

Cutrecomentario de Ramón:
Hamlet 1, Hitler 0: el toque Lubitsch desarma a la Gestapo
Ernst Lubitsch (Berlín, 1892-Los Ángeles, 1947) comenzó como actor y director en el cine mudo alemán antes de instalarse en Hollywood en 1922.
Allí se convirtió en uno de los grandes maestros de la comedia sofisticada con títulos como Un ladrón en la alcoba (1932), Ninotchka (1939), El bazar de las sorpresas (1940) y El diablo dijo no (1943).
El famoso «toque Lubitsch» era como el aroma de un buen vino: todo el mundo sabía reconocerlo, pero nadie acertaba a explicar del todo su composición.
Ironía, elegancia, elipsis, erotismo sutil y el arte de sugerir mucho más de lo que se mostraba.
Sus películas parecían ligeras, aunque bajo esa apariencia siempre había un compromiso moral y social.
En 1947 recibió un Oscar honorífico por su contribución al arte cinematográfico.
Ser o no ser obtuvo una nominación al Oscar por la partitura de Werner R. Heymann.
En 1996 fue incorporada al National Film Registry de Estados Unidos por su importancia cultural, histórica y estética.
Cutrecomentario
Poco se puede decir de Ser o no ser que no se haya dicho ya. Es una de las mejores comedias de la historia del cine.
Los diálogos son ingeniosos, divertidos y pronunciados a velocidad de vértigo.
El ritmo es impresionante y la trama no decae ni durante un segundo.
Aquí no sobra una escena, una réplica ni una peluca de la Gestapo.
Los actores están en estado de gracia.
Jack Benny, Carole Lombard, Robert Stack, Felix Bressart y Sig Ruman componen un reparto perfecto, en el que hasta el último secundario parece haber nacido para pronunciar su frase.
Carole Lombard está maravillosa. Maria Tura es el eje de la acción y la única mujer con verdadero peso en la historia.
Miriam Hopkins había sido la primera elegida, pero no quedó satisfecha con el papel y Lombard, que deseaba trabajar con Lubitsch, terminó interpretándolo.
Fue su última película. Murió el 16 de enero de 1942 en un accidente aéreo cuando regresaba de una gira de venta de bonos de guerra, pocas semanas después de finalizar el rodaje y antes del estreno.
Ser o no ser es también un gran homenaje a los actores de teatro.
¿Quién mejor que ellos para participar en una trama de espionaje?
Los disfraces, el maquillaje, los decorados, la improvisación y la capacidad para engañar al público se convierten aquí en armas contra los nazis.
La interpretación salva vidas.
Por una vez, sobreactuar deja de ser un defecto y pasa a convertirse en una virtud patriótica.
La película está llena de frases memorables.
La más demoledora compara lo que Joseph Tura le hizo a Shakespeare con lo que los alemanes están haciendo a Polonia.
Un chiste terrible, cruel y perfecto.
Parte de la crítica de 1942 consideró inapropiado utilizar la comedia para hablar de la invasión de Polonia mientras la guerra seguía en marcha.
Pero Lubitsch no se ríe de las víctimas ni convierte los bombardeos en una broma.
Ridiculiza a los nazis, su ideología y la grotesca mediocridad de quienes se creen superiores.
Eso es lo verdaderamente subversivo de la película: despojar al totalitarismo de su pompa, quitarle el uniforme y dejarlo en calzoncillos.
No recuerdo cuándo vi por primera vez Ser o no ser, pero debió de ser durante mi infancia en televisión.
En casa la hemos revisado muchas veces.
Me sé las escenas y padezco risa anticipatoria: empiezo a partirme antes de que llegue el chiste porque ya sé lo que va a ocurrir.
Se ha acusado a Lubitsch de realizar una comedia demasiado ligera sobre la ocupación alemana de Polonia.
Confundir ligereza con frivolidad es no haber entendido nada.
Frente a la fuerza bruta de las armas y la sinrazón de la violencia, Ser o no ser propone la inteligencia, el teatro, el humor y la ironía.
Hamlet 1, Gestapo 0.
Mi puntuación: 10/10 ¡Inapelable!

Dirigido por Ernst Lubitsch:
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Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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