Ceux qui veillent (Documental) – 2025 – Karima Saïdi – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La vida en un cementerio.

 

La directora belga-argelina Karima Saïdi lleva años moviéndose entre el documental de observación y las historias relacionadas con la identidad, la migración y la memoria.

 

En Ceux qui veillent vuelve a demostrar una paciencia infinita para colocar la cámara y esperar a que la vida —o la muerte— haga el resto.

 

No abundan demasiados títulos previos ampliamente conocidos fuera del circuito documental, pero su trabajo ha pasado por diferentes festivales europeos y suele caracterizarse por una mirada muy íntima y contemplativa.

 

Aquí directamente convierte un cementerio de Bruselas en una especie de pequeño universo paralelo donde conviven duelo, costumbre, religión y conversaciones con muertos. 

 

La película ha despertado interés especialmente por su enfoque antropológico y por la delicadeza con la que aborda los rituales funerarios y la convivencia multicultural dentro de un espacio tan peculiar como ese sector reservado a no cristianos en un cementerio belga.

 

Y claro, la película tiene algo hipnótico. Porque uno empieza pensando que va a ver simplemente gente visitando tumbas y acaba metido en un catálogo emocional de cómo cada ser humano procesa la ausencia.

 

Hay quien limpia la lápida como si estuviera encerando el coche antes de pasar la ITV, quien riega flores con una devoción absoluta y quien directamente mantiene discusiones con el fallecido como si el hombre estuviera sentado en el banco de al lado fumándose un puro.

 

La historia de esa mujer hablando con Paolo resulta demoledora y tierna al mismo tiempo. Le recrimina que la haya dejado sola, que la haya abandonado, mientras el hijo intenta sostener emocionalmente la situación con una delicadeza extraordinaria. Ahí el documental encuentra su mejor versión: cuando deja de observar simplemente rituales y empieza a mostrar vínculos humanos profundamente reconocibles. Porque al final todos conocemos a alguien que sigue hablándole a quien ya no está.

 

Eso sí, también hay que decirlo: la película entra en una cierta reiteración. El tono pausado acaba siendo tan pausado que por momentos parece que el tiempo se detiene dentro del cementerio y fuera también.

 

La estructura insiste constantemente sobre las mismas ideas y la sensación de bucle aparece varias veces.

 

Hay espectadores que conectarán profundamente con esa cadencia contemplativa y otros que sentirán que están viendo durante hora y pico la versión existencialista de un señor pasando el plumero.

 

Pero incluso cuando se repite, el documental conserva interés. Sobre todo porque funciona como retrato antropológico de una Europa multicultural donde las diferencias religiosas terminan compartiendo exactamente el mismo destino: una parcela de tierra, unas flores de plástico y familiares intentando sobrevivir a la ausencia como pueden. Y eso, contado sin subrayados ni sentimentalismo barato, tiene bastante mérito.

 

Mi puntuación: 5,55/10.

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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