


Cutrecomentario de Ramón:
Solos (o cuatro amigos, un piso… y hora y media de terapia de grupo que nadie pidió)
El director Guillermo Ríos Bordón es un realizador canario que ha trabajado sobre todo en televisión y en el ámbito del audiovisual comercial.
Durante años ha dirigido programas y formatos televisivos y también ha participado en proyectos cinematográficos como director y guionista.
Con Solos se acerca a un terreno muy particular: la adaptación cinematográfica de una obra teatral escrita por Paloma Bravo, que ya había tenido recorrido sobre los escenarios.
El salto del teatro al cine siempre es delicado. A veces sale bien. Otras… pues no tanto.
Cutrecomentario
La tercera película del segundo día del Festival de Málaga fue Solos, y el título, hay que reconocerlo, tiene bastante sentido. Porque al final el espectador también se siente bastante solo… sentado en la butaca intentando sobrevivir a lo que ocurre en la pantalla.
La película adapta la obra teatral de Paloma Bravo, y se nota muchísimo su origen escénico.
Todo sucede prácticamente en un apartamento, donde cuatro amigos se reúnen para celebrar sus cumpleaños. Un planteamiento que, en teoría, podría dar bastante juego dramático.
El reparto lo forman Kira Miró, Carlos Santos, Alba Reina y Elia Galera.
Se supone que son personas que han tenido cierto éxito en la vida: profesionales con trabajos bien posicionados, vidas aparentemente encarriladas… bueno, todos menos el personaje que interpreta Alba Reina, que es profesor de instituto. Y ya sabemos que en España dedicarse a la educación suele significar más vocación que sueldo.
La reunión empieza con buen rollo, brindis, recuerdos y sonrisas de compromiso… pero poco a poco van saliendo rencores, reproches y viejas cuentas pendientes. Algo que, en principio, podría funcionar muy bien como retrato de una generación.
El problema es que todo se articula a través de diálogos interminables. Pero interminables de verdad. Conversaciones que parecen escritas a base de frases sacadas de manuales de autoayuda de aeropuerto.
El resultado es una sucesión de discusiones que se hacen pesadas, repetitivas y francamente irritantes.
Los personajes hablan, hablan y vuelven a hablar… pero casi nunca dicen nada que resulte interesante o mínimamente verosímil.
La cámara se obstina en sacar primeros planos y de detalle demostrando que estamos ante un producto meramente televisivo.
Especialmente irritante resulta la exposición sobre la depresión. Irritante y ofensivo.
Y eso que el reparto es competente. Pero cuando el material de base no funciona, ni Kira Miró, ni Carlos Santos, ni Elia Galera pueden hacer milagros.
La película además intenta rematar la función con un final melodramático, muy intenso, muy trascendente… que acaba de coronar el conjunto con una guinda bastante indigesta.
Lo más sorprendente de todo fue la reacción del público en la sala del festival: aplausos bastante entusiastas.
Confieso que aquello me dejó perplejo.
Aunque, pensándolo bien, la explicación más lógica es sencilla: probablemente entre el público habría muchos amigos, familiares y miembros del equipo de la película.
Porque si no… cuesta entender tanto entusiasmo ante un producto que, sinceramente, resulta un pequeño (gran) desastre cinematográfico.
Mi puntuación: 2,11/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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