

Cutrecomentario de Ramón:
Sonríe, que te despedimos
En la aseguradora de A Good Little Soldier importan mucho las personas. Sobre todo, cuánto rinden y cuánto cuesta quitárselas de encima.
Stéphane Brizé retrata magníficamente un capitalismo en el que las buenas intenciones duran lo que tardan en molestar a la cuenta de resultados.
Lo vemos a través de Carla, la directora de recursos humanos que interpreta una estupenda Alba Rohrwacher. Una mujer que intenta conciliar el bienestar de los trabajadores con las exigencias de quienes mandan.
Conforme avanza la película, ella va comprendiendo, y nosotros con ella, que la ética tiene poco recorrido en esa empresa.
Si alguien no rinde, se le despide. Si plantea un conflicto, también. Lo fundamental es mejorar los resultados, aunque haya que llevarse a unos cuantos por delante.
Vincent Lindon está, como siempre, magnífico. Esta vez encarna a un jefe despiadado que tiene muy claras las prioridades del negocio.
Pero la presión no se queda en el despacho. Carla tiene un hijo, una custodia compartida y una vida familiar que intenta sostener mientras el trabajo la va devorando.
Es una mujer cercana, humana, con buenas intenciones. También capaz de descargar su frustración sobre quien más quiere. Algo demasiado frecuente, aunque el cariño no convierta al hijo en un saco de boxeo emocional.
Sobre él deposita, además, sus propios deseos de triunfo. La exigencia que la asfixia en la empresa acaba entrando en casa.
Ahí está uno de los aspectos más dolorosos de la película: ver cómo esa maquinaria empresarial contribuye a su destrucción personal y contamina sus afectos.
Y hay humor. Un humor incómodo, nacido de situaciones tan reconocibles que producen vergüenza ajena. A veces me río porque necesito descargar la tensión de lo que estoy viendo.
Especialmente en esas jornadas de convivencia empresarial, con su buenrollismo obligatorio y su entrenador de la felicidad intentando fabricar una armonía que no hay por dónde coger.
La empresa te exprime, pero luego organiza una actividad para que aprendas a disfrutar del zumo.
Brizé construye muy bien este retrato descarnado de la gestión empresarial contemporánea. El discurso del bienestar por un lado y las decisiones reales por otro.
Los recursos son humanos.
Las prioridades, bastante menos.
Un director que conoce el terreno
Stéphane Brizé, nacido en Rennes en 1966, lleva años observando los conflictos entre el trabajo, el dinero y la dignidad.
La ley del mercado, En guerra y Un nuevo mundo forman una parte esencial de ese recorrido, con Vincent Lindon como colaborador habitual.
También dirigió Mademoiselle Chambon y Fuera de temporada, esta última protagonizada por Alba Rohrwacher y Guillaume Canet.
A Good Little Soldier, cuyo título francés es Un bon petit soldat, ganó el premio al mejor guion en Venecia 2026, para Stéphane Brizé, Coralie Amédéo y Olivier Gorce.
En España la distribuye BTeam Pictures, que todavía la anuncia sin fecha de estreno comercial.
Mi puntuación: 7,77/10.

Ficha: En este enlace.
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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