

Cutrecomentario de Ramón:
Madrid te come vivo: quinquis, alquileres imposibles y un chaval intentando no hundirse
Hugo 24 es una de esas películas que te agarran por el cuello desde el primer minuto y no te sueltan.
Cine social, sí. Thriller urbano también. Retrato generacional igualmente.
Pero sobre todo es una película profundamente humana, amarga y muy pegada a una realidad que demasiada gente conoce demasiado bien.
Detrás está Luc Knowles, director británico afincado en España que ya había trabajado en cortometrajes y proyectos documentales antes de lanzarse a este largometraje producido dentro del Proyecto Viridiana.
Aquí demuestra una capacidad enorme para mezclar ficción y sensación documental, construyendo una película muy física, muy callejera y muy viva.
Hay ecos clarísimos del cine quinqui español de los 70 y 80, inevitable acordarse de Deprisa, deprisa de Carlos Saura, pero también tiene una mirada completamente contemporánea sobre la precariedad, la vivienda y la violencia cotidiana.
La película pasó por el Festival de Málaga de 2026, donde fue una de las producciones españolas que más comentarios positivos despertó entre crítica y público, especialmente por las interpretaciones y por su retrato social.
De momento no acumula una gran lista de premios importantes, pero sí muchísimo boca a boca. Y sinceramente, tiene pinta de esas películas que con el tiempo pueden acabar convirtiéndose en referencia generacional.
Y ahora el cutrecomentario con olor a asfalto caliente y alquiler imposible.
Porque Hugo 24 recuerda muchísimo al cine quinqui clásico, pero sin caer en la nostalgia vacía ni en el postureo retro. Tiene ese tono social y desesperado de aquellas películas donde los personajes parecían condenados desde el minuto uno, donde el barrio y las circunstancias pesaban tanto como el propio argumento.
Aquí seguimos durante 24 horas a Hugo, interpretado magníficamente por Arón Piper, un chaval que va sobreviviendo como puede entre trabajos basura, pequeños hurtos y la sensación constante de que la ciudad se lo va a terminar tragando.
Su amigo Manu, interpretado por Marco Cáceres, está también estupendo. Los dos tienen una química brutal y transmiten perfectamente esa mezcla de amistad, rabia, cansancio y supervivencia cotidiana.
Y luego está el resto del reparto, que funciona de maravilla: Marta Etura, Greta Fernández y Javier Pereira están todos muy bien. Incluso Greta Fernández, actriz que personalmente nunca ha terminado de convencerme del todo, aquí está especialmente solvente y muy integrada en el tono de la película.
La historia arranca con algo muy sencillo: Hugo quiere vengarse del maltratador de su hermana. Pero la película enseguida se convierte en algo mucho más amplio. Porque realmente Hugo 24 no habla solo de un personaje. Habla de una ciudad.
Y ahí está una de las grandes virtudes de la película: el retrato de Madrid. Pero no del Madrid turístico de postal, no del Madrid del vermú caro en Malasaña ni del turista haciendo cola delante del Prado. Aquí vemos otra ciudad. Una ciudad dura. Hostil. Con viviendas deficientes, barrios olvidados, alquileres imposibles y una precariedad que parece una enfermedad crónica colectiva.
La película tiene algo casi documental en muchos momentos. Hay escenas donde uno siente que está viendo simplemente la vida pasar en esos barrios donde todo cuesta el doble: encontrar trabajo, pagar una habitación, dormir tranquilo o simplemente imaginar un futuro.
Y eso es lo que hace tan poderosa la película. Porque no hay milagros. Y eso el cine muchas veces lo olvida. Aquí no aparecen soluciones mágicas ni redenciones artificiales. La vida golpea. Las malas decisiones tienen consecuencias. Y a veces las desgracias son inevitables.
La ciudad acaba convirtiéndose casi en un monstruo. Un monstruo gris, inmenso y agotador que parece dispuesto a devorar a Hugo poco a poco.
Y aun así, la película tiene una humanidad tremenda. Muchísima verdad emocional. Muchísimo dolor contenido.
A mí me ha parecido una película estupenda. Una de las mejores películas españolas del año. Lo digo completamente convencido. Y además de esas películas que dejan poso, que siguen rondando por la cabeza cuando sales del cine.
Una pena habérmela perdido en Málaga entre aquella programación imposible de ver entera sin necesitar tres clones y una cápsula de sueño acelerado.
Pero desde luego es una película que nadie debería perderse.
Mi puntuación: 8,87/10.

Dirigido por Luc Knowles :

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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