertad para que los actores se muevan por el decorado y adaptan la puesta en escena a sus movimientos.

 

Otros hacen exactamente lo contrario y colocan a los intérpretes como piezas de un tablero de ajedrez.

 

Me llamó especialmente la atención Woody Allen.

Su filosofía es casi desarmante.

Coloca la cámara, sitúa a los actores delante de ella y procura darles las mínimas indicaciones posibles porque considera que, cuanto menos intervenga, más naturales serán las interpretaciones.

No es casualidad que ruede con una rapidez asombrosa.

 

Pero quizá la mayor enseñanza del libro no tenga nada que ver con la técnica.

 

Todos coinciden en que los directores se sienten especialmente cómodos cuando ruedan sus propios guiones, porque la película nace de una visión completamente personal.

 

Y, sobre todo, todos llegan a una conclusión que debería grabarse en mármol en cualquier escuela de cine: la mejor manera de aprender a hacer películas es viendo películas, analizándolas críticamente y, sobre todo, rodando. Equivocándose una y otra vez. Porque el cine no se aprende únicamente leyendo libros. Se aprende haciendo cine.

 

Si alguien busca un manual con recetas infalibles, se ha equivocado de libro.

 

Si, por el contrario, quiere escuchar cómo piensan algunos de los mayores cineastas de las últimas décadas, este ensayo es una auténtica clase magistral.

 

Y una de las más entretenidas que se pueden leer sobre el oficio de dirigir.

 

Mi puntuación: 8/10.

 

 

 

El autor es  Laurent Tirard:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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