Queen at Sea – 2026 – Lance Hammer – Sección Oficial – SEMINCI. Semana Internacional de Cine de Valladolid 2026 – @SEMINCI – #71Seminci

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El amor en los tiempos del alzhéimer: ¿quién tiene derecho a decidir?

 

Hay películas que nos entretienen, otras que nos emocionan y algunas que nos obligan a plantearnos cuestiones sobre las que preferiríamos no pensar.

 

Queen at Sea pertenece a esta última categoría.

 

Estamos ante una producción británica de Lance Hammer, protagonizada por Juliette Binoche, que, por cierto, siempre me ha parecido la actriz que mejor sabe llorar delante de una cámara.

 

Y aquí tiene motivos de sobra.

 

La película nos cuenta una historia compleja, llena de matices y extraordinariamente delicada.

 

Una historia que aborda cuestiones de las que apenas hablamos en el cine y, probablemente, tampoco demasiado en la vida cotidiana.

 

El planteamiento es aparentemente sencillo.

 

Una mujer visita a su madre, que padece una demencia avanzada de tipo alzhéimer y lleva más de veinte años casada con su actual marido.

 

Al llegar a casa, sorprende a la pareja manteniendo relaciones sexuales.

 

Su reacción es inmediata: llama a la policía y denuncia lo que considera un abuso sexual.

 

Entiende que su madre, debido al deterioro cognitivo, no está capacitada para dar su consentimiento.

 

Y ahí comienza un conflicto policial, judicial, familiar y, sobre todo, moral.

 

Lo que parecía una situación perfectamente definida empieza a complicarse.

 

El personaje de Juliette Binoche descubre que ha puesto en marcha un mecanismo cuyas consecuencias no había previsto.

 

Y que las cosas no son tan sencillas como parecían.

 

Porque Queen at Sea nos introduce en un universo donde lo moralmente aceptable y lo inaceptable no siempre tienen fronteras fáciles de establecer.

 

La película habla de sexualidad, afectividad, intimidad y amor cuando una persona ha perdido buena parte de su memoria y de sus capacidades cognitivas.

 

Pero sigue siendo una persona.

 

Y sigue necesitando cariño, contacto físico y relaciones afectivas.

 

La cuestión es cómo respetar esas necesidades sin ignorar su vulnerabilidad ni el problema del consentimiento.

 

No es una pregunta sencilla.

 

La historia se va enredando como una madeja.

 

Cuando parece que hemos encontrado una solución razonable, surge una nueva circunstancia que pone en cuestión nuestras conclusiones.

 

Y aquello que parecía una solución termina convirtiéndose en otro problema.

 

La película nos obliga a revisar continuamente nuestros propios juicios.

 

A veces creemos tener una respuesta clara.

 

Y unos minutos después ya no estamos tan seguros.

 

Junto a Binoche, encontramos a Tom Courtenay, que interpreta al marido de la anciana, encarnada por Anna Calder-Marshall.

 

Lance Hammer acierta especialmente al combinar las imágenes del deterioro físico y cognitivo de esta mujer con las escenas protagonizadas por Florence Hunt, que interpreta a la hija adolescente del personaje de Binoche.

 

La juventud, la belleza corporal y el despertar de la vida aparecen contrapuestos a la fragilidad, el envejecimiento y la pérdida progresiva de facultades.

 

Dos extremos de la existencia humana que conviven dentro de una misma familia.

 

Y que el director entremezcla con enorme sensibilidad.

 

Me ha parecido una película extraordinaria.

 

De esas que cuesta digerir después de abandonar la sala.

 

No porque resulte incomprensible, sino porque plantea preguntas incómodas que no admiten respuestas fáciles.

 

¿Qué ocurre con la sexualidad cuando desaparece la capacidad de razonar?

 

¿Cómo se protege a una persona vulnerable sin anular completamente su intimidad?

 

¿Dónde termina el cariño y dónde comienza el abuso?

 

¿Quién tiene derecho a decidir?

 

Son cuestiones que deberían ocupar un lugar mucho más importante en nuestros debates sociales, médicos y éticos.

 

Porque estas situaciones existen.

 

Ocurren en las familias, en los domicilios y en las residencias.

 

Pero preferimos mirar hacia otro lado.

 

Queen at Sea tiene el enorme mérito de obligarnos a mirar.

 

Y de recordarnos que la dignidad humana no desaparece con la memoria.

 

Una película excelente.

 

De las que justifican por sí solas acudir a un festival de cine.

 

 

Sobre Lance Hammer y una película premiada en Berlín

 

Lance Hammer es un director estadounidense nacido en 1967.

 

Estudió Arquitectura en la Universidad del Sur de California y trabajó en efectos visuales antes de dedicarse a dirigir cine.

 

Su primer largometraje, Ballast (2008), ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Sundance y recibió varios premios FIPRESCI.

 

Dieciocho años después regresa con Queen at Sea, su segundo largometraje, del que también firma el guion y el montaje.

 

La película, una coproducción de Reino Unido y Estados Unidos de 121 minutos, se estrenó mundialmente en la Berlinale de 2026, donde consiguió el Oso de Plata Premio del Jurado y el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto, compartido por Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall.

 

En la 71.ª Seminci se presenta dentro de la Sección Oficial, como estreno español.

 

La ficha oficial señala a Filmin como contacto en España.

 

Mi puntuación: 8,79/10.

 

Fotograma de Queen at Sea

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchas gracias, nos vemos en el cine

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 
 

 

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