


Cutrecomentario de Ramón:
La vengadora de las mujeres o cuando Lope de Vega inventó el feminismo… y luego apareció Cupido
Carlos Martín dirige esta producción de Teatro del Temple, compañía que supera ya las tres décadas de trayectoria y que alcanza con este montaje su espectáculo número 60.
Habitual del teatro clásico y contemporáneo, ha desarrollado una sólida carrera escénica junto a la compañía aragonesa, afrontando textos de Shakespeare, Valle-Inclán, Cervantes o Lope de Vega.
En esta ocasión dirige una inteligente versión de Alfonso Plou y María López Insausti, coproducida con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
Cutrecomentario
La tercera función de mi recorrido por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro tuvo lugar en uno de los espacios más impresionantes del certamen: el Espacio Iberdrola (AUREA), instalado en la antigua iglesia del Monasterio-Universidad de Nuestra Señora del Rosario, un edificio renacentista del siglo XVI ligado a la Orden de Calatrava. Tras siglos de usos muy diversos —desde molino de aceite hasta fábrica de muebles—, el festival consiguió recuperar este magnífico espacio para convertirlo en uno de los teatros más bellos del país. Ver teatro clásico entre esos muros es ya media función.
Y luego llega Lope de Vega para hacer la otra media.
Porque hay algo que nunca deja de sorprenderme: qué modernos siguen sonando sus textos. En esta ocasión conocemos a Laura, una princesa culta, independiente y de fuerte personalidad que crea una escuela femenina para reivindicar la inteligencia y la capacidad de las mujeres. Incluso desafía a sus pretendientes con la espada, escondida tras una máscara de esgrima. Lo que escribe Lope hace cuatro siglos resulta sorprendentemente avanzado para su época.
Eso sí, estamos en una comedia del Siglo de Oro, así que al final el amor vuelve a poner orden en el tablero. Es una constante en muchas de sus obras: los personajes discuten, conspiran, se enfrentan… pero termina imponiéndose el sentimiento.
La función tiene además un ritmo magnífico. Los personajes cómicos funcionan de maravilla, los diálogos son ágiles y el verso vuelve a demostrar que puede ser enormemente divertido cuando está bien dicho.
Y aquí quiero detenerme en un detalle que para mí resulta fundamental: la dicción de los actores es impecable. Se entiende absolutamente todo. Parece una obviedad, pero no siempre ocurre. Después de alguna experiencia menos afortunada durante el festival, aquí da gusto comprobar cómo cada palabra llega con claridad al espectador. Y cuando un texto es tan brillante como el de Lope de Vega, comprender cada verso multiplica el disfrute.
La escenografía acompaña sin estridencias y permite que el auténtico protagonista sea el texto, interpretado por un reparto que mantiene el nivel de principio a fin.
Salí del teatro con la misma sensación que había tenido el día anterior con La dama boba: la de haber comprobado que los clásicos no necesitan rejuvenecer artificialmente para seguir vivos. Basta con interpretarlos bien. Y cuando eso ocurre, cuatrocientos años desaparecen de golpe y uno descubre que Lope de Vega sigue entendiendo al ser humano mejor que muchos autores contemporáneos.
Mi puntuación: 7,78/10.

Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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