

Cutrecomentario de Ramón:
El slasher donde las adolescentes les devuelven las puñaladas a los psicópatas
Hablar de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett es hablar de dos tipos que han sabido coger el terror moderno y mezclarlo con humor gamberro, gore y bastante mala leche.
Forman parte del colectivo Radio Silence, responsables de películas como Noche de bodas, las dos últimas entregas de Scream, la divertida Abigail o segmentos de antologías como V/H/S.
Su cine suele jugar con los códigos clásicos del terror para darles la vuelta, siempre con personajes conscientes de estar dentro de un universo bastante loco y violento.
Vamos, gente que entiende perfectamente que el terror también puede ser una fiesta salvaje llena de sangre, sarcasmo y gente tomando decisiones absurdas.
Y eso ya estaba muy presente en la primera Noche de bodas, aquella película de 2019 que convertía una noche de bodas en una auténtica carnicería familiar con mucho humor negro y un sentido del disparate bastante maravilloso.
Ya se comentaba entonces que la gracia de aquella película era precisamente funcionar como una especie de slasher al revés. Porque normalmente en este tipo de películas las víctimas suelen ser adolescentes perseguidas por un asesino en serie. Aquí no. Aquí las víctimas terminaban siendo los propios asesinos a manos de una novia desesperada con ganas de sobrevivir. Y eso tenía bastante mala leche y bastante gracia.
Esta segunda entrega ofrece más de lo mismo. Y lo digo como algo positivo.
La película vuelve a mezclar comedia, terror, intriga, gore y espíritu de parque de atracciones sangriento con bastante soltura.
Todo está planteado desde el entretenimiento puro y duro.
No pretende reinventar el cine ni ofrecer una tesis doctoral sobre la condición humana.
Lo que quiere es que el espectador se lo pase bien viendo cómo un grupo de idiotas bastante violentos reciben exactamente el tipo de desgracias grotescas que merecen.
Y funciona.
Además, esta vez la película introduce un elemento emocional que le da bastante cuerpo a toda la locura: la relación entre las dos hermanas protagonistas.
Ambas arrastran años de resentimiento, sensación de abandono y heridas emocionales bastante profundas.
Han pasado siete años distanciadas y cada una siente que la otra la traicionó de alguna manera. Pero debajo de todo eso sigue existiendo un vínculo muy fuerte, ese poso de cariño y hermandad que sobrevive incluso cuando la vida convierte las reuniones familiares en posibles escenas del crimen.
La película acierta bastante al desarrollar esa relación mientras alrededor todo explota, sangra y se llena de cadáveres.
Porque sí, los malos siguen siendo bastante de palo, muy caricaturescos y deliberadamente exagerados, pero precisamente ahí está parte de la diversión.
Nadie viene aquí buscando el realismo psicológico de Ingmar Bergman.
Aquí se viene a disfrutar viendo a gente muy desagradable recibiendo accidentes extremadamente creativos.
Y el final es una auténtica fiesta. Muy divertido, muy bestia y completamente consciente del tipo de película que quiere ser.
Eso se agradece muchísimo hoy en día, porque hay películas de terror tan empeñadas en ser trascendentales que parece que van a acabar citando a Nietzsche antes de sacar el cuchillo.
Además, tanto Samara Weaving como Kathryn Newton están estupendas. Funcionan perfectamente como heroínas y la química entre ambas sostiene toda la película.
Samara Weaving sigue teniendo ese talento maravilloso para parecer al mismo tiempo aterrorizada, histérica y peligrosamente capaz de arrancarle la cabeza a alguien con un candelabro. Y Kathryn Newton aporta muy bien ese punto entre vulnerabilidad y mala leche contenida.
Vamos, que Noche de bodas 2 no cambiará la historia del cine, pero consigue algo muy importante: que uno se lo pase estupendamente viendo cómo el caos, la sangre y las relaciones familiares tóxicas se mezclan en una fiesta absolutamente disparatada.
Mi puntuación: 6,66/10. (*)

Dirigido por Matt Bettinelli-Olpin:

Ficha: En este enlace.
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(*)
La nota final es un 6,66. Y sí, el número satánico le viene bastante bien a una película donde la gente se persigue, se mutila y se intenta asesinar con más entusiasmo que en una cena de Nochebuena familiar después de hablar de herencias.
El 6 para la película porque es un entretenimiento muy divertido, gamberro y perfectamente consciente de lo absurda que es.
Mezcla bastante bien el terror, el humor negro, el gore y ese slasher al revés donde las heroínas terminan convirtiendo a los asesinos en picadillo fino.
No le doy más porque realmente ofrece más de lo mismo respecto a la primera entrega y tampoco pretende reinventar nada.
El 6 para los directores porque Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett manejan muy bien el ritmo y saben perfectamente cómo convertir la violencia en una especie de montaña rusa grotesca y divertida.
Pero aquí juegan sobre seguro y la sensación es más de repetir fórmula con cariño que de arriesgar demasiado.
Y el 6 para las protagonistas porque tanto Samara Weaving como Kathryn Newton están estupendas y la relación entre las dos hermanas funciona muy bien emocionalmente dentro del disparate general.
Además, tienen bastante mérito haciendo creíble una película donde cada cinco minutos alguien parece a punto de morir atravesado por un objeto doméstico completamente aleatorio.

Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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