

Cutrecomentario de Ramón:
Ghostface vuelve… y los chavales se portan mejor que en misa
Antes de entrar en Scream 7 hay que rendir pleitesía a la saga.
Porque lo de Scream no es normal.
Desde aquella primera Scream (1996) dirigida por Wes Craven, que redefinió el slasher con ironía, mala leche y mucha inteligencia, hasta las secuelas Scream 2 (1997), Scream 3 (2000), Scream 4 (2011) y el resurgir reciente con Scream (2022) y Scream VI (2023), la franquicia ha conseguido algo muy raro: sobrevivir a varias generaciones sin perder su esencia.
La original sigue siendo la mejor, claro. Aquello fue un bombazo: revitalizó el cine de terror adolescente y convirtió a Ghostface en icono inmediato.
Pero lo más curioso es que, casi 30 años después, la saga sigue convocando a chavales al cine como si esto acabara de empezar. Y eso tiene bastante mérito.
Y ahora llega Kevin Williamson.
El creador original de la saga, guionista de la primera Scream, de Scream 2 y de Scream 4, da aquí el salto a la dirección dentro de la franquicia.
También ha estado detrás de títulos como Sé lo que hicisteis el último verano o la serie Dawson crece, así que conoce perfectamente el terreno del terror juvenil y de los personajes que hablan mucho antes de que alguien saque el cuchillo.
En Scream 7 juega sobre seguro: respeta el ADN de la saga y no intenta reinventar nada que no haga falta.
Y eso, para bien o para mal, define la película.
Porque Scream 7 es exactamente lo que esperas. Ni más, ni menos.
Un slasher de manual: jóvenes, asesinatos con cierta alegría, uno o varios culpables bajo la máscara de Ghostface y ese juego constante de sospechas.
No viene a cambiar las reglas, viene a seguir jugando con ellas.
Y oye, funciona.
Pero casi más interesante que la película fue la experiencia en la sala.
Cine medio lleno de adolescentes —momento en el que uno se prepara mentalmente para el apocalipsis de móviles, risas y comentarios— y, sorpresa, se comportaron de lujo.
Atentos, metidos en la película, respetuosos… salvo el clásico espécimen que entra y sale veinte veces a por palomitas como si estuviera en un maratón de pasos.
Pero el resto, impecables.
Igual hay esperanza para la humanidad y todo.
En cuanto al reparto, hay que decirlo: Neve Campbell está estupenda. 52 años, apenas retocada, natural, creíble… da gusto verla.
En cambio, Courteney Cox, con 61, ha optado por el camino contrario y el resultado es… inquietante.
Hay momentos en los que no tienes claro si el rostro más terrorífico de la película es el suyo o el de Ghostface. Y eso añade una capa extra de suspense que no sé si estaba en el guion.
La película no aporta nada especialmente nuevo. Pero tampoco lo pretende. Y quizá ahí está su virtud: en seguir dando exactamente lo que promete. Ni revolución ni desastre. Continuidad.
Al final, Scream 7 es como volver a un viejo parque de atracciones: sabes lo que hay, sabes cómo va a acabar… pero te subes igual. Y lo pasas bien.
Y mientras siga habiendo chavales llenando salas para ver cómo alguien con máscara apuñala a otros chavales… esta saga tiene cuerda para rato. Y nosotros, oye, tampoco nos vamos a quejar demasiado.
Mi puntuación: 6,77/10.

Dirigido por Kevin Williamson:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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