

Vacunas en personas mayores
Preguntas claras sobre una de las mejores decisiones de salud
Las vacunas no son solo cosa de niños. De hecho, cuanto más mayor es una persona, más importantes se vuelven.
A partir de cierta edad, las infecciones dejan de ser un simple mal rato y pueden convertirse en un problema serio, con ingresos hospitalarios, pérdida de autonomía y, en algunos casos, consecuencias irreversibles.
Este artículo responde de forma sencilla y directa a las preguntas más habituales que surgen en la consulta cuando se habla de vacunación en personas mayores, con un objetivo claro: explicar por qué vacunarse sigue siendo una de las decisiones más eficaces para proteger la salud en esta etapa de la vida.
¿Por qué se insiste tanto en vacunar a las personas mayores?
Porque el sistema inmunitario también envejece.
Con los años, las defensas reaccionan más despacio, recuerdan peor a los microbios y la respuesta frente a las infecciones es menos eficaz.
Esto hace que enfermedades comunes, como la gripe, una neumonía o el COVID, no tengan el mismo impacto en una persona mayor que en alguien joven.
En edades avanzadas aumenta el riesgo de hospitalización, de complicaciones respiratorias, de empeoramiento de enfermedades crónicas y de pérdida de fuerza y autonomía.
Las vacunas reducen de forma muy significativa todos esos riesgos y, por tanto, no solo previenen infecciones, sino también consecuencias que pueden cambiar la vida diaria de una persona.
¿Qué significa que “las defensas ya no funcionan igual”?
El sistema inmunitario puede entenderse como un ejército.
En la juventud hay muchos “soldados”, están bien entrenados y recuerdan al enemigo durante años.
Con el paso del tiempo, ese ejército se reduce, responde peor y pierde memoria.
A este proceso natural se le llama inmunosenescencia.
No es una enfermedad, es parte del envejecimiento.
Precisamente por eso, prevenir infecciones se vuelve mucho más importante en personas mayores que en edades jóvenes.
¿Cómo funcionan las vacunas?
Una vacuna es, básicamente, un entrenamiento para las defensas.
Enseña al cuerpo cómo es un microbio, cómo reconocerlo y cómo defenderse de él antes de que llegue el de verdad.
Es comparable a un simulacro de incendio: es mejor aprender dónde está la salida cuando no hay fuego que improvisar en medio del humo.
Gracias a ese entrenamiento previo, cuando el organismo entra en contacto con el microbio real, reacciona más rápido y evita que la infección se vuelva grave.
¿Las vacunas llevan el virus vivo?
En la mayoría de los casos, no.
Las vacunas suelen contener solo una parte del microbio, una especie de “foto” del virus o la bacteria, o una instrucción para que el propio cuerpo fabrique esa parte durante un tiempo muy corto.
Por eso, las vacunas no producen la enfermedad que previenen.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando una persona se vacuna?
Tras la vacunación, el sistema inmunitario detecta algo extraño y se activa.
Fabrica anticuerpos, que son defensas específicas frente a ese microbio, y guarda la información en la llamada memoria inmunológica.
De este modo, si más adelante aparece el microbio real, el organismo lo reconoce rápidamente, responde antes y evita que la enfermedad se complique.
En personas mayores la respuesta puede ser algo menor que en jóvenes, pero sigue siendo suficiente para evitar lo más peligroso, que es la enfermedad grave y sus consecuencias.
¿Por qué existen vacunas “especiales” para personas mayores?
Porque las defensas necesitan un pequeño empujón extra.
En este grupo de edad se utilizan vacunas con mayor cantidad de antígeno, con sustancias que estimulan mejor la respuesta inmunitaria o diseñadas para generar una memoria más eficaz.
No se trata de un exceso, sino de adaptar la vacuna a la edad, del mismo modo que se ajustan los tratamientos o las dosis de muchos medicamentos.
¿Qué vacunas son especialmente importantes a partir de los 60–65 años?
La vacunación frente a la gripe es fundamental.
En España se recomienda a partir de los 60 años y debe administrarse cada año.
En personas mayores se utilizan vacunas más eficaces, capaces de reducir ingresos hospitalarios, neumonías y mortalidad.
La vacunación frente al neumococo está recomendada a partir de los 65 años y previene neumonías y otras infecciones graves que, en este grupo de edad, tienen un mayor riesgo de complicaciones y hospitalización.
Otra vacuna clave es la del herpes zóster, conocida como culebrilla.
En España se recomienda a los 65 años en dos dosis.
Su principal beneficio no es solo evitar la erupción, sino reducir el riesgo de dolor crónico intenso y duradero, que puede afectar seriamente a la calidad de vida.
En cuanto al COVID-19, los refuerzos estacionales siguen siendo importantes en personas mayores.
La vacunación reduce de forma clara la enfermedad grave, los ingresos en UCI y la mortalidad.

¿Y qué ocurre con el virus respiratorio sincitial (VRS)?
El VRS no es solo un problema infantil.
En personas mayores puede causar bronquitis, neumonía y descompensaciones de enfermedades respiratorias o cardíacas.
En varios países ya se está vacunando a mayores y a personas de riesgo, y es una estrategia preventiva en clara expansión.
¿Son seguras las vacunas en personas mayores?
Sí. Los efectos secundarios más habituales son leves y transitorios, como dolor en el brazo, cansancio, algo de fiebre o malestar general durante uno o dos días.
Los efectos graves son muy raros.
La comparación realista es clara: pequeñas molestias pasajeras frente a infecciones que pueden llevar a ingresos hospitalarios y pérdida de autonomía.
“La última vez me sentó mal”
Es frecuente notar cansancio, dolor muscular o sensación de estar destemplado tras una vacuna.
Eso no es la enfermedad, sino el sistema inmunitario trabajando.
Estos síntomas suelen durar 24 o 48 horas, mientras que una infección real puede durar semanas o dejar secuelas.
“A mi edad, ¿para qué?”
Precisamente por la edad.
Cuanto mayor es una persona, más grave puede ser la infección y mayor el impacto de un ingreso hospitalario.
Vacunarse no es para vivir más años, sino para vivir mejor los que ya se tienen.
¿Sirve vacunarse si se tienen enfermedades crónicas?
Especialmente en ese caso.
Las personas con enfermedades respiratorias, cardiopatía, diabetes, insuficiencia renal, obesidad o fragilidad son las que más se benefician de la vacunación, porque tienen mayor riesgo de complicaciones si contraen una infección.
¿Vacunarse protege también a los demás?
Sí.
Menos contagios significan menos brotes en residencias, menos ingresos hospitalarios y menos muertes evitables.
Vacunarse es también una forma de cuidar a quienes nos rodean.
Entonces… ¿merece la pena?
Rotundamente, sí.
La vacunación en personas mayores salva vidas, evita ingresos, protege la independencia, mejora la calidad de vida y reduce sufrimiento evitable.
Pocas intervenciones médicas ofrecen tanto beneficio con tan poco riesgo.
Repasemos las vacunas top en personas mayores:
Gripe estacional
En España, el calendario común recomienda vacunación estacional en personas mayores a partir de 60 años.
En mayores, suelen preferirse formulaciones con mejor respuesta:
-
alta dosis
-
adyuvadas
-
recombinantes
En EE. UU., el calendario adulto recomienda preferencia por alta dosis, recombinante o adyuvada en ≥65.
Ventaja clave: reduce enfermedad grave y hospitalización, y baja complicaciones en crónicos respiratorios/cardiovasculares.
4.2 Neumococo (enfermedad neumocócica)
En España, se recomienda vacunación frente a neumococo a partir de los 65 años.
Aquí el concepto importante (más allá de marcas): las vacunas conjugadas generan mejor memoria inmunológica que las polisacáridas clásicas.
Ventaja clave: reducir neumonía neumocócica e infecciones invasivas (bacteriemia/meningitis), que en mayores tienen peor pronóstico.
4.3 Herpes zóster (culebrilla)
En España, el calendario recomienda vacunación a los 65 años, con 2 dosis separadas por un intervalo mínimo de 8 semanas, y posibilidad de captación progresiva de cohortes hasta 80 según implementación.
La vacuna recombinante (la más usada en programas actuales) es especialmente relevante en mayores porque:
-
no es viva,
-
induce respuesta potente (incluida celular, crucial para zóster),
-
reduce neuralgia postherpética (la parte “maldita” del zóster).
Ventaja clave: menos zóster y menos dolor crónico neuropático.
4.4 COVID-19 (refuerzos estacionales)
En España, el calendario 2026 recoge que en la temporada 2025–2026 se recomienda vacunación con 1 dosis en mayores a partir de 70 años, según situación epidemiológica, y a determinar en 2026–2027.
La idea práctica: el SARS-CoV-2 sigue circulando; la inmunidad cae con el tiempo; y los refuerzos buscan sostener protección frente a enfermedad grave.
Ventaja clave: menos neumonía grave y menos mortalidad en mayores y frágiles, especialmente en temporadas de alta circulación.
4.5 VRS (virus respiratorio sincitial) en adultos mayores
En varios países se ha incorporado vacunación frente a VRS en mayores.
Por ejemplo, CDC recomienda una dosis única en ≥75 y en 50–74 con mayor riesgo (y recalca que no es anual por ahora).
En Europa, ECDC destaca el papel de la inmunización para prevenir causas de enfermedad respiratoria grave, incluyendo VRS, gripe, COVID-19 y neumococo.
En el calendario común español 2026, el VRS aparece sobre todo en contexto de inmunización infantil (anticuerpo monoclonal), y la estrategia en mayores puede depender de actualizaciones y programas específicos.
Ventaja clave: en mayores, el VRS no es “un catarro mono”; puede causar bronquitis/neumonía y descompensaciones, con hospitalización.
Resumen:
Vacunas básicas recomendadas en personas mayores
-
Gripe
Todos los años. A partir de los 60 años. Fundamental para evitar complicaciones y hospitalizaciones.
-
Neumococo
Desde los 65 años. Previene neumonía y otras infecciones graves.
-
Herpes zóster (culebrilla)
A los 65 años, en dos dosis. Evita el zóster y, sobre todo, el dolor crónico posterior.
-
COVID-19
Refuerzos estacionales según edad y riesgo. Muy importante para prevenir enfermedad grave.
-
Virus respiratorio sincitial (VRS)
En mayores y personas de riesgo (según indicaciones actuales). Previene bronquitis y neumonía.
👉 Resumen rápido:
vacunarse en la edad adulta reduce ingresos, evita complicaciones y ayuda a mantener la autonomía.
Poca molestia, mucho beneficio.
Bibliografía básica
Ministerio de Sanidad. Calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida. 2026.
ECDC. Respiratory virus season and immunisation in older adults.
CDC. Adult Immunization Schedule.
CDC. RSV vaccination in older adults.
Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Recomendaciones de vacunación 2025–2026.
Weinberger B. Vaccination of older adults. PMC, 2021.
(Artículo redactado, según mis indicaciones, por IA y posteriormente corregido y modificado por holasoyramon)
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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