
Cutrecomentario de Ramón:
La rosa púrpura de Sicilia
Giuseppe Tornatore debutó en el largometraje con El profesor y alcanzó la gloria internacional con Cinema Paradiso, su película más celebrada.
Después dirigió Pura formalidad, El hombre de las estrellas, La leyenda del pianista en el océano, Malèna, La desconocida, Baarìa y La mejor oferta.
En 2021 rindió homenaje a su colaborador y amigo Ennio Morricone con el estupendo documental Ennio: el maestro.
Una filmografía irregular, pero con un paraíso que justifica toda una carrera.
Cinema Paradiso ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1990.
En el Festival de Cannes de 1989 obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado, concedido ex aequo.
Para mí, estamos ante la mejor película de Giuseppe Tornatore y ante la mejor banda sonora de Ennio Morricone.
Conviene recordar que el maravilloso tema de amor fue compuesto por su hijo, Andrea Morricone.
La emoción, como casi todo en esta película, también fue un trabajo familiar.
Paradójicamente, en sus primeras distribuciones la película pinchó en Italia.
El público italiano no parecía demasiado interesado en contemplar su propio pasado, pero el resto del mundo terminó convertido en una magdalena de Proust con butaca y proyector.
El galimatías de los distintos montajes merece una bobina aparte.
La primera versión presentada en el festival EuropaCinema duraba unos 173 minutos.
Para el estreno comercial italiano quedó reducida a 155 y, después del fracaso inicial, Tornatore la dejó en los 123 o 124 minutos del montaje internacional que conquistó Cannes y los Oscar.
Por tanto, la versión del director conocida actualmente dura alrededor de cincuenta minutos más que la internacional, no veinte.
Recupera principalmente el reencuentro de Salvatore con Elena adulta y explica algunas decisiones importantes de Alfredo.
Aporta información, sí, pero no mejora la película.
Al contrario: le quita misterio, alarga innecesariamente el desenlace y demuestra que también en el montaje hay que saber cuándo apagar el proyector.
Totó, interpretado por Salvatore Cascio, es uno de los niños más encantadores de la historia del cine y, posiblemente, uno de los que más bofetones recibe.
Hoy el rodaje terminaría con la intervención de los servicios sociales y una larga conversación con el coordinador de intimidad infantil.
El retrato de la Italia de la posguerra resulta magnífico.
El cine era entonces, allí y también en España, la gran evasión popular: el lugar donde olvidar por unas horas la pobreza, las ausencias y las estrecheces, riendo, llorando o protestando cuando el cura ordenaba cortar los besos.
La relación entre el pequeño Salvatore y Alfredo es una de las más enternecedoras que se hayan visto en una pantalla.
Tornatore es sentimental sin disimulo, pero aquí el sentimiento está ganado. No nace de apretar botones para hacer llorar al espectador, sino de construir dos personajes que se necesitan y que terminan marcándose para siempre.
Philippe Noiret interpretó sus diálogos en francés y en la versión italiana fue doblado por Vittorio Di Prima.
Una de las frases que mejor resume la sabiduría de Alfredo es: «Ahora que he perdido la visión, puedo ver más».
Pocas palabras para expresar todo lo que el personaje aprende cuando ya no puede mirar la pantalla.
Cinema Paradiso es un homenaje al cine, a las antiguas salas, a la infancia, a la amistad y a esa vida que solo comprendemos cuando ya ha pasado por la moviola.
Emotiva. Impresionante. Imprescindible para cualquier amante del Séptimo Arte.
Después del tráiler queda el mítico montaje de los besos censurados.
Conviene tener un pañuelo a mano: el cura consiguió cortar los besos, pero no sus efectos secundarios.
Mi puntuación: 8,66/10.
Dirigido por Giuseppe Tornatore:
Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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