

Cutrecomentario de Ramón:
Una vida en letra pequeña
Los amantes de la noche tiene algo que me parece excepcional: convierte en protagonista a una mujer que probablemente nunca sería protagonista de nada.
Una persona anodina, apocada, de esas que pasan inadvertidas. Y aquí merece toda nuestra atención.
Es una correctora de libros concienzuda y trabajadora. Trabaja en casa y apenas se relaciona con nadie. Se gana la vida revisando las palabras de otros, pero le cuesta encontrar las suyas cuando tiene a alguien delante.
Su única amiga, vinculada a la editorial, está en el extremo contrario: extrovertida, arrolladora, incluso aplastante. Una personalidad que ocupa mucho espacio junto a otra que parece pedir permiso para existir.
Para intentar relacionarse, la protagonista recurre al alcohol. Busca esa desinhibición que le permita acercarse a los demás. Una decisión que puedo comprender desde su soledad, aunque el remedio tenga lo suyo.
En un centro cultural conoce a un hombre que se presenta como profesor de física. Entre ellos empieza a construirse una relación y la película nos invita a acompañarla en ese acercamiento.
También hay un flashback a sus años de instituto. Nos permite asomarnos a su pasado, aunque a mí no termina de explicarme demasiado por qué es como es.
Pero lo que de verdad me fascina es la luz.
A ella le atrae profundamente y él intenta explicársela desde la física. Esas conversaciones van adquiriendo un lugar fundamental en la historia.
La fotografía recoge esa fascinación y la convierte en parte de la esencia de la película. La luz está en lo que se cuenta y en cómo lo vemos. La imagen y la ficción se entremezclan de una manera armoniosa y maravillosa.
Hay ideas románticas, poéticas y físicas al mismo tiempo. Físicas de la ciencia física, que aquí una conversación sobre la luz también puede ser una manera de acercarse a alguien.
La película dura 139 minutos y avanza con tranquilidad, con calma. Y conserva mi interés.
Me gusta que dedique ese tiempo a observar a una mujer que, fuera de la pantalla, quizá recibiría muy pocas miradas.
Una película puede encontrar algo extraordinario en una vida aparentemente anodina. Aquí lo encuentra iluminándola con paciencia.
La mirada de Yukiko Sode
Yukiko Sode dirigió Mime-Mime (2008), Good Stripes (2015) y Aristocrats (2021).
Los amantes de la noche adapta la novela de Mieko Kawakami y está protagonizada por Yukino Kishii y Tadanobu Asano.
Esta coproducción de Japón y Francia se presenta en Punto de Encuentro de la 71 Seminci.
Mi puntuación: 7,88/10.

Ficha: En este enlace.
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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