


Cutrecomentario de Ramón:
Cómo salvar un videoclub cuando el negocio se va al garete (y el porno paga las facturas).
Sobre el creador
La serie está creada por Carlos del Hoyo, del que no hay todavía una filmografía muy conocida dentro del gran público.
En esta producción ejerce como creador del proyecto, mientras que la dirección de los episodios corre a cargo de tres cineastas: Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Nuria Gago, tres directoras jóvenes que aportan una mirada fresca y bastante deslenguada a la serie.
Andrea Jaurrieta es conocida por dirigir Ana de día (2018) y Nina (2024), películas que ya demostraban su gusto por los personajes femeninos complejos y algo descolocados en el mundo.
Cutrecomentario
La premisa de Cochinas es de esas que ya de entrada prometen jaleo.
España aún vive en el glorioso mundo del VHS, las estanterías de plástico azul y las multas por devolver las cintas tarde.
Y en medio de ese ecosistema en vías de extinción aparece Nines, el personaje interpretado por Malena Alterio.
Nines es una mujer conservadora, de las de misa dominical y vida ordenadita… hasta que su marido —interpretado por Chani Martín— tiene la mala suerte de ser atropellado por un autobús de la manera más tonta posible y quedarse en coma. Y claro, alguien tiene que encargarse del negocio familiar.
El negocio es un videoclub.
Y estamos en 1998.
Vamos, que el Titanic ya ha chocado con el iceberg.
Las grandes cadenas de videoclubs ya están arrasando y el pequeño comercio lo tiene crudo.
La protagonista, que hasta ese momento vivía bastante ajena a las miserias económicas, descubre de golpe que las cuentas no salen ni con milagro de San Judas Tadeo.
Y entonces tiene una revelación empresarial digna de un MBA acelerado: ampliar la sección porno del videoclub.
Porque si algo funcionaba en los videoclubs… era el porno.
Así que decide montar un pequeño santuario para clientes necesitados de estímulos visuales.
Un espacio discreto donde los parroquianos puedan canalizar su entusiasmo hormonal mientras alquilan cintas con títulos que siempre han sido un prodigio de creatividad.
Porque el cine porno tiene esa maravillosa tradición de versionar los clásicos con una imaginación que ya quisieran muchos guionistas.
Ese espíritu gamberro aparece también en la serie, que introduce pensamientos de la protagonista, pequeñas fantasías visuales y recreaciones delirantes del imaginario del porno noventero.
Malena Alterio está estupenda, porque maneja muy bien ese contraste entre mujer reprimida y empresaria accidental del erotismo VHS. Su cara de “esto se me está yendo de las manos” funciona como motor cómico constante.
A su lado aparece Celia de Molina, interpretando a su hermana, que aporta ese contrapunto más descarado y deslenguado que siempre viene bien en este tipo de comedias.
Lo que se vio en el Festival de Málaga deja bastante claro el tono de la serie: humor sin complejos, mucha nostalgia noventera y una protagonista que va descubriendo que la vida puede ser bastante más desordenada de lo que enseñaban en catequesis.
Los episodios presentados funcionan muy bien. Son ágiles, tienen gags bastante ingeniosos y juegan con un escenario —el videoclub de barrio— que hoy ya es casi arqueología cultural.
Si mantiene el nivel, Cochinas puede convertirse fácilmente en una de esas series que uno empieza “por probar” y acaba viendo del tirón. Porque mezcla tres cosas que siempre funcionan: crisis económica, VHS polvorientos… y porno cutre con títulos imposibles.
Vamos, un retrato bastante fiel de la España de finales de los noventa. Y encima muy divertido.
Mi puntuación: 6,77/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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