

Cutrecomentario de Ramón:
En busca del éxito perdido
John Carney vuelve a su terreno favorito: músicos heridos, canciones que parecen salvar vidas y personajes con más frustraciones que acordes.
Ya había tocado la gloria con Once, la nostalgia luminosa con Sing Street y el buenrollismo algo prefabricado de Begin Again.
En Letras robadas se queda justo en medio: ni obra maestra emocional ni postal con guitarra para vender tazas.
Una power ballad es una balada de rock que comienza de forma suave y emotiva y va creciendo hasta convertirse en una canción muy intensa, con guitarras eléctricas, batería potente y una interpretación vocal apasionada.
Fue un estilo muy popular en los años ochenta y principios de los noventa, especialmente entre las bandas de hard rock y heavy metal.
El título de la película Power Ballad hace referencia precisamente a ese tipo de canciones cargadas de emoción, nostalgia y épica romántica.
Cutrecomentario
De John Carney tengo sentimientos encontrados.
Sing Street, de 2016, me encantó. Conecté muchísimo con aquella película, con su música, con sus chavales y con esa energía juvenil tan bien afinada.
En cambio, Begin Again, de 2014, me dejó un regusto falso, demasiado complaciente, demasiado diseñada para abrazar al público con una manta calentita y una taza de infusión moral.
Letras robadas vive exactamente entre esas dos orillas.
Por un lado, funciona muy bien.
Paul Rudd interpreta a Rick Power, un hombre que pudo haber intentado triunfar en la música, pero interrumpió su carrera para cuidar de su hija.
No fue un año sabático, fue un año de paternidad, que suena menos glamuroso pero bastante más heroico.
Ahora canta en bodas, arrastrando ese resquemor de no saber qué habría pasado si hubiera seguido adelante.
Enfrente está Nick Jonas como Danny Wilson, antiguo miembro de una boy band, lo cual tiene su gracia porque el propio Nick Jonas sabe bastante de eso sin necesidad de apuntador.
Su personaje roba una canción y la convierte en un éxito.
Y ahí aparece la gran pregunta: ¿por qué una canción triunfa? ¿Por la melodía? ¿Por quien la canta? ¿Por quien la vende? ¿O porque contiene una verdad?
La película defiende que una canción conecta cuando transmite algo verdadero de su autor, aunque esa verdad sea incluso absurda.
Danny Wilson la interpreta como una canción de amor hacia su novia, pero debajo late otra cosa. Y eso es lo más interesante del relato.
También habla de la autoría artística.
¿Una canción pertenece al que tiene la idea, al que la desarrolla, al que la canta o al que la convierte en número uno?
En el mundo de la música, donde todo se monetiza hasta el suspiro desafinado, la pregunta tiene más miga que un bocadillo de calamares.
La película también reflexiona sobre renunciar al éxito en favor de la felicidad familiar.
Eso está muy bien planteado, porque no siempre la vida que no fue es mejor que la vida que tenemos. A veces el sueño frustrado solo parece maravilloso porque nunca tuvo que pagar hipoteca.
El problema es que John Carney vuelve a tirar de ciertos recursos buenrolleros que se ven venir desde Dublín con prismáticos.
El amigo desastre, el final feliz muy redondito, la emoción colocada justo donde toca…
Todo funciona para el gran público, pero también se le ven un poco las costuras al ensamblado. Y cuando uno ve las costuras, ya no está viendo magia: está viendo al sastre sudando.
Paul Rudd está muy bien, además cantando sus canciones con bastante solvencia.
Nick Jonas encaja perfectamente en el papel, casi jugando consigo mismo.
Pero quien más me ha gustado del reparto es Beth Fallon como Aja Power, la hija de Rick. Está estupenda, natural, fresca y con una presencia que ilumina muchas escenas sin necesidad de hacer aspavientos.
Letras robadas es una película simpática, entretenida y con ideas interesantes sobre el fracaso, la paternidad, el éxito y la propiedad de las canciones. Pero también es una película algo manipuladora, demasiado empeñada en caer bien.
Y claro, una cosa es que te canten una balada. Otra, que te la canten mirándote fijamente para que llores cuando ellos han decidido.
Mi puntuación: 6,57/10.

Dirigido por John Carney:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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