

Cutrecomentario de Ramón:
La mulata que no quería esconderse.
Yarilis Ramos López es una cineasta puertorriqueña cuya obra se mueve entre la recuperación de la memoria afrocaribeña, la identidad racial y las heridas históricas del colonialismo en el Caribe.
Mulata forma parte de esa corriente de trabajos que intentan rescatar historias silenciadas sobre la negritud y el mestizaje en Puerto Rico, un tema que durante mucho tiempo se intentó esconder debajo de la alfombra como quien barre polvo antes de una visita incómoda.
No he encontrado demasiada información sobre filmografía previa extensa ni grandes premios internacionales asociados todavía a Yarilis Ramos López, aunque la presencia de Mulata en el Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger encaja perfectamente dentro de la programación dedicada a las conexiones afrocaribeñas y la memoria colonial.
La idea de Mulata es realmente buena. El corto nos sitúa en esa tierra de nadie social donde vivían muchas personas mulatas: rechazadas por el mundo blanco, pero también observadas con distancia por la comunidad negra. Una especie de limbo identitario muy cruel y profundamente colonial.
Aquí seguimos a una joven mulata escondida por su hermanastro rico para proteger la respetabilidad familiar y evitar que “se contamine” con la cultura africana. Vamos, el clásico “te escondo por tu bien” que históricamente siempre acaba oliendo regular.
Pero claro, la muchacha sale respondona y por las noches se escapa a bailar bomba y a disfrutar de esa cultura negra que late alrededor suyo con mucha más autenticidad que los salones elegantes donde pretenden encerrarla. Y ahí la película tiene momentos interesantes, porque conecta identidad, deseo de libertad y raíces culturales con bastante claridad.
El problema gordo llega cuando hablan los actores. Porque las interpretaciones son francamente malas. Pero malas de esas que convierten frases dramáticas en lectura obligatoria de libro de texto un lunes a las ocho de la mañana.
No hay prácticamente nadie que termine de resultar convincente y eso acaba lastrando muchísimo una historia que tenía potencial.
Es una pena, porque detrás hay una reflexión potente sobre raza, identidad y pertenencia, pero las actuaciones van dejando la película herida escena tras escena.
Y fastidia especialmente porque el proyecto apunta maneras. Tiene ideas, tiene contexto histórico y tiene intención.
Pero cuando los personajes parecen recitar en vez de vivir lo que les ocurre, la emoción se queda atrapada detrás de los diálogos como un loro intentando salir de la jaula.
Mi puntuación: 5,31/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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