El Blog de Hola Soy Ramón!

 

El chico de los pantalones rosas – Il ragazzo dai pantaloni rosa – 2024 – Margherita Ferri – #YoVoyAlCine

19/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El chaval perfecto entra en el instituto y se encuentra con un miserable.

 

La italiana Margherita Ferri no es precisamente una recién llegada caída de un olivo. Se formó entre la UCLA y el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, y ya había llamado la atención con Zen sul ghiaccio sottile, presentada en la sección Biennale College de Venecia 2018, una película también muy pendiente de la adolescencia, la identidad y los márgenes. Vamos, que lo suyo no es el cine de marcianitos ni de señores que explotan cosas: le interesa la fragilidad de los chavales y cómo el mundo se empeña en fastidiarla. 

 

Y en esa misma línea se mueve El chico de los pantalones rosas, basada en el caso real de Andrea Spezzacatena, el adolescente italiano que se suicidó en 2012 tras sufrir acoso y ciberacoso.

 

La película, además, no pasó precisamente de puntillas: tuvo estreno en la Festa del Cinema di Roma en octubre de 2024, estuvo en competición en Tallinn Black Nights, fue candidata al David di Donatello a mejor guion adaptado y acabó convertida en un auténtico fenómeno popular. O sea, que no: no era una peli huérfana de festivales, ni mucho menos. 

 

En Italia pegó un petardazo serio. A finales de 2024 ya se hablaba de más de 9 millones de euros de recaudación y de la película italiana más vista del año; después siguió creciendo hasta rondar los 10 millones y superar 1,6 millones de espectadores. Para una película de denuncia social sobre bullying, no está nada mal: no es que funcionara bien, es que arrasó con más fuerza que muchos títulos teóricamente más comerciales. Y luego todavía dio el salto a Netflix en Italia, lo que amplió aún más su repercusión. 

 

La película nos presenta a Andrea, interpretado por Samuele Carrino, y la verdad es que el chaval está estupendo.

 

Es un adolescente casi modélico: buen estudiante, deportista, sensible, empático con sus padres, amante de la música, con esa cosa de niño bueno que parece diseñado para caer bien sin esfuerzo. Incluso llega a cantar en un coro ante el Papa, detalle que refuerza esa imagen de criatura aplicada, noble y casi demasiado perfecta para el mundo infecto que le toca sufrir. Y ahí está una de las claves del filme: se esfuerza mucho en mostrarnos lo estupendo que era este chico para que luego el golpe del acoso entre con toda la mala leche del mundo.

 

En su vida aparece ese otro chico, más guapo, más chulo, más seguro de sí mismo, de esos que en el instituto van dejando un rastro de idiotez envuelto en carisma barato.

 

Andrea siente hacia él una mezcla rara de admiración, fascinación y deseo de parecerse a lo que representa. Mala idea, claro. Porque esa atracción acaba siendo nefasta.

 

El muchacho, lejos de aportarle algo, se convierte en una figura cruel, uno de esos pequeños tiranos de patio escolar que quizá actúan por envidia, por miedo, por inseguridad o por una mezcla explosiva de todo junto. Y detrás de él se forma el clásico coro de palmeros del acoso, esa masa de seguidores sin criterio que convierte la cobardía individual en violencia colectiva.

 

El refugio emocional está en la amiga del protagonista, interpretada con mucha solvencia por Sara Ciocca, que funciona como apoyo, como consuelo y como recordatorio de que en mitad del estercolero humano a veces aparece alguien decente.

 

También está muy bien Claudia Pandolfi, que compone a la madre con mucha verdad y sin sobreactuar el dolor, lo cual siempre se agradece.

 

Entre los intérpretes, la película va bien servida: aquí hay nivel, y eso ayuda mucho a que el conjunto funcione. 

 

Ahora bien, el título El chico de los pantalones rosas es casi un spoiler con luces de neón, porque el asunto de los pantalones no aparece hasta bastante avanzado el metraje.

 

El nombre tiene gancho, sí, pero también condiciona la mirada del espectador y casi reduce una historia muy compleja a su símbolo más llamativo.

 

En el fondo, la película habla menos de unos pantalones que de la demolición de un adolescente sensible a manos de una panda de energúmenos con conexión a internet. Podría haberse llamado El hijo perfecto, Crónica de una crueldad escolar o Manual para destrozar a un chaval decente, y tampoco habría desentonado.

 

La película está bien construida, emociona y cumple muy bien su función de denuncia.

 

Se nota que está diseñada para señalar el bullying, el ciberacoso, la cobardía de grupo y la indiferencia que a veces rodea estas tragedias.

 

Todo está bastante calculado para que el espectador entienda quién es la víctima, quién hace daño y cómo ese daño se multiplica cuando otros ríen la gracia, callan o miran para otro lado.

 

Puede parecer un poco subrayada en esa voluntad pedagógica, sí, pero tampoco es que el tema pida precisamente sutileza de encaje de bolillos.

 

No inventa la pólvora, eso también hay que decirlo. La película carga las tintas, ordena emocionalmente al espectador y aprieta bien los botones de la empatía. Pero lo hace con eficacia y con una claridad que probablemente explica parte de su éxito brutal en Italia: es una peli pensada para que la entienda todo el mundo, para que duela, para que indigne y para que deje una conversación incómoda al salir del cine. Y visto el patio, bastante falta hace.

 

El chico de los pantalones rosas funciona.

 

Tiene buenas interpretaciones, una historia tremenda detrás, una directora que sabe manejar el material con sensibilidad y una vocación de denuncia muy clara.

 

No es cine especialmente sutil ni revolucionario, pero sí cine útil, emotivo y bien armado. Y a veces eso vale más que ponerse estupendo.

 

Porque salir del cine conmovido está bien; salir con ganas de no comportarse como un canalla, mejor todavía.

 

Mi puntuación: 6,56/10.

 

 

 

Dirigido por Margherita Ferri:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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La habitación de Mariana – La chambre de Mariana – 2025 – Emmanuel Finkiel – #YoVoyAlCine

19/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El niño del armario.

 

El francés Emmanuel Finkiel es un director con una trayectoria bastante peculiar dentro del cine europeo, muy centrado en la memoria y los traumas históricos.

 

Se dio a conocer con Voyages (1999), una película sobre el exilio judío que ya apuntaba por dónde iban sus obsesiones.

 

Más adelante firmó La douleur (2017), adaptación de Marguerite Duras, ambientada también en la Segunda Guerra Mundial.

 

Vamos, que lo suyo es remover el pasado, pero con un estilo más bien contenido, tirando a introspectivo y, a veces, algo árido.

 

En La habitación de Mariana nos trasladamos a la Ucrania ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, un contexto que ya de por sí pone los pelos de punta.

 

Conviene recordar que Ucrania fue uno de los escenarios más brutales del Holocausto: tras la invasión alemana de 1941 (Operación Barbarroja), los Einsatzgruppen ejecutaron a cientos de miles de judíos en fusilamientos masivos, como el tristemente famoso barranco de Babi Yar.

 

No había cámaras de gas: aquí el horror era directo, a tiro limpio.

 

Y ese clima de persecución constante es el que sobrevuela toda la película.

 

La historia sigue a Hugo, un niño judío de once años que es dejado al cuidado de Mariana, amiga de su madre y prostituta.

 

El chaval pasa media película metido en un armario, espiando el mundo a través de rendijas, aprendiendo que la vida es básicamente una mala noticia tras otra.

 

Desde ahí observa a su cuidadora: una mujer vitalista, un poco caótica, alcohólica, rebelde… pero también humana, que hace lo que puede con lo que tiene. Y esa relación, entre lo extraño y lo afectivo, es el núcleo emocional del relato.

Ahora bien, el problema es cómo se cuenta todo esto. La película no está mal narrada, pero es de un teatral que tira para atrás. Mucho encierro, mucha oscuridad, mucho mirar sin ver.

 

El armario se convierte casi en protagonista… y el espectador acaba un poco dentro también, pero no por inmersión, sino porque no ve gran cosa.

 

Falta acción, falta emoción y, lo más grave, faltan momentos que realmente te agarren por dentro.

 

El joven Arten Kirik, que interpreta a Hugo, cumple sin más. Es un niño con cara de niño, pero su interpretación resulta bastante plana, poco convincente, como si la película le quedara grande. Y eso en una historia que depende tanto de su mirada… pues pesa.

 

La habitación de Mariana tiene una premisa potente, un contexto histórico devastador y un personaje femenino interesante. Pero se queda a medio gas.

 

Se deja ver, sí, pero no remata. Ni emociona como debería ni aporta nada especialmente nuevo.

 

Un drama correcto… que se queda encerrado en su propio armario.

 

Para terminar, quizá lo más interesante de la película sea esa mezcla de realidad y ensoñación que se produce en la mente del niño, una especie de refugio mental que le permite sobrevivir.

 

A través de recuerdos fragmentados de sus amigos, de su familia y, sobre todo, de su madre, construye una burbuja íntima que amortigua, aunque sea mínimamente, la brutalidad del mundo exterior.

 

Es ahí donde la película encuentra algo de verdad emocional… aunque no siempre sepa aprovecharlo del todo.

 

Mi puntuación: 5,64/10.

 

 

 

Dirigido por Emmanuel Finkiel:

 

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Incontrolable (I Swear) – 2025 – Kirk Jones – #YoVoyAlCine

19/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Coprolalia y tics.

 

El británico Kirk Jones es un director con querencia por el cine amable y de vocación claramente popular.

 

Se dio a conocer con la simpática Waking Ned (1998), aquella comedia irlandesa sobre un muerto muy vivo para cobrar la lotería, y después ha transitado por terrenos más comerciales como Qué esperar cuando estás esperando (2012).

 

Su cine suele moverse en coordenadas accesibles, buscando la lágrima fácil o la sonrisa cómplice, sin demasiadas complicaciones formales. Vamos, que no viene a revolucionar el lenguaje cinematográfico, sino a caer bien. Y eso, también tiene su público.

 

Y aquí llega Incontrolable (I Swear), una producción británica que ha caído de pie entre el público, con notas bastante altas (en FilmAffinity ronda el 7,7) y hasta con el beneplácito de Carlos Boyero, que no suele regalar caramelos precisamente.

 

La peli nos cuenta la historia real de John Davidson, un chaval con síndrome de Tourette que tiene que lidiar no solo con sus tics, sino con algo peor: la incomprensión de su entorno.

 

El asunto es claro: no es tanto la enfermedad como la mirada ajena. La familia, la sociedad, el típico vecino que opina sin tener ni idea… todos contribuyen a que la vida del protagonista sea un pequeño infierno cotidiano. Hasta que aparece una especie de familia de acogida que, milagro, entiende de qué va esto y le deja respirar. Y claro, ahí la cosa mejora, porque en el Tourette la clave no es solo médica, sino humana: comprensión, paciencia y un mínimo de empatía, que no cuesta dinero.

 

Por cierto, conviene recordar de qué hablamos. El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que aparece en la infancia y se caracteriza por tics motores y vocales (movimientos o sonidos involuntarios). No, no todo el mundo va soltando palabrotas como un carretero poseído: la famosa coprolalia es minoritaria, aunque sea lo más llamativo. Suele haber base genética, empeora con el estrés y, en muchos casos, mejora con la edad. El tratamiento pasa por terapia y, a veces, medicación.

 

Últimamente se investiga incluso la estimulación del nervio mediano: una especie de “pulserita eléctrica” en la muñeca que podría modular la actividad cerebral y reducir los tics. Suena futurista, pero ojo, está en fase experimental. No es el Santo Grial.

 

Volviendo a la peli: está muy bien construida, eso no se le puede negar. Kirk Jones sabe tocar las teclas emocionales y llevar al espectador de la risa al nudo en la garganta con bastante soltura.

 

Es una película de superación personal, de esas que te abrazan un poco fuerte y te dicen “todo va a salir bien”.

 

Los personajes están dibujados con brocha gorda: los buenos son muy buenos y los malos, pues eso, más malos que un lunes sin café.

 

El enfoque de la enfermedad tira por la vía amable: hay momentos cómicos, otros claramente ternuristas, y todo está pensado para que el público salga con el corazón calentito. Y lo consigue, no nos vamos a engañar.

 

Pero también hay que decirlo: no inventa nada. Es el mismo esquema de siempre, el manual del drama inspirador con todos sus pasos bien marcados.

 

Incontrolable (I Swear) es una película eficaz, entretenida y con buenas intenciones.

 

Se ve bien, emociona lo justo y cumple con lo que promete.

 

Ahora bien, tampoco es la obra maestra que algunos venden. Es otra más de superación personal, bien hecha, sí, pero sin arriesgar lo más mínimo.

 

Vamos, cine cómodo… que a veces viene bien, pero no cambia la historia del cine.

 

Mi puntuación: 5,56/10.

 

 

 

Dirigido por Kirk Jones:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Buena suerte, pásalo bien, no mueras – Good Luck, Have Fun, Don’t Die – 2025 – Gore Verbinski – #YoVoyAlCine

18/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Salvar el mundo desde el McMenú: “vengo del futuro… y traigo combo”

 

Gore Verbinski es de esos directores que igual te hace un blockbuster descomunal que una rareza incómoda sin despeinarse.

 

Ahí están Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (y sus secuelas), Rango, The Ring (La señal) o La cura del bienestar.

 

Vamos, un tipo que no se casa con nadie y que siempre mete un puntito raro a lo que toca.

 

Con Buena suerte, pásalo bien, no mueras vuelve a esa vena más gamberra y desatada, donde parece que le han dicho: “haz lo que te dé la gana”… y ha dicho: “sujétame el cubata”.

 

La película es, directamente, una locura. Una mezcla de comedia, ciencia ficción, inteligencia artificial, redes sociales, fin del mundo y gente muy perdida por la vida.

 

Todo arranca cuando un tipo con chaleco bomba entra en una hamburguesería (ya empezamos bien) para reclutar a un grupo de desconocidos que, según él, tienen que salvar el mundo. ¿El motivo? Viene del futuro. ¿La credibilidad? La justa. ¿El detalle importante? Que ya lo ha intentado 117 veces y ha fracasado en todas.

 

El personaje vive atrapado en un bucle temporal, en plan Atrapado en el tiempo pero con más mala leche y menos marmota simpática. Y claro, en cada intento aprende algo… o eso intenta. Para romper el ciclo, junta a un grupo de individuos que parecen sacados de un casting de “a ver quién está peor”: gente diversa, fracasada, desconectada… pero con algo dentro que quizá sirva para cambiar las cosas.

 

A través de flashbacks vamos conociendo sus vidas, y ahí la película aprovecha para meterle un buen palo a la sociedad actual: gente enganchada al móvil, viviendo para las redes, con la cabeza agachada y la vida pasando de largo. Un retrato bastante reconocible… y un poco incómodo, porque todos pillamos algo.

 

La peli tiene acción, tiene comedia y tiene momentos muy divertidos. Ahora bien, también es excesiva. Demasiado disparatada a ratos.

 

Verbinski pisa el acelerador sin mirar atrás y eso hace que en algunos momentos funcione como un tiro… y en otros descarrile un poco. Es de esas películas que no piden permiso, te atropellan y ya si eso luego recoges tus ideas del suelo.

 

A mí me ha divertido mucho. Pero también es de esas que pueden sacar de quicio a más de uno.

 

Si entras en su juego, te lo pasas en grande. Si te resistes, te va a parecer un caos insoportable.

 

Buena suerte, pásalo bien, no mueras es un cóctel raro, pasado de rosca y con bastante mala leche… pero con chispa. Tal como está el panorama, igual hace falta un loco con chaleco bomba (cinematográfico, tranquilos) para sacudir un poco al personal.

 

Mi puntuación: 7,85/10.

 

 

 

Dirigido por Gore Verbinski:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Atrapando a un monstruo – Dust Bunny – 2025 – Bryan Fuller – #YoVoyAlCine

18/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El conejito del polvo que se vino arriba (y te amarga la infancia)

 

Bryan Fuller no es precisamente un recién llegado, aunque en cine haya jugado menos que en televisión.

 

Es el creador de series de culto como Hannibal, Pushing Daisies o Dead Like Me, donde ya dejaba claro que lo suyo es mezclar lo macabro con lo poético y lo extraño con lo bonito.

 

Tiene un estilo muy reconocible: estética cuidada, personajes raritos (en el buen sentido) y una tendencia a convertir lo perturbador en algo casi… elegante. Con Atrapando a un monstruo da un paso más en esa mezcla tan suya.

 

La premisa es de esas que parecen simples pero esconden dinamita: una niña de ocho años convencida de que debajo de su cama vive un monstruo. Pero no uno cualquiera, claro. Aquí hablamos de un conejito de pelusa mutado, de esos que todos hemos visto alguna vez bajo la cama… pero que, por suerte, no suelen crecer ni desarrollar malas intenciones. Ese bicho es, en realidad, el reflejo de su vida: una niña que va saltando de casa de acogida en casa de acogida, con más miedo dentro que fuera.

 

La película está contada desde su mirada, y eso lo cambia todo. Porque su forma de ver el mundo mezcla realidad, fantasía y pesadilla sin pedir permiso. Lo cotidiano se vuelve inquietante y lo inquietante, curiosamente, tiene su lógica interna. Y ahí aparece el vecino, interpretado por Mads Mikkelsen (sí, ese tipo que siempre parece saber más de lo que dice), al que la niña convierte en una especie de cazador de monstruos improvisado. Una figura medio salvadora, medio sospechosa.

 

Visualmente, la película es un caramelito raro: tiene ecos de León (El profesional) en la relación entre adulto y niña, un puntito gamberro que recuerda a Quentin Tarantino en ciertos estallidos de violencia, y una estética que a ratos parece sacada del catálogo de Wes Anderson, pero pasada por un filtro más oscuro. Todo eso mezclado… y sorprendentemente funciona.

 

Porque sí, es divertida. Pero no en plan “vamos a reírnos con palomitas”. Es divertida en ese sentido incómodo en el que te lo estás pasando bien mientras pasan cosas bastante bestias. Hay violencia, hay tensión, y hay momentos que no son precisamente para ir con niños, aunque el cartel te quiera engañar. Esto no es una peli infantil. Ni de lejos.

 

Lo mejor es cómo están construidos los personajes. La niña es el centro absoluto y funciona de maravilla, y el resto gira a su alrededor sin desentonar. La dirección de actores de Fuller es muy sólida, y consigue que todo ese universo extraño tenga coherencia.

 

Al final, Atrapando a un monstruo es una de esas películas que juega a ser cuento… pero de los de antes, de los que daban mal rollo.

 

Un relato sobre el miedo, la infancia y la necesidad de inventarse héroes cuando la realidad no te da ninguno.

 

Y oye, si después de verla miras debajo de la cama antes de dormir… tampoco pasa nada. Es por precaución.

 

Mi puntuación: 8,77/10.

 

 

 

Dirigido por Bryan Fuller:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Encadenados – Notorious – 1946 – Alfred Hitchcock – Wilder Cinema – #YoVoyAlCine

18/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Amor, nazis y llaves. La hija del espía.

 

Alfred Hitchcock no dirigía películas: jugaba al ajedrez con las emociones del espectador… y siempre iba dos jugadas por delante.

 

Su filmografía es un museo del suspense: Rebeca, Recuerda, La ventana indiscreta, Vértigo (De entre los muertos), Con la muerte en los talones, Psicosis o Los pájaros.

 

En Encadenados (1946), además de tensar la cuerda como nadie, demuestra que el veneno emocional puede ser más peligroso que cualquier bomba.

 

Aquí el espionaje es casi una excusa. Lo que de verdad importa es la relación entre Ingrid Bergman y Cary Grant, y ahí es donde la película se vuelve incómoda de verdad. Porque sí, Cary Grant, uno de los actores más carismáticos de la historia del cine, con esa elegancia natural que parece que no le cuesta, aquí hace algo casi impensable: resultar desagradable. Y no de pasada, no. Durante buena parte del metraje es directamente cruel.

 

El personaje de Devlin se enamora de Alicia Huberman, pero ese amor viene envenenado. Ella es una mujer herida, marcada por la condena de su padre como espía nazi, que intenta escapar de ese pasado llevando una vida libre, despreocupada, moderna, incluso desinhibida para su época. Y eso a él le chirría. Mucho. Porque debajo de ese traje impecable hay un tipo bastante más rancio de lo que parece: orgulloso, machista, incapaz de gestionar sus propios sentimientos sin castigar a la otra persona.

 

Y ahí está lo interesante: la relación se convierte en un campo de minas emocional. Él la humilla, la empuja a situaciones denigrantes, la utiliza… todo mientras no es capaz de admitir que la quiere. Y eso hace que el personaje sea incómodo, incluso antipático. Pensar en Cary Grant como alguien desagradable cuesta… pero aquí lo consigue. Y eso tiene mérito.

 

Ingrid Bergman, por su parte, está descomunal. Sostiene el personaje con una mezcla de fragilidad, dignidad y tristeza que hace que todo duela más. Porque al final es ella la que paga el precio de ese juego emocional tan sucio.

 

Luego está el famoso asunto de la llave… y aquí viene el pero serio. Hay un momento clave en el guion, ese juego de llaves que articula buena parte de la tensión, que no termina de estar bien planteado. Chirría. Es un fallo que, visto hoy, resulta bastante evidente y que afecta a la solidez del conjunto. Lo curioso es que, tratándose de Hitchcock, se le perdona casi sin pestañear. Como si el resto estuviera tan bien hecho que nos diera un poco igual ese tropiezo.

 

Por eso, aunque Encadenados está considerada uno de los grandes clásicos del cine de intriga y una de las obras importantes de Hitchcock, deja la sensación de ser una película menor dentro de su filmografía. No porque no funcione —que funciona—, sino porque ese guion, que parece querer ser perfecto, no termina de estarlo.

 

En cualquier caso, verla en pantalla grande gracias a iniciativas como Wilder Cinema es un gustazo. Recuperar estos clásicos en condiciones, con presentaciones cuidadas y contexto, es casi un acto de resistencia cultural. Y oye, aunque tenga sus costuras, ver a Hitchcock manejando el suspense y las emociones sigue siendo una lección. De las que no caducan.

 

Mi puntuación: 8,88/10.

 

 

 

Dirigido por Alfred Hitchcock:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Torrente presidente – 2026 – Santiago Segura – #YoVoyAlCine

18/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

“España va bien… pero él va peor”

 

Hay que reconocerle a Santiago Segura que tiene más vidas que su criatura.

 

Director, actor, productor y, básicamente, el dueño del chiringuito, lleva décadas exprimiendo al personaje nacido en Torrente, el brazo tonto de la ley (1998), que ya tuvo secuelas como Torrente 2: Misión en Marbella, Torrente 3: El protector, Torrente 4: Lethal Crisis y Torrente 5: Operación Eurovegas.

 

Entre medias, se nos puso familiar con la saga Padre no hay más que uno, donde demostró que también sabe hacer caja sin necesidad de caspa, pero aquí vuelve a su terreno natural: el barro moral, el chiste grueso y el retrato grotesco de lo peor de nosotros mismos. Y en eso, el tío, hay que admitirlo, es eficaz.

 

El personaje ya lo conocemos y no ha mejorado con los años (tampoco lo pretendía): zafio, cutre, sin escrúpulos, reaccionario hasta la caricatura… un fósil moral que ni siquiera pertenece a un pasado real, sino a uno inventado que da más miedo que nostalgia.

 

En esta ocasión, lo meten en política —una decisión que parece lógica: si algo le faltaba a Torrente era un escaño— y lo ficha un partido que recuerda sospechosamente a ciertos discursos actuales. Claro, el mecanismo funciona porque el mensaje simple entra fácil, como la comida rápida: sabes que es malo, pero oye, te lo comes.

 

La peli funciona a base de chistes, algunos muy efectivos.

 

Te ríes, a veces mucho, pero no tanto por lo que ves sino por lo que reconoces. Hay espejo. Y cuando hay espejo, incomoda un poco… pero también hace gracia. Es ese humor que te deja pensando: “esto me suena demasiado”.

 

Luego está el desfile. Porque esto ya no es un reparto, es una romería. Desde Gabino Diego, Ramón Langa o Carlos Areces hasta cameos imposibles como Willy Bárcenas, Omar Montes, Florentino Fernández, Bertín Osborne, Jordi Évole, Pablo Motos, Ana Rosa Quintana, Yola Berrocal, Mariano Rajoy o incluso Kevin Spacey (sí, has leído bien). Y la lista sigue hasta el infinito y más allá. La película se convierte en una especie de bingo de famosos: vas tachando caras mientras intentas no perder el hilo… si es que hay hilo.

 

Y aquí viene el pero. En el último tramo, la película pega un volantazo raro hacia la violencia y el gore que no encaja demasiado bien. Pasa de la sátira burra al festival de casquería sin transición, y eso descoloca. No es que moleste por sí mismo, es que rompe el tono. Y cuando rompes el tono en una comedia, te cargas parte de la gracia. Ahí, personalmente, la peli pierde fuelle.

 

Aun así, Torrente sigue siendo lo que siempre ha sido: un esperpento. Un muñeco desagradable que, paradójicamente, nos divierte porque señala cosas reales. Un personaje despreciable que funciona precisamente por eso. Y mientras siga llenando salas, Santiago Segura seguirá sacándolo a pasear, como quien saca al perro aunque sepa que va a hacer sus cosas en medio del salón.

 

Segura tiene ese superpoder: hacer películas que la crítica mira de reojo… y el público paga religiosamente.

 

Mi puntuación: 5,55/10.

 

 

 

Dirigido por Santiago Segura:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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CINE MUDO…PERO NO SILENCIOSO (Antología) – Bichobola – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

16/04/2026

 

 

 

 

 

 

🎬 CINE MUDO… PERO NO SILENCIOSO

 

✨ Antología

• Durante más de tres décadas, desde 1895 (pistoletazo de salida del nacimiento del Cine) hasta 1927 (“El cantor de Jazz”), considerada la primera película semisonora, el cine vivió una etapa fascinante en la que, aunque las películas no eran habladas, nunca fueron realmente silenciosas.

• En este monográfico, a modo de antología, recorreremos este periodo conocido como Cine Mudo, deteniéndonos en sus momentos clave: los pioneros, las grandes escuelas y movimientos, su música, el nacimiento de Hollywood o el auge del Star System, entre otros.

• ¡Os esperamos el próximo jueves para viajar juntos por este periodo de gran creatividad y capacidad de emocionar sin palabras!


 

 

🎞️ MONOGRÁFICO Nº6

 

“Cine Mudo…pero no silencioso” (Antología)

 

 

🎬 INTRODUCCIÓN

• Abrimos la sesión con un montaje de los principales títulos del periodo mudo.

 

🎥 FILMOGRAFÍA SELECCIONADA

• VIAJE A LA LUNA (1902, Georges Méliès)

• CABIRIA (1914, G. Pastrone)

• EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (1915, Griffith)

• EL GABINETE DEL DR. CALIGARI (1920, Robert Wiene)

• LAS TRES LUCES (1921, Fritz Lang)

• NOSFERATU (1922, F. W. Murnau)

• EL HOMBRE MOSCA (1923, F. Newmeyer)

• EL ÚLTIMO (1924, Murnau)

• LA QUIMERA DEL ORO (1925, Charles Chaplin)

• EL ACORAZADO POTEMKIN (1925, Eisenstein)

• EL MAQUINISTA DE LA GENERAL (1926, Buster Keaton)

• NAPOLEÓN (1927, Abel Gance)

• METRÓPOLIS (1927, Fritz Lang)

• LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO (1928, Dreyer)

• UN PERRO ANDALUZ (1929, Luis Buñuel)

 

🎞️ CORTOMETRAJE

• Alice Guy fue la primera directora de la historia del cine, elegimos el cortometraje de 1906 “Las consecuencias del femenismo”.

 

😂 CINE CÓMICO

• Repasamos en un montaje algunos de los momentos más antológicos de los tres grandes cómicos del cine mudo: Charles Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd.

 

🎥 PIONEROS

• La película “Así empezó Hollywood” (1976, Peter Bogdanovich) es un homenaje en clave de comedia (slapstick), a los pioneros cineastas estadounidenses que se instalaron por primera vez en lo que se conocería como Hollywood.

 

🎬 CORTOS DE GIGANTES

• La Universidad argentina 3 de Febrero, dentro de su serie Cortos de Gigantes, cuenta con uno dedicado al mítico Charles Chaplin.

 

🎭 PELÍCULA DE EPISODIOS

• De la película de episodios “11 de septiembre” (2002), dirigido por varios directores, elegimos el episodio dirigido por el director francés Claude Lelouch: en Nueva York, mientras ocurre la tragedia, una sordomuda escribe a su pareja un mensaje de ruptura.

 

🎨 VANGUARDIAS DEL CINE MUDO

• Durante las tres décadas que abarca el periodo mudo surgieron diferentes escuelas, corrientes y movimientos. Algunos de los más importantes: Escuela de Brighton, “Film d’art”, Expresionismo alemán, Impresionismo francés, Nueva objetividad, Escuela soviética, Surrealismo… los incluimos en un montaje.

 

🎬 CINE NEO-MUDO

• Dos títulos destacados del siglo XXI con tratamiento de cine mudo son: “The Artist” (2011, Michel Hazanavicius) y “Blancanieves” (2012, Pablo Berger). Incluimos dos escenas de dichas películas.

 

🎼 MÚSICA

• Recogemos tres ejemplos de la utilización de la música en el periodo mudo:

  • EL MELÓMANO (1903, Georges Méliès)

  • EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (1915) B.S.O. de Joseph Carl Breil

  • PRIMERA PLANA (1974, Billy Wilder). El karaoke nace de la “animación” del cine mudo

 

🚂 ¡VIAJEROS AL TREN!

• Despedimos la sesión con un montaje dedicado a momentos y escenas de trenes durante el periodo mudo.


 

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Sólo el cielo lo sabe – All that Heaven Allows – 1955 – Douglas Sirk – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

13/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La viuda y el jardinero.

 

Douglas Sirk es un director alemán que tuvo que abandonar su país perseguido por el nazismo por sus relaciones con una muchacha judía. En EE.UU. realizó la mayor parte de su carrera como director. Se le conoce como el rey del melodrama.

 

Sólo el cielo lo sabe es una de sus mejores películas.

 

Trata el amor entre un atractivo y joven jardinero y una viuda rica.

 

Rock Hudson y Jane Wyman son la pareja en cuestión. Esta relación no es bien vista por la clase social a la que pertenece la viuda.

 

Resulta especialmente atractiva la fotografía, muy clara, con colores vivos pero no chirriantes. Acompaña una magnífica música.

 

Pero además de melodrama hay crítica social.

 

Sirk abandonó América en la época de la caza de brujas y se retiró a Suiza donde falleció.

 

Si te gusta el melodrama, no te la puedes perder.

 

Mi puntuación: 7,88/10.

 

 

 

Dirigido por Douglas Sirk:

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Actividad de Ramón Bernadó en el Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

4/04/2026

 

 

 

 

 

 

Actividad en holasoyramon.com:

 

Alcarria TV – Al Cine con Ramón y Diego – Festival de Málaga 29 (2026) – Oscar 2026

 

Palmarés, experiencias y comentarios de holasoyramon – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

La familia Benetón +2 – 2026 – Joaquín Mazón – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Cochinas (Serie TV) – 2026 – Carlos del Hoyo (Creador) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

La mujer de la fila – 2025 – Benjamín Ávila – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Cada día nace un listo – 2026 – Arantxa Echevarria – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

El jardín que soñamos – 2026 – Joaquin del Paso – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Ángeles – 2025 – Paula Markovitch – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

El corazón del lobo – 2025 – Francisco J. Lombardi – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

La buena hija – 2025 – Júlia de Paz – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

El inventor del cine invisible (Mediometraje) (Documental) – 2025 – Manuel Jiménez Núñez – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Pizza Movies – 2026 – Carlo Padial – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Yo no moriré de amor – 2026 – Marta Matute – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

A una isla de ti – 2026 – Alexis Morante – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Si es martes, es asesinato (Serie) – 2026 – Carlos Vila (Creador) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Iván & Hadoum – 2026 – Ian de la Rosa – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Mala bestia – 2026 – Bàrbara Farré – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Mil pedazos – 2026 – Sergio Castro-San Martin – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Millennial Mal (Serie) – 2026 – Lorena Iglesias (Creadora) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Los justos – 2026 – Jorge Lara, Fer Pérez – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Lapönia – 2026 – David Serrano – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Viaje al país de los blancos – 2026 – Dani Sancho – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Por cien millones (Minserie) – 2026 – Oriol Capel (Creador), Nacho G. Velilla (Creador) – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Mi querida señorita – 2026 – Fernando González Molina – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Neurótica anónima – 2026 – Jorge Perugorría – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

9 lunas – 2026 – Patricia Ortega – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Solos – 2026 – Guillermo Ríos Bordón – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Día de caza – 2026 – Pedro Aguilera – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Hangar rojo – 2026 – Juan Pablo Sallato – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Corredora – 2026 – Laura García Alonso – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Altas capacidades – 2026 – Víctor García León – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

Calle Málaga – 2025 – Maryam Touzani – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

 

 

 

Actividad en El Heraldo del Henares:

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (I)

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (II)

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (III)

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (IV)

 

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XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (VI)

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (VII)

 

XXIX Festival de Cine de Málaga 2026 (VIII)

 

Experiencias, comentarios y Palmarés del 29 Festival de Málaga 2026 #29FestivalMálaga – @festivalmalagaXXIX (y IX)

 

 

 

 

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Whistle: El silbido del mal – Whistle – 2025 – Corin Hardy – #YoVoyAlCine

3/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

No silbes… o te viene tu yo del futuro a darte la del pulpo

 

El director Corin Hardy ya ha demostrado que le gusta moverse en terrenos oscuros y con cierta personalidad visual.

Ahí está The Hallow (2015), una película de terror bastante atmosférica ambientada en bosques irlandeses, y también La monja (2018), dentro del universo Expediente Warren, donde jugaba más en terreno de estudio pero sin perder ese gusto por lo inquietante.

 

No es un revolucionario del género, pero sí alguien que sabe crear atmósferas y manejar el terror con oficio.

 

En Whistle: El silbido del mal apuesta por una idea potente y la desarrolla con bastante eficacia.

 

Porque aquí lo importante es la idea.

 

Un grupo de chavales en un instituto —ese instituto que parece americano aunque esto venga de Canadá, que ya es un clásico— encuentra un objeto extraño: una especie de calavera azteca que funciona como silbato.

 

Y ojo al concepto, que es donde la película gana muchos puntos: cuando soplas, condenas a muerte a quien escucha el silbido. Pero no de cualquier manera. Lo que viene a por ti es tu yo del futuro, justo antes de morir.

 

Es decir, te matas a ti mismo… pero con unos años más, más hecho polvo y con cara de haber tenido un día regulero.

 

Y claro, eso tiene su gracia.

 

Porque cuando intentas defenderte, en realidad estás peleando contra ti mismo. Contra esa versión futura más decrépita, más enferma, más cercana al final.

 

Y la película explota bastante bien ese concepto, que es lo más interesante que tiene.

 

No sé si es completamente original, pero desde luego lo parece, y dentro de un género donde muchas veces todo suena a refrito, se agradece.

 

Luego, eso sí, la cosa se convierte en lo que es: un slasher.

 

Muertes truculentas, tensión más o menos bien llevada y una estructura bastante clásica.

 

No hay mucho más, pero tampoco hace falta mucho más.

 

Las protagonistas, Chrys y Ellie, a las que dan vida las jóvenes actrices Dafne Keen y Sophie Nélisse, funcionan bien, además dentro de una historia de amor entre dos chicas que está tratada con bastante naturalidad. No es lo que sostiene la película, pero sí le da un pequeño plus emocional.

 

Y luego están los “malos”, que si te paras a pensarlo tienen su aquel: uno de origen africano, otro un pastor religioso… y otro personaje que aparece después con rasgos orientales. Vamos, que si uno se pone a buscar lecturas, encuentra cosas. Pero también se puede no buscar nada y quedarse tan tranquilo, que tampoco pasa nada.

 

En el fondo, Whistle: El silbido del mal es eso: una película que quizá no reinventa el terror, pero que tiene una idea lo suficientemente potente como para enganchar.

 

Está bien construida, es efectiva, tiene momentos bastante logrados y, sobre todo, tiene ese punto de encanto que hace que la veas con gusto.

 

No va a cambiar el género, pero oye… al menos aquí, si te matan, eres tú mismo. Y eso siempre tiene un punto poético. O inquietante. O directamente fastidiado. Según se mire.

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

 

Dirigido por Corin Hardy:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Scream 7 – 2026 – Kevin Williamson – #YoVoyAlCine

3/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Ghostface vuelve… y los chavales se portan mejor que en misa

 

Antes de entrar en Scream 7 hay que rendir pleitesía a la saga.

Porque lo de Scream no es normal.

Desde aquella primera Scream (1996) dirigida por Wes Craven, que redefinió el slasher con ironía, mala leche y mucha inteligencia, hasta las secuelas Scream 2 (1997), Scream 3 (2000), Scream 4 (2011) y el resurgir reciente con Scream (2022) y Scream VI (2023), la franquicia ha conseguido algo muy raro: sobrevivir a varias generaciones sin perder su esencia.

 

La original sigue siendo la mejor, claro. Aquello fue un bombazo: revitalizó el cine de terror adolescente y convirtió a Ghostface en icono inmediato.

 

Pero lo más curioso es que, casi 30 años después, la saga sigue convocando a chavales al cine como si esto acabara de empezar. Y eso tiene bastante mérito.

 

Y ahora llega Kevin Williamson.

 

El creador original de la saga, guionista de la primera Scream, de Scream 2 y de Scream 4, da aquí el salto a la dirección dentro de la franquicia.

También ha estado detrás de títulos como Sé lo que hicisteis el último verano o la serie Dawson crece, así que conoce perfectamente el terreno del terror juvenil y de los personajes que hablan mucho antes de que alguien saque el cuchillo.

En Scream 7 juega sobre seguro: respeta el ADN de la saga y no intenta reinventar nada que no haga falta.

 

Y eso, para bien o para mal, define la película.

 

Porque Scream 7 es exactamente lo que esperas. Ni más, ni menos.

Un slasher de manual: jóvenes, asesinatos con cierta alegría, uno o varios culpables bajo la máscara de Ghostface y ese juego constante de sospechas.

 

No viene a cambiar las reglas, viene a seguir jugando con ellas.

 

Y oye, funciona.

 

Pero casi más interesante que la película fue la experiencia en la sala.

Cine medio lleno de adolescentes —momento en el que uno se prepara mentalmente para el apocalipsis de móviles, risas y comentarios— y, sorpresa, se comportaron de lujo.

Atentos, metidos en la película, respetuosos… salvo el clásico espécimen que entra y sale veinte veces a por palomitas como si estuviera en un maratón de pasos.

Pero el resto, impecables.

Igual hay esperanza para la humanidad y todo.

 

En cuanto al reparto, hay que decirlo: Neve Campbell está estupenda. 52 años, apenas retocada, natural, creíble… da gusto verla.

En cambio, Courteney Cox, con 61, ha optado por el camino contrario y el resultado es… inquietante.

Hay momentos en los que no tienes claro si el rostro más terrorífico de la película es el suyo o el de Ghostface. Y eso añade una capa extra de suspense que no sé si estaba en el guion.

 

La película no aporta nada especialmente nuevo. Pero tampoco lo pretende. Y quizá ahí está su virtud: en seguir dando exactamente lo que promete. Ni revolución ni desastre. Continuidad.

 

Al final, Scream 7 es como volver a un viejo parque de atracciones: sabes lo que hay, sabes cómo va a acabar… pero te subes igual. Y lo pasas bien.

 

Y mientras siga habiendo chavales llenando salas para ver cómo alguien con máscara apuñala a otros chavales… esta saga tiene cuerda para rato. Y nosotros, oye, tampoco nos vamos a quejar demasiado.

 

Mi puntuación: 6,77/10.

 

 

 

Dirigido por Kevin Williamson:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Proyecto Salvación – Project Hail Mary – 2026 – Phil Lord, Christopher Miller – #YoVoyAlCine

3/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Salvar el mundo… pero si no me molesta mucho, gracias

 

Phil Lord y Christopher Miller llevan años demostrando que saben hacer cine comercial sin parecer tontos.

Ahí están Lluvia de albóndigas, Infiltrados en clase, Infiltrados en la universidad o La LEGO película para confirmarlo.

Y además han estado detrás de una joya como Spider-Man: Un nuevo universo.

 

Cuando se meten en un proyecto grande, al menos sabes que no va a ser el típico blockbuster con piloto automático.

 

En Proyecto Salvación se meten de lleno en la ciencia ficción basada en la novela de Andy Weir, y lo hacen manteniendo ese equilibrio suyo entre espectáculo, humor y cierta inteligencia narrativa.

 

Y aquí el que manda es Ryan Gosling.

 

Porque Proyecto Salvación es, básicamente, él.

Está en todos los planos, sostiene toda la película y lo hace además desde un personaje que rompe bastante con el héroe clásico.

Su Ryland Grace es un tipo brillante, sí, pero que no tiene ninguna intención de ser un salvador.

Más bien todo lo contrario: él lo que quiere es vivir tranquilo, dar sus clases y no meterse en líos.

Es ese perfil tan reconocible del genio que preferiría ser mediocre para no complicarse la vida… pero claro, cuando eres el más listo de la sala, te vienen a buscar.

Y ahí aparece la NASA y, en concreto, una estupenda Sandra Hüller, que se encarga de reclutarlo con bastante mala leche fina.

 

La película tira mucho de humor, y eso le sienta bien.

No se toma demasiado en serio a sí misma, lo cual, en una historia de posible extinción global, es casi de agradecer.

Además, hay un trabajo bastante cuidado con la música, que acompaña muy bien el tono ligero y aventurero.

 

Pero donde de verdad encuentra su corazón es en la relación entre Ryland Grace y ese alienígena al que bautiza como Rocky.

Un personaje que, sobre el papel, es literalmente un montón de “piedras” con patas (voz y movimiento de Javier Botet), pero que termina teniendo una personalidad y una expresividad sorprendente.

Y ahí está la magia: en cómo dos seres completamente distintos pueden construir una amistad profunda, sincera y emocionante.

Esa relación es, sin duda, el núcleo de la película.

 

Luego hay una idea bastante interesante que sobrevuela todo el relato: el papel de la realidad virtual como refugio.

Cuando la realidad es inhóspita, desoladora o directamente insoportable, la ficción —esa especie de videojuego emocional— puede convertirse en un lugar seguro.

Un sitio donde hay belleza, esperanza y cierta sensación de control.

Y la película juega con eso de forma bastante sugerente.

 

Es verdad que, por momentos, Proyecto Salvación puede resultar algo sencilla, incluso un poco vaga en algunos planteamientos.

No es la ciencia ficción más profunda ni la más arriesgada del mundo.

Pero también es cierto que funciona.

Y funciona muy bien.

 

Es simpática, es entretenida, tiene corazón y se ve con mucho agrado.

No va a cambiar la historia del género, pero sí demuestra que todavía se pueden hacer aventuras espaciales con humor, con personajes y con algo que no siempre abunda: encanto.

 

Mi puntuación: 7,68/10.

 

 

 

Dirigido por Phil Lord y Christopher Miller:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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¡La novia! – The Bride! – 2026 – Maggie Gyllenhaal – #YoVoyAlCine

3/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La novia se desmadra (y menos mal)

 

Para entender La novia (2026) hay que mirar muy atrás, concretamente a La novia de Frankenstein (1935), dirigida por James Whale y protagonizada por Boris Karloff y Elsa Lanchester.

 

Aquella película no era una secuela cualquiera: fue una obra maestra absoluta del cine de terror clásico, producida por la Universal, que elevó el género a otro nivel.

 

Con una mezcla de horror, humor negro y un punto de sofisticación insólito para la época, se convirtió en un éxito de crítica y público, y en una pieza fundamental del imaginario del monstruo trágico.

 

La icónica imagen de la novia, con ese peinado imposible, ha quedado grabada en la historia del cine para siempre.

 

Vamos, que tocar ese material es como meterse a hacer una versión de Mozart: o te sale bien o haces el ridículo.

 

Y aquí entra Maggie Gyllenhaal.

 

Porque la directora de La novia no es ninguna recién llegada.

 

Como actriz ha construido una carrera muy sólida con títulos como Secretary, The Dark Knight o Crazy Heart, siempre con ese punto de intensidad y riesgo que la hace distinta.

 

Pero lo realmente interesante es su salto a la dirección con La hija oscura (2021), una película incómoda, psicológica, muy bien recibida por la crítica, que ya dejaba claro que aquí había una autora con personalidad.

Gyllenhaal no dirige para agradar, dirige para remover.

Y eso, en un remake de un clásico intocable, tiene bastante mérito… o bastante peligro.

 

Y claro, en lugar de hacer un remake respetuoso, decide dinamitarlo todo.

 

Porque La novia no se parece prácticamente en nada a la original.

 

Es un remake en el sentido más libre posible: coge la idea, la retuerce, la exagera y la convierte en otra cosa.

 

La narración es desordenada, incluso anárquica por momentos, pero al mismo tiempo hay una construcción muy consciente detrás.

No es caos porque sí, es caos con intención.

 

La película tiene un aire de terror clásico, pero pasado por un filtro camp bastante evidente, con momentos que rozan lo excesivo… y otros que directamente se lanzan de cabeza.

 

Y ahí es donde entra Jessie Buckley, absolutamente desatada.

Su interpretación es salvaje, exagerada, intensa… y totalmente hipnótica.

Se come la pantalla sin pedir permiso.

 

Es una película disparatada, sí.

Pero también erudita, ambiciosa y, en muchos momentos, sorprendentemente cruel.

Hay una mirada incómoda, casi agresiva, que no busca gustar sino provocar.

Y eso, hoy en día, ya es casi un acto revolucionario.

 

Por eso resulta curioso leer a Carlos Boyero, que la ha despachado como una “gritona y prescindible adaptación”, con “música desesperante” y sin emoción alguna.

Pues mira, esta vez no.

Esta vez discrepo bastante.

Porque esa supuesta falta de orden, ese exceso, ese griterío… forman parte precisamente de su propuesta.

 

Igual el problema no es la película.

Igual es que hay quien sigue esperando que el cine nuevo se comporte como el de antes.

 

Y La novia no está aquí para comportarse bien.

Está aquí para liarla.

Y lo consigue.

 

Mi puntuación: 8,79/10.

 

 

 

Dirigido por Maggie Gyllenhaal:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Elegir mi vida – Partir un jour – 2025 – Amélie Bonnin – #YoVoyAlCine

3/04/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Volver al pueblo, reencontrarte con tu ex… y encima cantar: planazo

 

La directora Amélie Bonnin juega aquí claramente en la liga del cine francés más íntimo y cotidiano, ese que no necesita grandes fuegos artificiales para contar cosas importantes.

 

No estamos ante una autora con una filmografía muy conocida a nivel internacional, pero sí ante alguien que demuestra tener sensibilidad para retratar personajes en momentos de cambio vital.

 

En Elegir mi vida (Partir un jour) apuesta por una puesta en escena sencilla, sin alardes, muy centrada en los actores y en los pequeños gestos, dejando que la historia respire.

 

Su mirada es cercana, casi costumbrista, y se nota que le interesa más lo emocional que lo espectacular. Y eso, bien llevado, funciona.

 

Porque la película va justo de eso: de una vida que parecía encarrilada… hasta que deja de estarlo.

 

La protagonista, interpretada por Juliette Armanet, es una millennial que está viviendo ese sueño tan contemporáneo de abrir su propio restaurante tras haber pasado por un concurso tipo MasterChef francés.

Vamos, lo que antes era triunfar en la tele ahora es montar un negocio con identidad propia y plato estrella con nombre impronunciable.

 

Pero el enésimo infarto de su padre la obliga a volver al pueblo. Y ahí se activa el mecanismo de las películas que hablan de decisiones: antiguos novios, familia, recuerdos, rutinas olvidadas… y ese restaurante de comida casera que representa una vida que parecía superada pero que sigue ahí, esperando.

 

El regreso no es solo geográfico, es mental. Porque de pronto se ve atrapada entre dos fuerzas muy claras:
por un lado, el apego familiar, esa obligación moral de cuidar, de estar, de no fallar;
y por otro, su propia vida, su desarrollo personal, económico y social, lo que había empezado a construir lejos de todo eso.

 

Y claro, elegir no es tan fácil como parece cuando lo ves desde fuera.

 

El pueblo, además, la recibe como si fuera una estrella, simplemente por haber salido en televisión.

Ese punto tiene bastante retranca, porque refleja muy bien esa fama rápida que hoy te convierte en alguien… y mañana ya veremos.

 

La película está salpicada de intervenciones musicales interpretadas por los propios actores, sin obsesión por la perfección. Y eso le da un aire muy natural, muy orgánico.

A mí este tipo de mezcla entre historia cotidiana y música siempre me funciona.

Es inevitable acordarse de El otro lado de la cama, y claro, ahí ya me tienes ganado.

 

Y luego está Juliette Armanet, que sostiene todo con una interpretación que es puro equilibrio: emoción sin exceso, naturalidad sin artificio.

Muy creíble.

Muy de verdad.

De esas que hacen que la película funcione incluso cuando todo es aparentemente sencillo.

 

Porque sí, esta es una película sencilla. Pero también es divertida, emotiva y con bastante corazón.

De esas que no te cambian la vida… pero te hacen pensar en la tuya, que al final viene a ser lo mismo, pero sin tanto marketing.

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

 

Dirigido por Amélie Bonnin:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Águilas de El Cairo – Eagles of the Republic – 2025 – Tarik Saleh – #YoVoyAlCine

29/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

“Propaganda, focos y faraones: cuando el régimen te encarga el biopic y tú solo querías cobrar el caché”

 

Tarik Saleh es un cineasta sueco de origen egipcio que lleva años metiendo el bisturí en las tripas del poder en Egipto.

 

Antes de esta película ya había firmado El Cairo confidencial (2017) y  Conspiración en El Cairo (2022), formando con esta nueva obra el cierre de su llamada trilogía cairota.

 

Además de dirigir, escribe sus películas, y aquí vuelve a su terreno favorito: corrupción, paranoia política y personajes atrapados en una maquinaria que los mastica sin pestañear.

 

 

Cutrecomentario

 

Águilas de El Cairo —título español de Eagles of the Republic— es una de esas películas que entran como thriller, siguen como sátira política y acaban siendo una disección bastante afilada de cómo funciona el poder cuando no necesita disimular demasiado.

 

La película, una coproducción europea encabezada por Suecia y rodada en árabe egipcio, sigue a George Fahmy, una superestrella del cine egipcio interpretada por Fares Fares, al que el régimen empuja a protagonizar una superproducción destinada a glorificar al presidente.

Vamos, propaganda con presupuesto y maquillaje.

 

La gracia de la película está en que no habla solo de cine dentro del cine, sino de algo bastante más turbio: de cómo la imagen pública se fabrica, se pule y se vende como si fuera verdad revelada.

 

Si el presidente real no resulta precisamente fotogénico, no pasa nada: se coloca delante a un actor famoso, alto, guapo y venerado por el público, y ya tienes el mito servido en bandeja.

 

El truco es viejo, pero funciona.

 

Y Saleh lo cuenta con bastante mala leche.

 

Varias críticas han destacado precisamente ese tono de sátira mordaz sobre la manipulación del poder y la construcción del relato oficial. 

 

Lo mejor de la película es esa sensación de mecanismo cerrado, de país gobernado por resortes invisibles donde todo está pensado para controlar no solo lo que pasa, sino también lo que se cuenta sobre lo que pasa.

Ahí Tarik Saleh se mueve como pez en el Nilo.

 

La película entretiene, sí, pero sobre todo deja una idea bastante incómoda: en los regímenes duros, la propaganda no es un adorno, es parte del motor. 

 

Y luego está el reparto.

Fares Fares sostiene el invento con mucha presencia, porque el personaje necesita carisma y miedo al mismo tiempo.

En cuanto a Lyna Khoudri, actriz con una carrera ya muy seria a sus espaldas, aquí da un poco la impresión de estar infrautilizada: está, luce y aporta presencia, pero el guion no le da todo el juego que podría haberle dado. Y da un poco de rabia, la verdad, porque material había. 

 

Una película política, elegante y venenosa, muy entretenida, que usa el cine para hablar de algo bastante más grande que el cine.

O dicho de otro modo: aquí no se rueda una película, aquí se fabrica un país de cartón piedra.

Y eso da bastante más miedo que un monstruo de Hollywood.

 

Mi puntuación: 7,55/10.

 

 

 

Dirigido por Tarik Saleh:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El último vikingo – Den Sidste Viking – 2025 – Anders Thomas Jensen – #YoVoyAlCine

29/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

“Vikingos, Beatles y un botín perdido: IKEA no te prepara para esto”

 

Anders Thomas Jensen es uno de esos directores daneses que parecen escribir comedias con una copa de vino en una mano y un trauma existencial en la otra.

 

Guionista habitual de Susanne Bier (En un mundo mejor ), lleva años construyendo una filmografía muy personal como director con títulos como  Adam’s Apples (2005)Men & Chicken (2015) o  Riders of Justice (2020).

 

Su sello es claro: humor negrísimo, personajes rotos y situaciones que van de lo absurdo a lo incómodamente humano sin pedir permiso.

 

Y sí, aquí vuelve a hacer exactamente eso… pero subiendo la apuesta.

 

 

Cutrecomentario

 

  • El último vikingo es, básicamente, lo que pasa cuando metes en una coctelera un atraco, un trastorno de personalidad múltiple, los Beatles y una casa familiar con más fantasmas que Ikea un domingo por la tarde.

 

La premisa ya te avisa: un atracador sale de prisión y va a buscar el dinero que escondió… pero cometió el pequeño error de confiarlo a su hermano, interpretado por Mads Mikkelsen, que tiene un trastorno de identidad disociativo.

 

¿El problema? Que una de sus personalidades no está por la labor de colaborar.

Y claro, ponte tú a negociar con varias versiones del mismo tío.

 

A partir de ahí, todo se desmadra deliciosamente.

 

Aparece un supuesto psiquiatra con métodos bastante cuestionables (por decirlo fino), que decide que la solución pasa por reunir a más personas con el mismo trastorno… y convertirlos en los Beatles. Sí, tal cual. Y lo mejor es que funciona dentro del universo de la película.

 

Mientras tanto, tenemos al típico socio cabreado que quiere su parte del botín (aunque no le toque), unos nuevos dueños de la casa que no saben dónde se han metido y un desfile de personajes que están todos regular… pero muy bien escritos.

 

Lo brillante aquí es lo de siempre en Jensen: debajo del cachondeo hay un drama bastante serio.

 

Todos los personajes están rotos, todos arrastran algo, y la comedia no tapa eso, lo subraya.

 

Como decía Billy Wilder, la comedia es tragedia más tiempo… y aquí el tiempo está perfectamente medido.

 

Una película divertidísima, salvaje por momentos y sorprendentemente emotiva cuando baja el ritmo.

 

Y sí, bastante más disfrutable que muchas “comedias respetables” con ínfulas de premio.

 

Vamos, que el cine nórdico te puede dejar llorando… o riéndote de lo mal que está todo.

Y esta vez toca reír mucho.

Pero con mala leche.

 

Mi puntuación: 8,67/10.

 

 

 

Dirigido por Anders Thomas Jensen:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El arquitecto – L’inconnu de la Grande Arche – 2025 – Stéphane Demoustier – #YoVoyAlCine

29/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

“Arquitectos del ego: cuando el hormigón también se sube a la cabeza”

 

Stéphane Demoustier no es precisamente un recién llegado, pero tampoco un director de los que llenan titulares cada semana.

 

Se dio a conocer con Terre battue (2014) y consolidó su estilo con La fille au bracelet (2019), una película seca, sobria y muy pegada a los personajes.

 

Su cine suele moverse en ese terreno incómodo donde la moral se pone a prueba sin necesidad de grandes aspavientos.

 

Aquí vuelve a lo suyo… pero con presupuesto, egos y mármol de por medio.

 

Y claro, cuando juntas política francesa, arquitectura monumental y un señor obsesivo, pasan cosas.

 

 

Cutrecomentario

 

El arquitecto (o * L’inconnu de la Grande Arche, que suena más fino y más francés, todo hay que decirlo) es básicamente una película sobre señores importantes compitiendo por ver quién la tiene más grande… la obra arquitectónica, se entiende.

 

Nos mete de lleno en el proyecto de la Grande Arche de La Défense, ese monumento que François Mitterrand decidió levantar para dejar claro que Francia seguía siendo Francia (por si alguien tenía dudas).

 

Y para ello ficha a un arquitecto danés prácticamente desconocido, Johan Otto von Spreckelsen, interpretado por un Claes Bang que clava ese perfil de genio obsesivo, perfeccionista hasta el delirio y encantado de bailar al ritmo de la “grandeur” mitterrandiana.

 

El problema, claro, es que cuando juntas a dos tipos convencidos de que están haciendo historia, lo que suele acabar pasando es que alguien paga la fiesta. Y ese alguien, sorpresa, es el contribuyente.

 

Frente a este dúo de iluminados aparece el arquitecto francés Pablo Andreu, al que da vida Swann Arlau, que intenta introducir algo tan poco glamuroso como el sentido común (error estratégico, por otro lado), y el burócrata interpretado por Xavier Dolan, que básicamente hace de ese señor que intenta que todo no explote… mientras explota igual.

 

No quiero olvidarme de la actriz Sidse Babett Knudsen, que interpreta a la esposa del engreído arquitecto de Copenhague, muy conocida por la serie Borgen.

 

Por si faltaba salsa, llega la famosa “cohabitación” francesa: cambia el gobierno, cambia el viento político y lo que antes era una obra de Estado empieza a parecer un capricho carísimo.

Y ahí la película gana enteros, porque deja de ser solo un drama arquitectónico para convertirse en un retrato bastante fino de cómo el poder, el ego y el dinero público se dan la mano sin pedir permiso.

 

Lo mejor: esa sensación constante de que todo es un disparate elegante.

Todo está medido, calculado, perfeccionado… para construir algo que roza lo inútil. Y ahí está la gracia.

 

Y luego está la reflexión que te deja con mal cuerpo (y que no tiene nada de ficción): ¿en qué gastamos el dinero público?

¿En dejar monumentos para la posteridad o en resolver problemas reales? Que esto lo plantee una historia sobre Mitterrand, un presidente socialista, tiene su puntito irónico, por no decir directamente incómodo.

 

Una película sobria, bien interpretada y con más veneno del que parece.

 

No es un espectáculo, pero te deja pensando… y mirando los edificios grandes con cierta desconfianza. Porque igual no son tan inocentes como parecen.

 

Mi puntuación: 7,75/10.

 

 

 

Dirigido por Stéphane Demoustier:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Amarga Navidad – 2026 – Pedro Almodóvar – #YoVoyAlCine

29/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Amarga Navidad o “Almodóvar en bucle… pero qué bucle”

 

Hablar de Pedro Almodóvar a estas alturas es como discutir si el gazpacho lleva pepino: no hay consenso, pero hay tradición.

 

El manchego lleva cuatro décadas haciendo cine con firma propia, desde ¿Qué he hecho yo para merecer esto!! hasta Dolor y gloria, pasando por Mujeres al borde de un ataque de nervios, Todo sobre mi madre o Hable con ella.

 

Dos Óscar en la vitrina y un estilo tan reconocible que podría dirigir un anuncio de yogures y sabrías que es suyo.


 

 

Cutrecomentario

 

Amarga Navidad llega precedida de lo de siempre: expectación alta, promoción cuidada y ese aura de “evento cultural” que acompaña cada estreno de Almodóvar.

 

No es solo una película, es casi una cita obligada.

 

Warner la ha lanzado con músculo, distribución amplia (más de 300 salas) y con el respaldo de El Deseo y Movistar+ en la recámara para su vida posterior.

 

¿El resultado? Un arranque bastante digno: alrededor de 700.000 euros en su primer fin de semana, superando incluso a algunos títulos recientes del director como Madres paralelas.


Eso sí, tampoco nos volvamos locos: mientras tanto, Santiago Segura iba arrasando con Torrente como si esto fuera un combate desigual entre cine de autor y bocadillo de calamares. 

 

La peli, por cierto, no es menor en ambición. Tiene presupuesto de unos 11,6 millones, reparto potente (Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Carmen Machi…) y una historia que mezcla duelo, ansiedad y creación artística con ese rollo de “película dentro de la película” que ya huele a testamento creativo.

 

Y aquí viene lo importante.

 

Si alguien esperaba una revolución… que siga esperando.

 

Amarga Navidad es, otra vez, puro Almodóvar.

 

Melodrama de alta gama, mujeres emocionalmente al borde del colapso (pero con vestuario impecable), traumas, memoria, identidad… y ese puntito de autoficción que ya no es un recurso: es una religión.

 

La estructura, además, se complica un poco más de lo habitual: cine dentro del cine, personajes que parecen reflejos de otros personajes, y la sensación constante de que el director está hablando de sí mismo… pero con filtros.

 

Vamos, que si te despistas cinco minutos, igual no sabes si estás viendo la peli o el making of emocional del propio Almodóvar.

 

Visualmente, ni una queja: colores saturados, encuadres de exposición y una puesta en escena que sigue siendo marca de la casa.

 

El problema (para algunos) es que la emoción no siempre acompaña al envoltorio.

 

De hecho, la crítica ha estado bastante dividida: desde quien la ve como una obra madura y reflexiva… hasta quien, como Carlos Boyero, directamente dice que “ver llover es más entretenido”. 

 

Y claro, ahí está el dilema eterno con Almodóvar:
¿está repitiéndose… o está perfeccionando su fórmula?

 

Porque sí, puede que ya hayas visto esta película varias veces. Pero también es verdad que pocos directores consiguen que sigamos yendo a ver la misma historia con distinto vestido durante décadas.

 

En resumen:

no hay sorpresa, pero hay oficio.
no hay reinvención, pero hay identidad.

 

Y a estas alturas, igual eso vale más que cualquier giro de guion.

 

Pero ojo, porque aquí viene el matiz importante. Amarga Navidad es una película técnicamente impecable.

 

Pedro Almodóvar dirige con precisión quirúrgica: cada segundo, cada gesto, cada mirada está medida como si alguien hubiera pasado un calibrador emocional por el metraje. Y eso se nota. Vaya si se nota.

 

Puede parecer impostada, sí. Artificial incluso. Pero precisamente ahí está parte de su encanto: ese gusto por lo artificioso que Almodóvar lleva reivindicando toda la vida. Aquí no se busca la naturalidad, se busca la construcción, el artificio como forma de verdad. Y funciona.

 

Además, la película esconde una reflexión bastante potente sobre la creación artística. Sobre ese momento casi mágico —y bastante cabrón cuando no llega— en el que aparece la inspiración. Porque puedes tirarte meses trabajando en un guion, sudando tinta, creyendo que estás haciendo algo grande… y de repente darte cuenta de que no hay alma. Y luego, un día cualquiera, llega la chispa y todo cobra sentido. De eso va también esta película.

 

Y no se queda ahí. Almodóvar se mete en un terreno delicado: ¿hasta qué punto un autor puede apropiarse de la realidad?

Y más aún, cuando esa realidad es íntima, confidencial, casi sagrada.

¿Dónde está el límite entre inspirarse y traicionar?

La película no da respuestas cerradas, pero deja la pregunta flotando… que ya es bastante.

 

A todo esto se suma ese juego de capas: la ficción que vemos y la ficción que se está creando dentro de la propia película.

Ese director al que da vida Leonardo Sbaraglia, que huele claramente a alter ego del propio Almodóvar, y que funciona como espejo y confesión a la vez.

 

En cuanto a interpretaciones, nivel alto: Aitana Sánchez-Gijón está estupenda, Bárbara Lennie muy sólida y Milena Smit, que no siempre convence, aquí está francamente bien. Se nota la mano del director en cada uno de ellos, en cómo respiran los personajes.

 

Eso sí, que nadie espere cierre fácil.

Almodóvar deja la historia abierta, como queriendo enseñar las costuras del propio guion, como diciendo: “esto no va de cerrar, va de mostrar cómo se construye”. Y esa decisión puede desesperar a algunos… o fascinar a otros.

 

Una película formalmente impecable, emocionalmente medida y con más capas de las que parece a simple vista.

 

Una película, en el fondo, muy Almodóvar. Para bien… y para lo otro también.

 

Mi puntuación: 8,87/10.

 

 

 

Dirigido por Pedro Almodóvar:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Alcarria TV – Al Cine con Ramón – Amarga Navidad, El último vikingo, Águilas de El Cairo, El arquitecto

28/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Programa semanal para radio y televisión dedicado al cine y a las series.

 

Coordinado por José Luis Solano y con la presencia del productor y cinéfilo Diego Gismero y con la del crítico de cine Ramón Bernadó.

 

Espacio grabado en Zoom para Alcarria TV y EsRadio Guadalajara.

 

Se analizan las películas que son estrenadas en los Multicines Guadalajara y las series de todas las plataformas de streaming.

 

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Alcarria TV – Al Médico con Ramón – Menopausia: el gran cambio hormonal que nadie te explicó bien (y que afecta a todo)

28/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Programa semanal para EsRadio Guadalajara y Alcarria TV, presentado por José Luis Solano, con la participación del Dr. Ramón Bernadó.

 

Este profesional con cuarenta años de ejercicio nos explica temas relacionados con la salud.

 

Se emite desde Abril de 2020 en plena pandemia.

 

Ha realizado un recorrido por diversas enfermedades, trastornos mentales y adicciones.

 

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La huella – Sleuth – 1972 – Joseph L. Mankiewicz – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

22/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

🔪 “Dos tíos, una mansión… y el ego más peligroso que un cuchillo jamonero”

 

Si alguien pensaba que el thriller necesitaba persecuciones, tiros y explosiones… es que no ha visto La huella.


 

 

Sobre Joseph L. Mankiewicz

 

Joseph L. Mankiewicz no era precisamente un cualquiera: era de esos tipos que escribían diálogos como quien juega al ajedrez con ventaja.

 

Director, guionista y cerebro privilegiado, firmó joyas como Eva al desnudo (1950), Carta a tres esposas (1949) o Julio César (1953).

 

Dos Oscar como guionista y dos como director, ahí es nada.

 

Aquí, en La huella, se despide del cine.

 

Y lo hace sin hacer ruido… pero dejando una bomba de relojería perfectamente montada.


 

 

 

Cutrecomentario (pero con cariño)

 

Vemos La huella en el Club Amigos del Cine de Azuqueca.

 

No recuerdo cuándo la vi por primera vez, pero apostaría dinero (y perdería poco) a que fue en un cine de Zaragoza en su estreno.

Desde entonces, me tiene atrapado.

Es de esas películas que no envejecen: se ponen más chulas con los años, como el buen vino… o como Michael Caine.

 

La obra original de Anthony Shaffer fue un exitazo en Broadway (más de 1.200 funciones y un Tony en 1971), y eso ya suele dar miedo a los cinéfilos: teatro adaptado al cine… peligro.

Pero aquí no. Aquí funciona como un reloj suizo.

 

¿La clave? Un duelo interpretativo de dos titanes: Laurence Olivier y Michael Caine.

Dos egos, dos estilos, dos formas de entender el mundo… encerrados en una casa que parece un parque temático del narcisismo.

 

Porque ojo a la casa.

Aquello no es una vivienda, es un museo del ego de Andrew Wyke.

Autómatas inquietantes, juegos, trampas… todo diseñado para demostrar que él es más listo que nadie.

Spoiler emocional: no lo es tanto.

 

El detonante: cuernos.

Porque al final, por muy sofisticado que seas, el ego herido sigue siendo el motor más cutre de la historia de la humanidad.

Wyke monta un plan para humillar a Milo Tindle, amante de su mujer… pero claro, cuando el otro le vacila, la cosa se le va de las manos.

Y ahí es donde el supuesto genio demuestra que, en realidad, también puede ser bastante torpe.

 

La peli es puro mecanismo de precisión.

Todo encaja, todo fluye, los diálogos son una delicia venenosa y la tensión no decae ni un segundo.

Eso sí, explicar la trama sin hacer spoiler es más difícil que montar un mueble de IKEA sin jurar.

 

Detalles jugosos:

 

  • Michael Caine fue tercera opción (sí, tercera… y luego se come la pantalla).

 

  • Laurence Olivier le soltó aquello de “solo somos Larry y Mike”, bajando el mito a la barra del bar.

 

  • El premio Edgar Allan Poe que aparece… es el real de Anthony Shaffer.

 

  • La foto que tapa el disparo es de Agatha Christie, casi nada.

 

  • Y la música de John Addison acabó nominada al Oscar tras el lío con El padrino.

 

Y ojo al detalle cinéfilo: el nombre de la esposa mezcla referencias directas a Eva al desnudo.

Mankiewicz haciendo guiños hasta en el carnet de identidad.

 

Además, la película se promocionó como si hubiera más actores… para que el público no pensara que vería a dos señores hablando dos horas.

Error: son dos señores hablando dos horas… y es glorioso.


 

 

Conclusión

 

La huella es una de esas películas que te recuerdan que el cine, cuando está bien escrito e interpretado, no necesita nada más.

Ni tiros, ni efectos, ni persecuciones.

 

Solo dos tipos… y una guerra de cerebros.

 

Y claro, luego uno ve según qué cosas actuales y piensa: “igual hemos evolucionado… pero no necesariamente a mejor”. 😏

 

Mi puntuación: 8,79/10.

 

 

 

Dirigido por Joseph L. Mankiewicz:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Al Médico con Ramón – Menopausia: el gran cambio hormonal que nadie te explicó bien (y que afecta a todo)

22/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

Menopausia: el gran cambio hormonal que nadie te explicó bien (y que afecta a todo)

 

De la pubertad al declive ovárico: un viaje biológico, psicológico y social que va mucho más allá de los sofocos.


 

 

Si la vida hormonal de la mujer fuera una película, la menopausia no sería el final, sino un cambio de género.

 

Pasamos de una comedia romántica con altibajos a un drama existencial con momentos de thriller… pero también con bastante aprendizaje.

 

Y lo curioso es que, siendo un proceso universal, sigue siendo uno de los grandes desconocidos.


 

 

1. La vida hormonal de la mujer: una historia larga (y muy bien orquestada)

 

Para entender la menopausia hay que dejar de verla como un evento aislado.

 

Es la consecuencia de un proceso biológico que empieza décadas antes, prácticamente desde que el organismo decide poner en marcha el sistema reproductor.

 

Durante la infancia, el eje hipotálamo-hipófisis-ovario está en reposo relativo.

 

No es que no funcione, es que está como en “modo avión”.

 

Los niveles de estrógenos y progesterona son bajos, y el cuerpo crece sin las interferencias de la función reproductiva. Es una etapa de estabilidad endocrina bastante envidiable.

 

Todo cambia con la pubertad.

El hipotálamo empieza a liberar GnRH de forma pulsátil, lo que estimula a la hipófisis para producir FSH y LH.

Estas hormonas activan los ovarios, que comienzan a producir estrógenos.

A partir de aquí, el cuerpo femenino entra en una dinámica cíclica que puede durar tres o cuatro décadas.

Aparece la menarquia, se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y, sobre todo, se establece el ciclo menstrual.

 

Durante la edad fértil, el sistema funciona con una precisión sorprendente.

 

Los estrógenos dominan la primera mitad del ciclo, favoreciendo el crecimiento del endometrio, mientras que la progesterona toma el relevo tras la ovulación, estabilizando ese tejido y preparándolo para una posible implantación.

 

Este equilibrio, aunque parece sólido, es en realidad bastante delicado y puede alterarse con relativa facilidad.

 

Con el paso de los años, los ovarios van perdiendo folículos.

No es un proceso brusco, sino progresivo y silencioso.

De hecho, cuando una mujer nace ya tiene el número máximo de ovocitos que tendrá en su vida.

A partir de ahí, todo es pérdida.

Cuando esa reserva ovárica disminuye de forma significativa, el sistema empieza a fallar.

Y ahí es donde aparece la perimenopausia.

 

En esta fase, los ciclos se vuelven irregulares, la ovulación no siempre ocurre y la producción hormonal se vuelve errática.

No es tanto una falta de hormonas como un caos en su regulación.

Los estrógenos pueden subir y bajar de forma impredecible, mientras que la progesterona suele disminuir antes, generando un desequilibrio.

 

Finalmente, cuando los ovarios dejan prácticamente de funcionar, se alcanza la menopausia.

El organismo entra entonces en una nueva fase, la postmenopausia, en la que los niveles hormonales son bajos pero estables.

El problema es que el cuerpo ha estado décadas funcionando con otro “software”.


 

 

2. ¿Qué es la menopausia y por qué ocurre?

 

La menopausia se define como el cese definitivo de la menstruación tras 12 meses consecutivos sin regla.

No es un día concreto, sino un punto de referencia que se establece a posteriori.

 

Su causa fundamental es el agotamiento de la reserva folicular ovárica.

Cuando ya no hay folículos suficientes, el ovario deja de responder a la estimulación hormonal.

Como consecuencia, disminuye la producción de estrógenos y progesterona.

 

El organismo intenta compensarlo.

La hipófisis aumenta la secreción de FSH y LH, pero ya no hay respuesta ovárica.

Es como subir el volumen de la radio cuando no hay señal: más ruido, pero misma falta de contenido.


 

 

3. Tipos de menopausia: no todas siguen el mismo guion

 

Aunque el patrón general es común, hay variaciones importantes.

La menopausia natural es la más frecuente y ocurre alrededor de los 50 años.

Sin embargo, algunas mujeres experimentan una menopausia precoz antes de los 40, lo que puede tener implicaciones importantes tanto a nivel físico como psicológico.

 

También existe la menopausia inducida, que aparece tras la extirpación de los ovarios o como consecuencia de tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia.

En estos casos, el cambio es brusco, sin fase de adaptación, y los síntomas suelen ser más intensos.


 

 

4. Los síntomas: mucho más que sofocos

 

Aquí es donde la teoría se vuelve experiencia real.

La caída de estrógenos tiene efectos en prácticamente todos los sistemas del organismo.

 

Los sofocos son el síntoma más conocido.

Se producen por una alteración del centro termorregulador del hipotálamo.

Al disminuir los estrógenos, este sistema se vuelve más sensible a pequeños cambios de temperatura, desencadenando respuestas exageradas de calor y sudoración.

No es simplemente “tener calor”, es un fallo en el sistema de control térmico.

 

El sueño también se ve afectado.

No solo por los sofocos nocturnos, sino por cambios en la regulación de neurotransmisores y hormonas como la melatonina.

Muchas mujeres describen despertares frecuentes o dificultad para mantener el sueño, lo que a su vez empeora otros síntomas.

 

La sequedad vaginal es otro problema frecuente y directamente relacionado con la falta de estrógenos.

La mucosa vaginal pierde elasticidad, grosor y lubricación.

Esto no solo afecta a la vida sexual, sino también al confort diario.

 

A nivel cutáneo, la piel pierde colágeno, se vuelve más fina y menos elástica.

El cabello puede debilitarse y cambiar su patrón de crecimiento.

Son cambios lentos, pero acumulativos.

 

El metabolismo también se modifica.

Hay una tendencia al aumento de grasa abdominal y a la resistencia a la insulina.

No es solo cuestión de dieta; hay un cambio hormonal de base que favorece esta redistribución.

 

En el plano cardiovascular, la pérdida del efecto protector de los estrógenos se traduce en un aumento del riesgo de enfermedad coronaria.

Y en el hueso, la disminución de estrógenos acelera la resorción ósea, favoreciendo la osteoporosis.


 

 

5. La mente también cambia (y no es sugestión)

 

Uno de los aspectos más infravalorados de la menopausia es su impacto psicológico.

Y aquí conviene ser claro: no es un problema de actitud, es biología.

 

Los estrógenos influyen en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.

Cuando disminuyen, se produce una mayor vulnerabilidad a cambios de ánimo, ansiedad e incluso depresión.

A esto se suma el impacto del insomnio, que por sí solo ya altera el equilibrio emocional.

 

Muchas mujeres refieren dificultad para concentrarse, olvidos o sensación de “niebla mental”.

No es un deterioro cognitivo como tal, sino una combinación de factores hormonales, sueño alterado y estrés.

 

En el ámbito sexual, los cambios son complejos.

Puede haber disminución del deseo, pero también influyen factores emocionales, de pareja y de percepción corporal.

Curiosamente, algunas mujeres experimentan una mejora en esta etapa, al desaparecer el miedo al embarazo y redefinir su sexualidad.


 

 

6. No hay dos menopausias iguales

 

La experiencia de la menopausia varía enormemente.

Algunas mujeres apenas tienen síntomas, mientras que otras los viven de forma intensa.

La genética influye, pero también el estilo de vida, la salud previa, el contexto social y la actitud hacia el envejecimiento.

 

No es lo mismo vivir este proceso en una cultura que lo ve como una transición natural que en otra que lo asocia a pérdida o decadencia.

El componente cultural es más importante de lo que parece.


 

 

7. Tratamiento y abordaje: más allá de la pastilla milagro

 

La terapia hormonal sustitutiva es el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores y la prevención de la pérdida ósea.

Sin embargo, no es una solución universal y debe individualizarse en función de riesgos y beneficios.

 

Existen también opciones no hormonales que pueden ayudar, especialmente en mujeres que no pueden o no desean utilizar hormonas.

 

Y, por supuesto, el estilo de vida sigue siendo un pilar fundamental.

Ejercicio, alimentación equilibrada, buen descanso y evitar tóxicos son medidas que, aunque suenen básicas, tienen un impacto real.


 

 

8. Conclusión: entender para no sufrir de más

 

La menopausia no es una enfermedad, pero tampoco es un simple trámite.

Es un proceso biológico complejo, con implicaciones físicas y psicológicas reales.

El problema no es la menopausia en sí.

El problema es la desinformación.

 

Cuando se entiende lo que está pasando, muchos síntomas dejan de ser inexplicables y pasan a ser manejables.

Y eso, en medicina, ya es media batalla ganada.


 

 

 

9. Manual de supervivencia para los que rodean a una mujer en menopausia (sí, esto va también por ti)

 

La menopausia no la vive solo la mujer.

La vive su entorno, aunque algunos aún no se hayan enterado.

Y aquí hay una verdad incómoda: muchas veces el problema no es el síntoma, sino cómo reaccionan los demás ante él.

 

No se trata de “aguantar” ni de ir con pies de plomo como si hubiera una bomba en el salón.

Se trata de entender qué está pasando y actuar con un mínimo de inteligencia emocional.

Que tampoco es una ciencia oculta.


 

 

9.1 Lo primero: entender que no es teatro

 

Los cambios hormonales no son una excusa.

Son un hecho biológico con impacto real en el cerebro, el sueño, el estado de ánimo y el cuerpo.

 

Cuando una mujer dice que está cansada, irritable o que no ha dormido bien, lo más probable es que no esté exagerando.

Está describiendo su realidad fisiológica.

 

La peor respuesta posible:

👉 “Estás así porque quieres”

👉 “Relájate un poco”

 

Eso no ayuda. Eso incendia.


 

 

9.2 Escuchar (pero de verdad, no en modo automático)

 

Parece una tontería, pero no lo es.

Muchas veces lo que más ayuda no es dar soluciones, sino escuchar sin interrumpir, sin minimizar y sin convertir la conversación en un debate.

 

No hace falta tener una respuesta para todo.

A veces basta con un “te entiendo” o un “menudo día estás teniendo”.

 

Y ojo: escuchar no es esperar tu turno para hablar.


 

 

9.3 Adaptarse a los cambios (porque los hay, y son reales)

 

Habrá días mejores y días peores.

Cambios de humor, cansancio, necesidad de estar sola o de hablar más de la cuenta.

 

Pretender que todo siga igual es como pedirle al invierno que haga calor porque en agosto lo hacía.

 

Aquí la clave es la flexibilidad.

No dramatizar cada cambio ni tomárselo como algo personal.


 

 

9.4 No personalizarlo todo (esto es clave)

 

Uno de los errores más frecuentes: interpretar cualquier irritabilidad como algo contra uno mismo.

 

No todo va de ti.
Repito: no todo va de ti.

 

Muchas reacciones tienen más que ver con el estado interno que con lo que ocurre fuera.

Entender esto evita discusiones absurdas y desgastantes.


 

 

 

9.5 Ayudar en lo práctico (sin esperar medalla)

 

El cansancio y el insomnio pasan factura. Y bastante.

 

Echar una mano en tareas cotidianas, asumir más carga en momentos puntuales o simplemente facilitar el día a día puede marcar la diferencia.

 

No hace falta hacer un discurso. Basta con hacerlo.


 

 

9.6 Informarse (sí, también toca estudiar un poco)

 

Sorprende lo poco que sabe el entorno sobre la menopausia.

Y luego vienen los malentendidos.

 

Entender qué son los sofocos, por qué hay insomnio o de dónde salen los cambios de humor ayuda a relativizar y a reaccionar mejor.

 

No hace falta hacerse experto.

Pero un mínimo sí.


 

 

9.7 Cuidar la comunicación de pareja

 

En el caso de parejas, esta etapa puede ser un punto de fricción… o una oportunidad de ajuste.

 

La sexualidad puede cambiar, el deseo puede fluctuar y la comunicación se vuelve más importante que nunca.

 

Aquí hay dos opciones:

 

  • Callarse y acumular tensión

  • Hablar con honestidad

 

La segunda suele dar mejores resultados, aunque cueste más al principio.


 

 

9.8 Evitar bromitas de cuñado (por favor)

 

El humor está bien.

El sarcasmo barato no.

 

Frases tipo:

👉 “Ya estás menopáusica”

👉 “Eso son las hormonas”

 

No ayudan.

No hacen gracia.

Y suelen tener consecuencias.


 

 

9.9 Fomentar el autocuidado (sin imponer)

 

Animar a hacer ejercicio, a descansar o a consultar con profesionales puede ser útil, pero sin tono paternalista.

 

No se trata de dirigir, sino de acompañar.


 

 

9.10 Tener paciencia (sí, toca)

 

Esto no dura dos semanas.

Es un proceso que puede alargarse años.

 

Habrá momentos de estabilidad y otros más complicados.

La clave está en no reaccionar a corto plazo como si todo fuera definitivo.


 

 

10. Conclusión final: esto va de equipo

 

La menopausia es un proceso individual, pero su impacto es colectivo.

La manera en que el entorno responde puede hacer que esta etapa sea más llevadera… o bastante más difícil.

 

No se trata de convertir a la mujer en el centro del universo, sino de entender que está atravesando un cambio biológico real y adaptarse con sentido común.

 

Porque al final, más allá de hormonas, sofocos y neurotransmisores, esto va de algo bastante básico:

 

👉 comprensión

👉 respeto

👉 y un poco de mano izquierda

 

Que, visto lo visto, a veces es lo más complicado de todo.


 

 

 

Perfecto, vamos a cerrar el artículo con una bibliografía más sólida y completa, incluyendo también referencias útiles para esa parte del entorno y apoyo social (que sí, hay ciencia detrás, no es solo “sentido común ilustrado”).


 

 

Bibliografía

 

La información recogida en este artículo se basa en guías clínicas internacionales, revisiones sistemáticas y estudios relevantes sobre endocrinología, salud mental y menopausia:

 

  • North American Menopause Society (NAMS). The 2022 Hormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society. Menopause.

  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Guía de práctica clínica sobre menopausia y postmenopausia.

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Women, Ageing and Health: A Framework for Action.

  • National Institutes of Health (NIH). Menopause and Hormone Therapy.

  • Burger HG, Dudley EC, Robertson DM, Dennerstein L. The endocrinology of the menopause transition. Maturitas.

  • Santoro N, Epperson CN, Mathews SB. Menopausal symptoms and their management. Endocrinology and Metabolism Clinics of North America.

  • Freeman EW. Associations of hormones and menopausal status with depressed mood in women with no history of depression. Archives of General Psychiatry.

  • Soares CN. Mood disorders in midlife women: understanding the critical window and its clinical implications. Menopause.

  • Avis NE et al. Duration of menopausal vasomotor symptoms over the menopause transition. JAMA Internal Medicine.

  • Greendale GA et al. Bone loss in the menopausal transition. Annals of Internal Medicine.

  • Nelson HD. Menopause. The Lancet.

  • Pinkerton JV, Stovall DW, Kightlinger RS. Advances in the treatment of menopausal symptoms. Obstetrics and Gynecology Clinics of North America.

  • Utian WH. Psychosocial and socioeconomic burden of vasomotor symptoms in menopause. Climacteric.

  • Hunter MS, Rendall M. Bio-psycho-socio-cultural perspectives on menopause. Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology.

  • Dennerstein L, Lehert P, Guthrie JR. The effects of the menopausal transition and biopsychosocial factors on well-being. Archives of Women’s Mental Health.

  • Avis NE, Crawford SL, Green R. Vasomotor symptoms across the menopause transition: differences among women. Obstetrics & Gynecology Clinics.

 

Sobre apoyo social y entorno

 

  • Thoits PA. Mechanisms linking social ties and support to physical and mental health. Journal of Health and Social Behavior.

  • Cohen S, Wills TA. Stress, social support, and the buffering hypothesis. Psychological Bulletin.

  • Taylor SE. Social support: a review. Handbook of Health Psychology.

  • Reblin M, Uchino BN. Social and emotional support and its implication for health. Current Opinion in Psychiatry.

  • Hunter MS, Gupta P, Papitsch-Clark A, Sturdee DW. Mid-aged women’s experiences of menopausal symptoms and their impact on relationships. Climacteric.


 

 

Nota final (casi de andar por casa)

 

La menopausia está muy estudiada.

 

Lo que está menos trabajado es cómo convivimos con ella en el día a día.

 

Y ahí, curiosamente, la evidencia científica y el sentido común coinciden bastante:

cuando hay apoyo, comprensión y buena comunicación… todo va mejor.

 

No es magia.

Es biología… bien acompañada.


 

(Artículo redactado, según mis indicaciones, por IA y posteriormente corregido y modificado por holasoyramon)

 

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El mago del Kremlin – Le Mage du Kremlin – 2025 – Olivier Assayas – #YoVoyAlCine

22/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El Kremlin te la cuela… y encima te hace pensar

 

Un thriller político elegante y venenoso sobre cómo se fabrica un zar… y cómo nos lo tragamos todos

 

Hay películas que entretienen, otras que aburren y luego están esas que te dejan dándole vueltas al coco durante días.

 

El mago del Kremlin es de las terceras: cine con bisturí, con veneno fino y con un retrato del poder que da más miedo que cualquier película de terror con payasos.


 

 

El director: Olivier Assayas, el cirujano de lo político

 

Olivier Assayas lleva años moviéndose como pez en el agua entre el cine de autor y el análisis político con mala leche.

 

En su filmografía destacan títulos como Carlos (2010), su monumental retrato del terrorista internacional, Viaje a Sils Maria (2014), más introspectiva, o Personal Shopper (2016), donde mezclaba lo íntimo con lo fantasmagórico.

 

Aquí vuelve a lo suyo: diseccionar el poder, las élites y sus mecanismos… pero sin ponerse pesado. Bueno, o casi.


 

 

Cutrecomentario (¿pero con cerebro?)

 

Estamos ante una película magníficamente rodada, de esas que entran por los ojos pero se quedan sobre todo en la cabeza.

 

Tiene mucha chicha, y no precisamente de la que se mastica rápido.

 

La historia recorre la ascensión de Vladimir Putin, desde su pasado en la KGB hasta su consolidación como ese “zar” moderno que ya no necesita corona porque le basta con el control absoluto.

 

Pero ojo, aquí el verdadero protagonista en la sombra es Vadim Baranov, ese Rasputín del siglo XXI, un tipo que parece haber leído a Maquiavelo en versión director’s cut y sin censura.

 

La película está cargada de reflexiones que van más allá de Rusia.

 

Porque sí, habla del pueblo ruso, de esa nostalgia por un “padre” como Stalin, aunque eso implicara hambre, purgas y colas interminables.

 

Pero en el fondo lo que sugiere es bastante más incómodo: que esa necesidad de que alguien mande fuerte no es patrimonio exclusivo de Rusia. Vamos, que igual nos vemos todos un poco reflejados… y eso ya escuece.

 

Aquí no hay acción a lo loco ni giros de guion para TikTok. Esto es un “film para listos”, con frases que deberían enmarcarse y colgarse en ministerios (o en bares, que igual hacen más efecto).

 

De esas películas que te obligan a prestar atención… y luego a discutirlas.

 

Mención aparte para el reparto.

 

Cuesta reconocer a Jude Law como Putin: la caracterización es tan buena que da hasta mal rollo.

 

Y Paul Dano está tremendo: empieza como un joven casi ingenuo y termina convertido en un auténtico demonio con traje. Una evolución que da gusto… o más bien miedo.


 

 

Citas destacadas

 

“El poder no se conquista, se fabrica.”

 

“Un pueblo puede soportarlo todo… si cree que alguien lo protege.”

 

 

Frases que no sabes si son guion o advertencia.


 

 

 

Cierre y conclusión

 

El mago del Kremlin no es una película para todos los públicos. No porque sea difícil de entender, sino porque exige algo que hoy escasea: atención y ganas de pensar.

 

Es cine político del bueno, del que incomoda, del que deja poso y del que probablemente mejora en un segundo visionado. O en un tercero, si te atreves.

 

Vamos, que no sales del cine diciendo “qué bien he pasado el rato”, sino algo más peligroso: “igual no estamos tan lejos de esto”. Y ahí es donde la película gana por goleada.

 

 

Mi puntuación: 9,88/10.

 

 

 

Dirigido por Olivier Assayas:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

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Alcarria TV – Al Médico con Ramón – El sarampión vuelve (de nuevo): por qué España y Europa están viendo un repunte preocupante

21/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Programa semanal para EsRadio Guadalajara y Alcarria TV, presentado por José Luis Solano, con la participación del Dr. Ramón Bernadó.

 

Este profesional con cuarenta años de ejercicio nos explica temas relacionados con la salud.

 

Se emite desde Abril de 2020 en plena pandemia.

 

Ha realizado un recorrido por diversas enfermedades, trastornos mentales y adicciones.

 

Al Médico con Ramón – El sarampión vuelve (de nuevo): por qué España y Europa están viendo un repunte preocupante

 

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