

Cutrecomentario de Ramón:
“Amor, culpa y redención… versión siesta con café y manta”
Sobre la directora, Vanessa Caswill, tampoco hay mucho donde rascar si uno se pone exquisito.
Es una realizadora británica que ha trabajado bastante en televisión, con episodios de series como Little Women (miniserie de 2017) o Gold Digger.
Vamos, que no viene precisamente del cine de autor con ínfulas, sino de ese terreno donde el drama emocional se cocina a fuego lento… y con presupuesto ajustadito.
Aquí da el salto a un proyecto más ambicioso, pero sin abandonar del todo ese aroma a telefilm que ya trae de serie.
Y entrando en harina, No te olvidaré juega en esa liga que todos conocemos: drama de culpa, redención y segundas oportunidades… con más azúcar que un donut glaseado.
La premisa tiene su miga: una chica que provoca un accidente de tráfico bajo los efectos de las drogas, pierde a su novio, entra en prisión y, de paso, da a luz a una hija que acaba en manos de los padres del fallecido. Vamos, que el combo tragedia + culpa viene bien cargado desde el minuto uno.
Cuando sale de la cárcel, la protagonista —interpretada por Maika Monroe, que cumple con solvencia y además tiene ese punto de magnetismo que hace que la cámara la quiera— regresa a ese típico pueblo de la América profunda donde todo el mundo sabe más de tu vida que tú mismo. Y ahí empieza el desfile: miradas incómodas, silencios largos y ese ambiente rural que huele a café recalentado y secretos mal enterrados.
Lo más curioso es que, contra todo pronóstico, lo mejor de la película no es el romance (que lo hay, claro, y bastante previsible) ni el drama lacrimógeno, sino ese retrato de la América rural decadente. Ese lugar donde la vida parece tranquila pero está llena de tensiones soterradas, donde todos se conocen y, precisamente por eso, nadie olvida nada.
El problema es que todo lo demás suena demasiado visto. El guion tira de manual: redención, amor improbable con el amigo del novio fallecido (porque claro, esto no podía faltar), y conflictos que se intuyen a kilómetros.
Es un folletín con aspiraciones, pero folletín al fin y al cabo.
Eso sí, se deja ver. No molesta, entretiene lo justo y tiene ese acabado digno que la coloca un peldaño por encima del telefilm de sobremesa estándar.
Pero tampoco engaña a nadie: esto no viene a revolucionar el cine, viene a acompañarte una tarde… y luego desaparecer sin hacer mucho ruido.
En resumen: drama correcto, romance previsible y un entorno rural que, curiosamente, es lo que le da algo de personalidad a una película que, por lo demás, juega sobre seguro.
Vamos, cine de manta y siesta… pero con cierta dignidad.
Mi puntuación: 5,46/10.

Dirigido por Vanessa Caswill:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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