


Cutrecomentario de Ramón:
La embajada de cristal: sin John McClane y con el GEO por estrenar
Johanna Becker firma la dirección principal de Terror en la embajada, con Johannes Preuss como codirector.
La filmografía pública de Becker como realizadora es todavía breve.
Preuss cuenta con mayor recorrido: Galamsey – For a Fistful of Gold, Nollywood – Filmbusiness African Style, Mein fremdes Land y la serie 22. Juli – Die Schüsse von München.
Galamsey obtuvo en 2017 el Student Academy Award al mejor documental internacional.
Terror en la embajada reconstruye en dos episodios el asalto a la embajada de la República Federal de Alemania en Estocolmo, ocurrido el 24 de abril de 1975.
La miniserie comienza situándonos en el clima de violencia política que vivía la Alemania occidental.
La Fracción del Ejército Rojo (RAF) cometía atentados y pretendía doblegar al Estado mediante el secuestro y el asesinato.
El precedente inmediato había sido el secuestro del político democristiano Peter Lorenz.
No lo realizó la RAF, sino el Movimiento 2 de Junio, otra organización terrorista de extrema izquierda.
La liberación de Lorenz, después de que cinco presos fueran excarcelados, convenció a otros terroristas de que el chantaje podía funcionar.
Seis integrantes del llamado Comando Holger Meins entraron armados en la embajada y exigieron la liberación de 26 presos.
El Gobierno de Helmut Schmidt se negó y dejó al Ejecutivo sueco de Olof Palme ante una situación para la que nadie parecía tener un manual de instrucciones.
Uno de los aspectos más reveladores es comprobar la absoluta desorientación de la policía sueca.
Los agentes destinados a tareas corrientes acabaron improvisando una especie de embrión de unidad antiterrorista.
Un GEO montado sobre la marcha, con buena voluntad, mucha confusión y ninguna experiencia previa.
El desenlace tampoco llegó gracias a una operación policial brillante.
La torpeza de los secuestradores provocó la explosión accidental de los explosivos colocados en el edificio.
Aquello evitó probablemente una matanza aún mayor, aunque el balance fue terrible: murieron dos diplomáticos y dos terroristas.
La narración combina material de archivo, grabaciones originales, voz en off y declaraciones de supervivientes, policías y familiares.
Estos descendientes también terminan ocupando un lugar protagonista porque las consecuencias de aquella jornada no concluyeron cuando se apagó el incendio.
El punto más débil son las recreaciones interpretadas por actores.
Resultan planas, poco trabajadas y escasamente dramáticas.
Parecen por momentos un vídeo de prevención de riesgos laborales, solo que aquí el riesgo son varios kilos de dinamita y unos terroristas armados hasta los dientes.
Afortunadamente, los testimonios y las imágenes reales tienen suficiente fuerza para sostener el conjunto.
Terror en la embajada no es una gran obra desde el punto de vista formal, pero sí una miniserie documental interesante, bien ordenada y bastante reveladora.
Dos episodios que se ven con facilidad y demuestran que, en ocasiones, la historia se resuelve mediante una mezcla poco edificante de azar, improvisación e incompetencia.
Mi puntuación: 6,51/10.
Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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