La invitación. – The Invite. – 2026 – Olivia Wilde

 

 

 

 

 

 

 

Cartel español de La invitación

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

¿Quién teme a Cesc Gay? La misma cena, pero con menos chispa

 

Olivia Wilde firma su tercer largometraje como directora.

 

Debutó con Súper empollonas en 2019 y después se metió en el avispero de No te preocupes querida.

 

Con La invitación regresa a una historia más contenida: pocos personajes, mucho diálogo y una cena con peligro de indigestión matrimonial.

 

 

Cutrecomentario de Ramón

 

He releído la crítica que escribí en 2020 sobre Sentimental, de Cesc Gay, y la conclusión resulta inevitable: aquella película me entusiasmó bastante más que esta nueva versión estadounidense.

 

La invitación no está mal.

Es una película muy teatral, construida principalmente con cuatro actores, un salón y una conversación que comienza con educación y termina levantando las alfombras del matrimonio.

 

Seth Rogen y Olivia Wilde forman una pareja sumida en la rutina, el silencio y una crisis que llevan tiempo disimulando.

La llegada de sus vecinos, interpretados por Penélope Cruz y Edward Norton, introduce una relación aparentemente más feliz, sexualmente más libre y bastante menos preocupada por los convencionalismos sociales.

 

Esa pareja funciona como un espejo.

Su complicidad deja al descubierto las frustraciones, los reproches y la falta de comunicación de los protagonistas.

Los diálogos son divertidos, los actores están estupendos y la película mantiene un buen ritmo.

 

Todo funciona. Pero no termina de entusiasmar.

 

Tal vez sea porque Alberto San Juan y Javier Cámara estaban extraordinarios en Sentimental.

Incluso mejores que Edward Norton y Seth Rogen.

Sí, lo he dicho. Ya pueden ir retirándome el pasaporte hollywoodiense que nunca tuve.

 

El problema no es que una obra teatral llegue al cine.

Hay películas magníficas nacidas sobre un escenario.

El problema aparece cuando la adaptación no consigue desprenderse del todo de su naturaleza teatral.

Aquí Olivia Wilde mueve la cámara, sostiene el ritmo y dirige bien a sus intérpretes, pero la película nunca termina de levantar el vuelo.

 

Y es inevitable compararla con Sentimental, adaptación de la obra Los vecinos de arriba.

La película de Cesc Gay tenía una acidez, una naturalidad y una capacidad para incomodar que esta versión más pulida no alcanza.

 

Por cierto, Penélope Cruz, aunque le saque casi diez años a Olivia Wilde, está muchísimo mejor en pantalla.

La cámara no pide el DNI: se limita a reconocer la presencia.

 

Una película entretenida, bien interpretada y con buenos diálogos, pero que llega después de que ya nos hubieran servido esta misma cena con bastante más sabor.

 

Mi puntuación: 6,77/10.

 

Seth Rogen en una escena de La invitación

 

Dirigido por Olivia Wilde:

Olivia Wilde durante el rodaje de La invitación

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Penélope Cruz en una escena de La invitación

 

Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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