Si me voy, ¿me echarán de menos? – If I Go Will They Miss Me – 2026 – Walter Thompson-Hernandez – Atlantida Mallorca Film Fest 2026 – @atlantidafilm – @filmin – #AMFF2026

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartel de Si me voy, ¿me echarán de menos?

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cómo sobrevivir a un mal padre

 

Walter Thompson-Hernández procede del periodismo y debutó en la ficción con el cortometraje If I Go Will They Miss Me, premiado en Sundance en 2022.

Después dirigió para Netflix el documental Secretos del deporte: Escoltas y estrenó su primer largometraje, Kites, en 2025.

 

Si me voy, ¿me echarán de menos?, ampliación de aquel corto inicial, confirma su interés por el realismo social, las comunidades marginales y una imaginación capaz de elevarse por encima del asfalto.

 

El largometraje se presentó en Sundance 2026 y ha construido un notable palmarés en certámenes estadounidenses con menor altavoz mediático: mejor largometraje narrativo en RiverRun, máximo premio del jurado a una película de ficción en el Berkshire International Film Festival, premio a la mejor fotografía para Michael Fernandez en Brooklyn y premio de la dirección del festival en Atlanta.

 

Conviene no atribuirle el premio de Sundance 2022, que correspondió al cortometraje original.

 

 

Cutrecomentario de Ramón

 

Estamos ante una película brillante, construida con inteligencia, sensibilidad y una estupenda combinación de realismo social e imaginación.

 

El guion establece muy bien su conflicto principal.

 

Big Ant, interpretado magníficamente por J. Alphonse Nicholson, regresa a casa después de uno de sus periodos en prisión.

 

Quiere evitar que su hijo siga la estela que él mismo ha dejado, sembrada de condenas, salidas en libertad y nuevas caídas.

 

El problema es que para enseñar un camino distinto hay que saber recorrerlo.

 

Durante su estancia en la cárcel, Big Ant ha escrito cartas llenas de promesas.

Una vez fuera, incumple casi todas.

En el papel parecía candidato a padre del año; en libertad no supera ni la fase de grupos.

 

Se muestra distante y áspero con su hijo, es incapaz de adaptarse a la vida familiar y termina dinamitando la convivencia con sus infidelidades y sus malas decisiones.

 

No es un buen padre, aunque probablemente quiera serlo y no tenga las herramientas emocionales necesarias.

 

Frente a él se encuentra Lil Ant, interpretado por el estupendo Bodhi Dell.

Es un niño inteligente, sensible y magnífico dibujante que utiliza la imaginación para escapar de una realidad demasiado estrecha.

Ha heredado de su padre y de su abuelo la fascinación por los aviones y el sueño familiar de convertirse algún día en piloto.

Pero la precariedad, la falta de oportunidades y el ambiente en el que vive convierten la cabina de un avión en un horizonte casi inalcanzable.

 

Y luego está el barrio.

Aunque llamar «un personaje más» al escenario es uno de los comodines más sobados de la crítica cinematográfica, aquí toca utilizarlo porque es verdad.

 

Las viviendas sociales de Watts, al sur de Los Ángeles y bajo la ruta aérea de LAX, forman una pequeña comunidad mayoritariamente afroamericana, con presencia chicana, en la que existe una auténtica solidaridad vecinal.

 

Es un lugar incluso idílico en algunos momentos, pero nunca edulcorado.

Algunos vecinos no invitan precisamente a pedirles fuego en un callejón oscuro, aunque tampoco funcionan como simples figurantes amenazadores.

Parecen personas arrancadas de la realidad y aportan al relato una enorme autenticidad.

 

En medio de esa comunidad podría crecer una familia estupenda.

Sin embargo, las ausencias, las infidelidades y la irresponsabilidad del padre van agrietando el hogar.

 

Mientras Big Ant permanece atrapado en su propio fracaso, Lil Ant mira constantemente hacia el cielo, buscando en los aviones, los dibujos y la mitología una salida que la vida cotidiana parece negarle.

 

Una película realmente valiosa, lírica sin ponerse cursi y social sin convertir a sus personajes en un folleto reivindicativo.

 

Walter Thompson-Hernández retrata con enorme sensibilidad el daño que puede provocar un mal padre y la capacidad de un hijo para sobrevivir imaginando que algún día podrá volar.

 

Mi puntuación: 7,88/10.

 

Lil Ant visto desde abajo en Si me voy, ¿me echarán de menos?

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

Big Ant junto a un televisor en Si me voy, ¿me echarán de menos?

 

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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