

Cutrecomentario de Ramón:
Viva o cómo sobrevivir y complicarse la vida con entusiasmo
Aina Clotet debuta en la dirección de largometrajes con Viva, una película que también protagoniza y que presentó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2026.
Hasta ahora la conocíamos principalmente por su carrera como actriz en trabajos como La fossa, Esto no es Suecia o Vida perfecta.
En esta ocasión da el salto detrás de la cámara con una propuesta muy personal escrita junto a Valentina Viso, mezclando drama, comedia, crisis existenciales, deseo sexual y miedo a la muerte en una especie de cóctel emocional tan caótico como su protagonista. (El País)
La película obtuvo en Cannes el Premio Revelación de la Semana de la Crítica para Aina Clotet por su interpretación de Nora, reconocimiento que supuso uno de los grandes éxitos españoles del certamen. (El País)
Cutrecomentario
Confieso desde el principio que soy absolutamente incapaz de ser objetivo con Aina Clotet.
Desde que vi Esto no es Suecia me ganó por completo. Luego llegaron entrevistas, declaraciones y apariciones públicas que reforzaron la impresión: una persona inteligente, interesante y además tremendamente carismática. Así que probablemente cualquier cosa que haga partirá para mí con cierta ventaja.
Y quizá por eso la decepción ha sido un poquito mayor de lo esperado.
La protagonista de la historia es Nora, una mujer que ha sobrevivido a un cáncer y que, tras mirar a la muerte de frente, entra en una especie de huracán emocional permanente. No sabe exactamente qué quiere, ni a quién quiere, ni siquiera quién es. Vive atrapada en una montaña rusa de impulsos, deseos, contradicciones y decisiones discutibles.
Y lo curioso es que la propia película acaba adoptando esa misma personalidad.
Viva cambia constantemente de registro. A veces parece una comedia costumbrista con ecos berlanguianos. Otras veces se sumerge en un drama durísimo sobre la enfermedad, la soledad o el miedo al futuro. Luego vuelve a girar hacia situaciones absurdas. Después regresa al dolor. Y así durante buena parte del metraje.
Hay espectadores que encontrarán fascinante esa mezcla de tonos. Otros acabarán agotados.
Yo he estado un poco en ambos grupos.
Porque la película resulta alternativamente estimulante e irritante. Hay escenas brillantes y otras que parecen empeñadas en poner a prueba la paciencia del espectador. Pero incluso cuando falla, resulta difícil apartar la mirada.
Gran parte de la culpa la tiene Aina Clotet.
Su interpretación es absolutamente desbordante. Nora es un personaje lleno de grietas, contradicciones, inseguridades, impulsos y cambios de humor. Puede resultar maravillosa en una escena y desesperante en la siguiente. Puede generar empatía y rechazo prácticamente al mismo tiempo.
Y precisamente por eso funciona.
Porque no parece un personaje escrito para caer bien. Parece una persona.
Hay momentos donde la actriz transmite una vulnerabilidad enorme y otros donde la energía emocional arrasa la pantalla. El premio obtenido en Cannes me parece completamente justificado.
Mi principal problema es otro.
Por alguna razón me había construido mentalmente la idea de que iba a encontrar una comedia mucho más marcada. Quizá por algunos comentarios previos o quizá porque quería verla así. Y la realidad es que el drama domina claramente la función.
La comedia existe, sí.
Sobre todo gracias a los padres de Nora, que aportan algunos de los momentos más divertidos de la película.
Pero el corazón de la historia es profundamente dramático.
Y hay un aspecto que me chirrió especialmente.
La representación de algunos pacientes depresivos que acuden a consulta con la madre de Nora, psiquiatra de profesión. Entiendo perfectamente la intención satírica de ciertas escenas, pero personalmente me resultó incómodo el tono de caricatura con el que se aborda en algunos momentos la depresión.
Quizá porque pocas enfermedades me parecen tan devastadoras como esa.
Y porque cuando uno ha visto de cerca lo que puede llegar a hacer una depresión severa, le cuesta encontrarle la gracia.
Dicho esto, el balance final es claramente positivo.
Viva es una película imperfecta. A ratos excesiva. A veces caótica. En ocasiones frustrante.
Pero también está viva.
Muy viva.
Y probablemente ese era exactamente el objetivo de Aina Clotet. Conseguir que la película respirase con la misma intensidad, los mismos defectos y las mismas contradicciones que su protagonista.
No siempre lo consigue.
Pero cuando lo hace, resulta imposible no dejarse arrastrar por ella.
Mi puntuación: 6,68/10.

Dirigido por Aina Clotet:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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