Breve encuentro (Brief Encounter) – 1945 – David Lean – Taller de Cine de Azuqueca de Henares

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Ficha:

Año: 1945
Título original: Brief Encounter
País: Reino Unido
Duración: 86 minutos
Género: Drama, Romance
Estudios:
Distribuidora: Universal Pictures
Calificación: Pendiente de calificación por edades

Fechas de estreno

Estados Unidos: 24 Agosto 1946

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Comentario de Ramón:

 

Un placer ver esta peli con los amigos del cine de Azuqueca.

 

Estamos dedicando este trimestre al tren en el cine.

 

Buena parte de esta relación amorosa se desarrolla en una pequeña estación.

 

La vi en los noventa en uno de los programas de Qué grande es el cine de Garci.

 

Mi recuerdo sobre ella era estupendo.

 

La visito ahora con los ojos del 2019 y mi opinión ha cambiado.

 

Ya sé que soy muy pesado, pero cada día me horroriza más la voz en off.

 

Laura Jesson le cuenta, en pensamientos, a su esposo su relación amorosa con el Dr. Alec Harvey.

 

La voz de ella ocupa casi todo el metraje, contando incluso lo que resulta obvio. Un espanto.

 

Dejando esta cuestión al margen, la peli goza de una fotografía estupenda. Luminosa en los encuentros y los paseos por el campo y oscura y triste en las despedidas.

 

Está claro que esta parejita de adúlteros no viven unas vidas muy emocionantes.

 

Esta relación oculta da alegría a unas vidas anodinas, llenas de convencionalismos.

 

Para ellos esas conversaciones son la bomba, en una especie de espejismo de liberación de una existencia monótona y reprimida.

 

Me impresiona el Dr. Harvey que para ligar utilice el viejo truco de hablarle a su objeto de deseo de las neumoconiosis. Eso es muy friki, pero muy de médicos que no sabemos hablar más que de enfermedades y pacientes.

 

Laura, por otro lado, solo sabe poner cara de triste, incluso cuando está feliz, está triste. Una vida dedicada a su casa, pero con criada, con una relación muy fría con sus hijos y su consentidor esposo.

 

Esos días que coge el tren, compra dos chorradas y va al cine, son su liberación de ese terrible tedio cotidiano.

 

No empatizo con ninguno de los dos.

 

Si tienes pasiones desátalas y no te contengas por los putos convencionalismos.

 

Espero que en esas escapadas en el campo hayan consumado la relación, aunque esa mogigatería, yo creo que, se lo impide.

 

Todo lo expuesto me ha hecho valorar la peli mucho peor que hace más de veinte años antes.

 

Los retratos de los personajes, incluidos los secundarios, son magníficos. Ninguno tiene desperdicio.

 

Espero el debate del jueves con interés.

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Mi puntuación: 6,03/10.

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El director David Lean:

David Lean

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  2.  (Las pelis)
  3.  (Comentario y las pelis)
  4.  (Solo las pelis)

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Muchos besos y muchas gracias.

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Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

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Un truco para encontrar la crítica de una peli rápidamente:

Pon en Google “hola soy ramon” y el título de la peli.

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1 Comentario to “Breve encuentro (Brief Encounter) – 1945 – David Lean – Taller de Cine de Azuqueca de Henares”

  1. Sobre el amor en estaciones de trenes.

    Hay que tener mucho cuidado en los bares de las estaciones de trenes, porque uno puede encontrar a alguien del que termine enamorándose perdidamente. Creo que ese fue el motivo fundamental por el que han quitado la mayoría de las cafeterías en estos espacios, sustituyéndolos por máquinas expendedoras frías y homogéneas, al tiempo que asexuales.

    Sin embargo antes era diferente: El tren tardaba en llegar y en pleno invierno tenías que meterte en la cafetería, que mantenía en su interior una temperatura agradable, más cálida incluso que en propio hogar.

    Además estaba el sonido de las voces acaloradas y el de la cafetera bramando aún más que las bocinas de los trenes.

    Tengo nostalgia de los trenes que desprendían carbonilla, como los de “Breve Encuentro”, porque este polvo en suspensión se metía en los ojos y siempre encontrabas a alguien atento –Entonces las nucas miraban hacia arriba y no hacia las pantallas de los móviles –que te ayudaba a extraer la partícula de los ojos, usando, no ya el sofisticado pañuelo que con habilidad rara utiliza el doctor Alec, y que se desliza por el párpado hasta sustraer al invasor, sino tan solo con un pequeño soplido lleno de amor. A veces, si persistía el dolor, un segundo intento ejecutado con delicadeza, terminaba de redondear la operación con éxito.

    Sentíamos que habíamos hecho el bien por el prójimo.

    Luego surgían las palabras de agradecimiento y de alivio, y quizás al mismo tiempo nacía extrañamente otra emoción más inquietante y abrasadora, a la que se solía llamar “flechazo”.

    Las estaciones de trenes han dejado de ser lugares propiciadores del amor romántico. Nadie en su sano juicio sustituye una red social por la red ferroviaria a la hora de buscar el amor.

    Así ha pasado con los cines, en los que las butacas son tan cómodas que si la película es un bodrio aún puedes echarte una pequeña siesta. Sin embargo antes las salas, con sus incómodos asientos, eran otro de esos espacios para la clandestinidad de los amantes, presurosos con las manos y los besos, acelerados sus corazones en la penumbra y en el reflejo luminoso que llegaba desde la pantalla.

    No sé, pero las casas de apuestas y las tiendas de todo a un euro, con sus aire aséptico y su marketing capitalista, carecen de tanto romanticismo.

    “Breve Encuentro” podría es la descripción de un proceso de enamoramiento que acarrea al mismo tiempo el nacimiento de la culpa debida a una relación clandestina e imposible, y la aparición final de la razón como elemento de “orden”, de equilibrio necesario para el mantenimiento de la felicidad familiar.

    Ese sentimiento romántico está rodado sin alardes, pero con intensidad y claridad.

    Me atrae la idea del tiempo y su importancia; como se empieza a contar la historia desde el desenlace, para luego narrar todo en forma de flashback. Sobre el flashback, sobre si es imprescindible aquí o no, la polémica es siempre la misma: si resalta lo obvio es condenable, cuando la imagen lo expresa por si solo, pero en este caso nos sirve para revelar o precisar los sentimientos de la protagonista, sus frustraciones y sus dudas, sus deseos más ocultos. Este flashback es narrativo y analítico, y no me parece tan cargante y pedante como los de Isabel Coixet, por poner un ejemplo.

    Esa narración en off me recuerda a las voces de las radionovelas que escuchaba mi madre en la radio cuando yo era niño, y es cierto que no requerían de imágenes, sino tan solo de imaginación.

    Y siguiendo con el protagonismo del tiempo: Es un tiempo preciso y revelador. Mide el espacio en el que uno es feliz, en este caso en un lugar tan simple y cotidiano como el bar de la estación. El amor de los amantes tiene lugar entre la llegada de un tren y la marcha de otro. Son los horarios del ferrocarril los que marcan la intensidad y naturaleza del tiempo: la ilusión del tren que parte hacia el amado, la tristeza cuando se oye el sonido de la locomotora entrando en la estación y anunciando la interrupción de la felicidad, y la angustia que aparece cuando el tren se aleja en medio del humo y la oscuridad, con la vuelta a casa y a la normalidad que no se desea pero se acaba por aceptar.

    Nota: En realidad Fred también tiene una relación con otra mujer. Intuye lo que le ha ocurrido a su mujer, se hace el tonto y no le reprocha nada a su pareja. Prefiere no saber, ni que Laura sepa.

    En cuanto a Alec, evidentemente no sabemos nada de su mujer Madelaine, pero seguro que esta también lleva una doble vida, cansada de la mortecina vida hogareña y de que su marido le hable de la neumoconiosis, enfermedad que conoce al detalle.

    La película está realizada en 1945. La población inglesa acaba de pasar por una guerra; necesita saber que ha vuelto el orden y la paz, por eso Laura se permite unas semanas de romance, de aventura, de ilusión juvenil. Pero en realidad rehúye “El Conflicto”, y desea volver al sereno aburrimiento del hogar, la estabilidad y el equilibrio que le procuran Fred y sus crucigramas.

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