

Cutrecomentario de Ramón:
¡Ya no puedo más!
Petra Biondina Volpe juega en casa con el cine social y no se esconde.
Su filmografía es corta pero muy clara en intenciones.
Debutó con Traumland (2013), pegó un puñetazo encima de la mesa con El orden divino (2017), una de las películas suizas más comentadas de los últimos años, y aquí vuelve a demostrar que sabe mirar a la gente currante sin paternalismo ni subrayados de rotulador fluorescente.
Dirección seca, muy funcional, siempre al servicio del personaje. Nada de postureo. Y eso se agradece.
Turno de guardia fue una de las películas que más impacto causó en el Festival de Sevilla, y no por escándalo ni alfombra roja, sino porque te deja agotado, que ya es mérito.
Estamos ante una producción suiza que se centra en algo tan aparentemente poco cinematográfico como una sola tarde de trabajo de una enfermera de planta en un hospital.
Y aquí está la clave: todo recae sobre ella.
La película se sostiene —y se eleva— gracias al trabajo descomunal de Leonie Benesch, actriz sensacional a la que muchos descubrimos (y veneramos) en La sala de profesores, una película que, lo digo sin pudor, me entusiasmó.
Aquí vuelve a demostrar que es de las actrices europeas más potentes de su generación, cargando la película a la espalda sin red.
Su personaje no para. Literalmente.
Corre de una habitación a otra, atiende urgencias, calma familiares, limpia, recoloca pacientes, escucha, se desborda, se recompone y sigue.
Intenta hacerlo todo… y hacerlo bien. Y claro, no llega. Nadie llegaría.
Hay momentos de crispación, de pérdida de nervios, de humanidad pura, de ternura inesperada y de una profesionalidad que impresiona.
Desde mi mirada médica, hay cosas que llaman poderosamente la atención: en la sanidad suiza esta enfermera hace tareas que en España realizarían auxiliares de clínica o celadores. Aquí lo hace todo. Y cuando digo todo, es todo.
La planta se sostiene entre dos enfermeras. Dos.
El nivel de carga laboral es tan brutal que la película roza a ratos lo asfixiante, y eso está muy bien transmitido al espectador.
La situación es constantemente agobiante, a veces directamente dramática, pero la película nunca se vuelve histérica.
Todo fluye con un realismo casi documental.
Y eso hace que funcione como un homenaje muy honesto a las enfermeras, a esa labor imprescindible, poco reconocida y escasamente compensada.
Las enfermeras españolas que yo conozco —y no son pocas— encajan perfectamente en este retrato: trabajadoras, competentes, abnegadas y sosteniendo el sistema a base de vocación y paciencia.
La película maneja muy bien la tensión cotidiana, la que no sale en los informativos pero te machaca el cuerpo y la cabeza.
Además, la fotografía acompaña con inteligencia, sin florituras, ayudando a que la narración sea fluida y muy eficaz.
Todo suma para que estemos ante una película muy competente, sólida y necesaria.
Y sí, puede parecer pequeña. Pero pequeña no es sinónimo de menor.
Aquí hay cine del bueno, del que no necesita levantar la voz para que lo escuches.
Turno de guardia es una película honesta, tensa, muy bien interpretada y dirigida con cabeza.
Sales del cine cansado, con un nudo en el estómago y mirando a las enfermeras con aún más respeto. Y eso, en los tiempos que corren, no es poca cosa.
Mi puntuación: 7,69/10.

Dirigido por Petra Biondina Volpe:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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