


Cutrecomentario de Ramón:
Turismo por Lisboa… con cadáver incluido (y chistes en busca y captura)
Carlos Vila, creador de la serie Si es martes, es asesinato, es un guionista español con bastante recorrido en televisión.
Ha participado en el desarrollo y escritura de series populares como Los misterios de Laura (2009-2014), una comedia policial que tuvo bastante éxito y hasta versión estadounidense.
También ha trabajado en ficciones como El comisario o Motivos personales.
Con esta nueva serie intenta volver a ese terreno híbrido entre el misterio y el humor, pero trasladando la acción a un viaje turístico que acaba convirtiéndose en investigación criminal improvisada.
Cutrecomentario
La premisa de Si es martes, es asesinato tiene su gracia, al menos sobre el papel.
Un autobús lleno de turistas españoles se planta en Lisboa en un viaje organizado de esos en los que el guía habla demasiado y el café del hotel sabe a calcetín mojado.
Todo parece bastante cutrecillo desde el principio, pero la cosa se anima cuando, la primera noche, aparece asesinado el personaje interpretado por Pedro Casablanc.
A partir de ahí, varios miembros del grupo —Álex García, Inma Cuesta, Ana Wagener y Biel Montoro— deciden ponerse en plan detectives aficionados e investigar el asunto por su cuenta. Vamos, una especie de Cluedo turístico con fondo de tranvías amarillos.
La serie se pasea bastante por Lisboa: tranvías, cuestas imposibles, escaleras infinitas, callejones con azulejos y el inevitable Castello mirando desde arriba. Visualmente el paseo está bien, porque Lisboa siempre queda resultona. El problema es lo que pasa entre paseo y paseo.
La serie intenta ser un thriller procedimental en clave de comedia. Y ahí es donde empiezan los problemas. Porque la comedia, sencillamente, no funciona.
Los personajes parecen sacados de un catálogo de clichés turísticos y las situaciones van cayendo en lo absurdo con una alegría bastante preocupante.
Lo que debería ser ingenioso termina siendo más bien ridículo, y lo que debería provocar risas provoca más bien silencio incómodo.
Inma Cuesta aparece bastante sobreactuada, como si estuviera interpretando a alguien que cree estar en una comedia mucho más divertida de lo que realmente es.
Ana Wagener, en el papel de una canaria, no deja de lanzar chascarrillos isleños con una insistencia que roza el deporte de riesgo humorístico.
El problema es que ninguno hace gracia.
En medio de este pequeño caos interpretativo, la única que parece caminar con cierta dignidad es Luisa Gabasa, actriz enorme capaz de sostener con elegancia casi cualquier material que le pongan delante. Y aquí, desde luego, tiene trabajo.
El reparto, sobre el papel, es atractivo. Pero el resultado final es bastante desastroso.
Situaciones incoherentes, personajes que parecen vivir en universos paralelos y un tono que no sabe si quiere ser thriller, comedia o excursión organizada del IMSERSO.
La serie es una producción de Disney+, lo cual demuestra que el algoritmo también puede tener días malos.
Eso sí, hay que agradecer un detalle importante: en el Festival de Málaga solo proyectaron dos episodios.
Porque si hubieran puesto más, lo mismo el verdadero asesinato habría ocurrido en los Cines Albéniz. Y esta vez con varios críticos como sospechosos. 🔪🎬
Mi puntuación: 2,33/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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