One woman one bra – 2025 – Vincho Nchogu – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Soltera y sola en la vida

 

Hay películas que parecen pequeñas, casi invisibles, y luego terminan soltando más bofetadas sociales que una tertulia de madrugada en una televisión local. One Woman One Bra, dirigida por Vincho Nchogu, entra precisamente en esa categoría.

 

Una película que empieza casi como una comedia costumbrista y acaba retratando con bastante mala leche las miserias del patriarcado africano… y las del paternalismo occidental. Vamos, que aquí no se salva ni el apuntador. Ni el sujetador.

 

Vincho Nchogu es productora, narradora multimedia y archivista digital especializada en sistemas de conocimiento indígenas.

 

Tras trabajar en documentales internacionales y producir la película brasileña Gabriel and the Mountain, presentada en la Semana de la Crítica de Cannes, alcanzó gran popularidad en Kenia con el podcast de investigación Case Number Zero, el más escuchado del país en 2021.

 

En 2025 debutó en la ficción con One Woman One Bra, seleccionada para la Bienal de Venecia, mientras desarrolla actualmente su segundo largometraje, el thriller keniano Kedong.

 

Esta producción Kenya-Nigeria demuestra una mirada bastante sólida, especialmente a la hora de mezclar crítica social, humor incómodo y drama identitario.

 

La película está hablada principalmente en inglés, aunque también aparecen diálogos en maá y suajili, lo que le aporta una riqueza cultural bastante interesante y una sensación de autenticidad que muchas coproducciones internacionales pierden por el camino.

 

La película ha pasado por el Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026, un escaparate fundamental para acercar cinematografías africanas que rara vez pisan las salas comerciales españolas.

 

La protagonista es Star, una mujer de 38 años que no conoció a sus padres, vive sola y encima tiene la osadía imperdonable de no estar casada. Vamos, el equivalente social a ir por el pueblo con una camiseta que diga “me gusta llevar la contraria”.

 

Cuando empiezan a repartirse títulos de propiedad en Sayid, su situación se vuelve dramática porque, al no tener vínculos familiares reconocidos, puede acabar expulsada de su propia casa.

 

La película utiliza esta situación para hablar de algo bastante demoledor: lo complicado que sigue siendo para muchas mujeres africanas existir fuera de los esquemas tradicionales. Si no eres esposa, hija reconocida o madre de alguien, prácticamente eres un error administrativo con piernas.

 

El detonante de la trama llega cuando encuentra una fotografía de su infancia realizada por un fotógrafo famoso. En ella aparece una mano junto a su rostro y Star empieza a obsesionarse con la idea de que podría ser la de su madre. Ahí la película vira hacia una especie de búsqueda identitaria bastante emotiva, aunque sin caer nunca en el melodrama lacrimógeno de anuncio navideño.

 

Pero el elemento más divertido —y más venenoso— aparece con la trama de la ONG occidental. Una cooperante blanca llega con la iluminada misión de repartir sujetadores entre las mujeres locales. Y claro, la película aprovecha para disparar con bala contra cierto tipo de cooperación internacional que parece diseñada por gente que jamás ha pisado el lugar que pretende “salvar”.

 

Mientras la población vive en condiciones durísimas, llega alguien convencido de que el problema prioritario del continente africano es la talla de copa.

 

Es una sátira bastante afilada sobre esa superioridad moral occidental disfrazada de ayuda humanitaria. El clásico “venimos a civilizaros”, pero versión lencería.

 

Lo mejor de la película es que no convierte esto en un panfleto. Hay humor, ironía y personajes bastante bien construidos. Incluso la cooperante evita convertirse en una caricatura total.

 

La película entiende que muchas veces el problema no es la maldad, sino la desconexión absoluta con la realidad. Gente que quiere ayudar… pero ayudando exactamente en lo que a ellos les hace sentirse mejor.

 

Formalmente es una película sencilla, sin grandes alardes visuales, pero muy bien narrada. El guion está bastante trabajado y sabe equilibrar las distintas capas del relato sin que aquello parezca una tesis doctoral filmada. Algo que se agradece muchísimo porque hay películas sociales africanas que parecen diseñadas para que el espectador europeo salga del cine sintiéndose culpable durante tres semanas. Aquí no. Aquí además hay sarcasmo y bastante retranca.

 

Y luego está el título. One Woman One Bra parece una broma absurda… 

Pues resulta que es el lema de esta campaña lanzada por esta fundación humanitaria.

 

Una película humilde, inteligente y con bastante más mala leche de lo que aparenta. De esas que empiezan casi como una anécdota y terminan dejándote pensando un rato largo.

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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