


Cutrecomentario de Ramón:
Haz lo que debas… pero después de la playa
Joel Alfonso Vargas es un cineasta dominicano-estadounidense criado en el Bronx.
Después del corto Target Is Hiring (2020), dirigió May It Go Beautifully for You, Rico (2024), antecedente directo de esta película y ganador del premio a la mejor dirección en la sección de cortometrajes de Locarno.
Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo) supone su debut en el largometraje.
Su cine combina intérpretes poco conocidos, diálogos de apariencia improvisada y una puesta en escena cercana al documental.
La película se estrenó en Sundance 2025, donde obtuvo el Premio Especial del Jurado de la sección NEXT al reparto coral.
Rico, interpretado por Juan Collado, es un dominicano-estadounidense de 19 años que sobrevive vendiendo en Orchard Beach unos cócteles caseros y clandestinos llamados nutcrackers.
Su proyecto vital parece limitarse a sacar unos dólares, perseguir chicas y dejar que el verano vaya pasando.
Tampoco conviene exigirle un plan quinquenal: bastante tiene con llenar la nevera portátil.
En casa ejerce un machismo de baratillo con su madre, Andrea —Yohanna Florentino—, y con su hermana menor, Sally —Nathaly Navarro—.
Reclama libertad, respeto y privilegios de adulto, pero las obligaciones ya si eso las hablamos otro día.
Su madre intenta mantener cierto orden en un piso pequeño y en una familia donde nadie parece demasiado dispuesto a facilitarle el trabajo.
La vida de Rico cambia cuando Destiny, una adolescente de 16 años interpretada por Destiny Checo, se queda embarazada y se instala en la vivienda familiar.
Él cree que puede convertirse en padre sin modificar ninguno de sus hábitos, como si el bebé fuera un nuevo mueble que basta con encajar en algún rincón.
La paternidad le ha llegado antes que la madurez, que sigue dando vueltas por el Bronx buscando aparcamiento.
Joel Alfonso Vargas rueda buena parte de la película mediante planos fijos, colocando la cámara en las esquinas de las habitaciones, detrás de una puerta entreabierta o a cierta distancia de los personajes.
Esta puesta en escena transmite la sensación de estar observando una familia real sin que sus integrantes sepan que estamos allí.
El piso abarrotado, los diálogos atropellados y las fricciones domésticas poseen una indudable verosimilitud.
El problema es que el retrato cotidiano no siempre termina convirtiéndose en una historia verdaderamente interesante.
El conflicto está claro desde muy pronto, pero avanza con pocas sorpresas y mediante una acumulación de escenas que insisten en las mismas actitudes.
La cámara observa mucho, aunque no siempre encuentra algo especialmente revelador.
Mad Bills to Pay (or Destiny, dile que no soy malo) no es una película torpe ni falsa.
Está rodada con coherencia, sus personajes resultan creíbles y representa una realidad pocas veces mostrada desde dentro.
Pero la autenticidad no garantiza automáticamente el interés cinematográfico.
Al terminar conocemos bastante bien la vida de Rico, aunque queda la sensación de no haber descubierto demasiado sobre él.
Una película correcta, respetable y realista, pero también escasamente estimulante.
La vida cotidiana puede ser así de rutinaria; el cine no tiene por qué copiar también sus ratos más aburridos.
Mi puntuación: 5,67/10.

Ficha: En este enlace.


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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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