Once (Una vez) – 2007 – John Carney

 

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando dos almas rotas afinan la misma canción (o cómo enamorarse sin necesidad de besarse)

 

La ópera prima de John Carney ya contenía absolutamente todo lo que iba a desarrollar en el resto de su filmografía.

 

El director irlandés ha convertido la música en el auténtico motor de sus historias, siempre protagonizadas por personajes heridos que encuentran en las canciones una tabla de salvación.

 

Después llegarían Begin Again, Sing Street, Modern Love, Flora y su hijo Max y Letras robadas, todas ellas variaciones sobre un mismo tema: la música como refugio, terapia y oportunidad para empezar de nuevo

 

La película fue un fenómeno inesperado.

Ganó el Premio del Público en el Festival de Sundance, el Independent Spirit Award a la mejor película extranjera y la canción “Falling Slowly”, compuesta e interpretada por Glen Hansard y Markéta Irglová, obtuvo el Óscar a la mejor canción original.

Además, la banda sonora fue nominada al Grammy y el filme acumuló decenas de premios y nominaciones internacionales.

 

 

Cutrecomentario

 

He dejado esta película para el final de la filmografía de John Carney, aunque, curiosamente, es la primera que dirigió.

 

Y resulta fascinante comprobar que todo lo que caracteriza su cine ya estaba aquí desde el minuto uno.

 

Tenemos a un músico callejero desengañado, que canta versiones para sacar unas monedas mientras guarda para sí las canciones que realmente le salen del alma.

 

Entre actuación y actuación ayuda a su padre en una tienda de reparación de aspiradoras.

 

Ella es una inmigrante checa, casada, con una hija, que sobrevive limpiando casas o vendiendo flores.

 

Es pianista, pero ni siquiera tiene un piano donde tocar.

 

Dos personajes rotos, desvalidos y emocionalmente cojos que terminan encontrándose gracias a la música.

 

Y ahí está el auténtico corazón de la película.

 

La relación entre ellos no se construye a través del romance convencional, sino mediante las canciones.

 

La música habla por ellos, los une, los cura y les permite expresar todo aquello que serían incapaces de decir con palabras.

 

Es exactamente la misma idea que John Carney ha ido reinterpretando una y otra vez durante toda su carrera.

 

La puesta en escena también tiene mucho de experimento.

 

Cámara al hombro que no deja de moverse, fotografía grisácea, casi apagada, y un aire melancólico que impregna cada plano.

 

No busca la belleza perfecta, sino la verdad de unos personajes que parecen estar improvisando su propia vida.

 

Como ocurre con casi todas las películas de John Carney, estamos ante una de esas obras que conectan con el público con una facilidad asombrosa.

 

Probablemente porque no intentan impresionar, sino emocionar desde la sencillez.

 

Claro que, al ser la primera, el efecto sorpresa era mucho mayor.

 

Después vendrían otras excelentes películas, pero Once (Una vez) fue la que marcó el camino.

 

Y pocas veces un director ha dejado tan claro desde su debut cuál iba a ser su melodía durante toda una carrera.

 

Mi puntuación: 6,67/10.

 

 

 

Dirigido por John Carney:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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