

Cutrecomentario de Ramón:
El paisano incorruptible.
Luis Estrada es uno de los grandes satíricos políticos del cine mexicano.
Su filmografía va directa al cuello del poder: La ley de Herodes (1999), Un mundo maravilloso, El infierno y La dictadura perfecta.
Vamos, que lleva décadas demostrando que la realidad política mejora mucho cuando se rueda en clave de comedia salvaje.
Descubrimiento en pantalla grande de una película poco vista por aquí, porque muchas joyas del cine mexicano se quedan al otro lado del charco.
Y esta no es una cualquiera: La ley de Herodes está considerada una de las mejores películas mexicanas de todos los tiempos. En 1999 arrasó con 10 premios Ariel (incluidos mejor película y director) y 14 nominaciones, y en el año 2000 pasó por la Seminci de Valladolid, donde Damián Alcázar se llevó el premio a mejor actor y Norman Christianson el de mejor fotografía. Avalada va, desde luego.
La historia es tan simple como demoledora: un alcalde nombrado a dedo, interpretado por Damián Alcázar, llega al cargo siendo un hombre honesto… y tarda lo justo en corromperse hasta niveles industriales.
Todo a pequeña escala, sí, pero con ambiciones muy grandes y beneficio exclusivamente personal.
Alcázar está monumental, y no es casualidad: después vendrían papeles clave como en El infierno o Narcos: México.
El tono es comedia sarcástica sin anestesia.
A veces se pasa de frenada, otras roza lo grotesco y lo exagerado, pero funciona, porque el retrato, aunque caricaturesco, es dolorosamente certero.
La corrupción aquí no es una desviación del sistema: es el sistema.
Y todo ello bajo el paraguas del Partido Revolucionario Institucional, ese oxímoron maravilloso que gobernó México durante más de 70 años.
Revolucionario e institucional, casi nada.
Palabrería sobre justicia social y progreso que sirve para maquillar, envolver y camuflar una corrupción estructural que la película retrata con mala leche… y demasiada verdad.
Comedia política feroz, exagerada y brillante, que duele porque hace reír de cosas que no deberían tener ni puta gracia. Y ahí está su grandeza.
Mi puntuación: 6,77/10.

Dirigido por Luis Estrada:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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