Memory of Princess Mumbi – 2025 – Damien Hauser – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartel de Memory of Princess Mumbi

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La princesa, la IA y el narrador que no se callaba ni debajo del agua

 

Memory of Princess Mumbi es una de esas películas que parecen empeñadas en demostrar que con imaginación, pocos medios y bastante desparpajo se puede montar todo un universo cinematográfico.

 

Ciencia ficción africana, romance, princesas, fronteras imaginarias, inteligencia artificial y una voz en off capaz de sobrevivir a un apagón nuclear.

 

Damien Hauser, cineasta keniano-suizo nacido en Zúrich en 2001, comenzó a realizar cortometrajes siendo prácticamente un niño y estudió cine en el SAE Institute.

 

Antes de Memory of Princess Mumbi había dirigido los largometrajes Blind Love (2021), Theo: A Conversation with Honesty (2022) y After the Long Rains (2023).

 

Con esta última película y con la que nos ocupa ha ido entrando en el circuito internacional de festivales. Memory of Princess Mumbi tuvo su estreno mundial en las Giornate degli Autori del Festival de Venecia de 2025.

 

Y premios, haberlos, haylos.

La película ganó el Golden Tulip a la mejor película en el Festival Internacional de Estambul de 2026, el Premio de la Crítica del Festival de Zúrich de 2025 y recibió una mención especial del Gran Premio Alquimias en la Seminci de Valladolid de 2025.

 

La acción nos lleva hasta 2093.

Kuve, un cineasta, viaja hasta el imaginario país africano de Umata para documentar las consecuencias de una guerra que ha terminado resucitando antiguos reinos.

Allí entra en escena Mumbi y, a partir de ahí, la película empieza a mezclar ciencia ficción, romance, falso documental y reflexión sobre la propia creación cinematográfica.

 

Sobre el papel parece que estamos ante una densísima reflexión geopolítica acerca del colonialismo, las fronteras artificiales, la tecnología y el futuro de África.

 

Pero luego la película decide que tampoco hace falta ponerse estupendos.

 

Porque en el fondo hay una historia de amor bastante sencilla y un triángulo romántico de los de toda la vida.

Puedes situarlo en 2093, meter inteligencia artificial y construir un reino africano retrofuturista, pero al final aparece un tercero y se monta el lío.

Shakespeare mirando desde el más allá pensando: «Tanta tecnología para terminar haciendo lo mismo».

 

Uno de los elementos más llamativos es precisamente la utilización de inteligencia artificial para construir buena parte de ese mundo futurista, una herramienta que permite a una producción pequeña plantear escenarios que mediante procedimientos tradicionales hubieran resultado mucho más costosos.

 

A veces canta bastante, claro.

 

Hay momentos en los que parece que la película estuviese sucediendo dentro de una ilustración animada creada a las cuatro de la mañana por alguien con insomnio, mucha cafeína y una cuenta prémium de generación de imágenes.

 

Pero, extrañamente, esa estética artificial termina otorgándole personalidad.

 

La película aparenta además ser enormemente compleja porque lanza ideas constantemente.

Hay una sensación permanente de torrente narrativo, de hiperactividad visual y verbal.

Todo sucede deprisa.

El montaje es frenético y continuamente están ocurriendo cosas o, peor todavía, explicándonos las cosas que están ocurriendo.

 

Y ahí llegamos a mi principal problema con Memory of Princess Mumbi.

 

La voz en off.

 

Esa voz en off interminable, persistente e invasiva que parece tener prohibido permanecer callada más de quince segundos.

 

Yo es que no puedo con la voz en off utilizada de esta manera (y posiblemente de ninguna posible).

 

Me parece casi siempre un recurso que evidencia cierta desconfianza hacia las imágenes.

Si todo lo que vemos necesita ser explicado continuamente, el cine empieza a parecerse peligrosamente a un audiolibro ilustrado.

 

Y aquí no hay tregua.

 

Cuando no habla el narrador, hablan los personajes.

Cuando dejan de hablar los personajes, vuelve el narrador.

Apenas existen momentos de silencio, contemplación o simple respiración cinematográfica.

 

Todo está verbalizado. Todo explicado. Todo subrayado.

 

Y termina agotando.

 

Es como estar encerrado durante 79 minutos con un amigo hiperactivo que te cuenta una historia mientras simultáneamente te explica por qué te la está contando y, de paso, mueve los brazos como un molino industrial.

 

Una pena, porque la película tiene imaginación, humor, ritmo y una evidente personalidad.

Funciona razonablemente bien como comedia romántica disparatada, algo así como meter ciencia ficción africana, anime romántico y telenovela futurista en una batidora industrial y pulsar el botón de máxima potencia.

 

No siempre funciona.

 

Pero cuando funciona resulta simpática y bastante divertida.

 

Así que aprobado raspadillo.

 

Como esos alumnos caóticos que entregan el examen lleno de flechas, tachones y dibujos absurdos y uno piensa que aquello va directo al suspenso.

 

Pero lo lees entero y terminas reconociendo que, en medio de semejante follón, hay talento e imaginación.

 

Mi puntuación: 5,55/10.

 

Kuve y Mumbi entre las ruinas de Umata en Memory of Princess Mumbi

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

Músico con trompeta rodeado de mariposas en Memory of Princess Mumbi

 

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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