

Cutrecomentario de Ramón:
Centauros del desierto emocional
El alemán Wim Wenders, figura esencial del Nuevo Cine Alemán, ha hecho de las carreteras, los viajes y los personajes desubicados una marca de fábrica.
Entre sus películas más destacadas figuran Alicia en las ciudades, El amigo americano, El estado de las cosas, El cielo sobre Berlín, Buena Vista Social Club y Perfect Days.
En Paris, Texas encontró posiblemente el equilibrio perfecto entre su mirada europea y la mitología norteamericana.
La película obtuvo en 1984 la Palma de Oro, el Premio FIPRESCI y el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes. Al año siguiente, Wim Wenders ganó el BAFTA al mejor director.
El cutrecomentario
Recuerdo perfectamente haber visto Paris, Texas en su estreno, en 1984, aunque apenas conservaba memoria de su argumento.
Gracias a Wilder Cinema he podido recuperarla en pantalla grande, que es donde esos paisajes inmensos y desolados alcanzan toda su fuerza.
La película recorre los desiertos, las carreteras y los pueblos perdidos de Texas y del suroeste estadounidense.
Espacios que parecen salidos de un western, fotografiados maravillosamente por Robby Müller y acompañados por la guitarra hipnótica de Ry Cooder.
Después aparece Houston, con sus rascacielos y sus barrios periféricos.
Allí se encuentra el peep-show más triste y cutre que uno pueda imaginar.
Un lugar pensado para mirar sin ser visto, metáfora bastante evidente de unos personajes incapaces de comunicarse cara a cara.
En el centro de la historia está Travis Henderson, interpretado por Harry Dean Stanton en el gran papel de su carrera.
Travis es un hombre perdido, aparentemente amnésico y emocionalmente destrozado.
Poco a poco descubrimos su alcoholismo, sus celos enfermizos y la violencia con la que convirtió su matrimonio en una pesadilla.
Podría haber sufrido una fuga o una crisis psicótica, pero la película no ofrece un diagnóstico y tampoco conviene pasarle el DSM desde la butaca.
Lo indiscutible es que Travis fue un marido tóxico, un padre ausente y una persona incapaz de controlar sus propios demonios.
Su hermano Walt, interpretado con enorme sobriedad por Dean Stockwell, representa justo lo contrario: la estabilidad, la sensatez y la responsabilidad.
Ha cuidado de Hunter, el hijo de Travis, y termina ejerciendo de padre tanto para el niño como para su propio hermano.
Jane, encarnada por Nastassja Kinski, huyó de un marido mucho mayor que ella, posesivo y violento.
No encontró precisamente el refugio ideal y vive atormentada por haber dejado atrás a su hijo.
La película no la presenta como una madre desalmada, sino como una mujer joven que escapó como pudo de una relación destructiva y que sigue pagando las consecuencias.
Travis intenta recomponerse para reparar la vida de quienes le rodean.
Consigue reunir a Jane con Hunter, pero comprende que él no puede formar parte de esa nueva familia.
Su retirada final tiene algo de sacrificio y algo de nueva huida.
Es una redención incompleta: hace lo correcto, pero eso no borra todo el daño causado.
Paris, Texas habla de la soledad, la culpa, la enfermedad mental, la incomunicación y la dificultad de reconstruir una vida hecha pedazos.
En mitad del desierto o rodeado por los rascacielos de Houston, sus personajes siguen habitando el mismo lugar: el inmenso desierto de la soledad.
Mi puntuación: 7,68/10.

Dirigido por Wim Wenders:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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