

Cutrecomentario de Ramón:
El amor tóxico nunca fue tan… fancy
Empezamos con ironía suavita: ¿romance, lluvia y lodo? No, Cumbres Borrascosas (2026) es básicamente 50 Sombras en los páramos, pero con más bufandas y menos penes.
¿Quién demonios es la directora?
Emerald Fennell es una cineasta británica que se hizo famosa por Promising Young Woman (2020), donde le daba una vuelta de tuerca al thriller feminista, y por Saltburn (2023), otro desmadre narrativo con estética de glossy oscuro.
En esta nueva adaptación del clásico de Emily Brontë, ella firma guion, dirección y producción, intentando trasladar al cine la brutalidad emocional de la novela, aunque con un estilo muy suyo: más estilizado y provocador que fiel.
Historia de adaptaciones (el mito, no la peli)
Desde que William Wyler rodó su versión en 1939, Cumbres Borrascosas ha sido una de las novelas más tentadoras para cineastas: está la versión de Luis Buñuel de 1954, la de Andrea Arnold (2011) brutal y casi documental, y varias telefilmes rarunos de los 70-90.
Cada adaptación ha jugado con la atmósfera gótica y la relación destructiva de Cathy y Heathcliff, pero pocos se han atrevido a cortar y remezclar el texto como hace Fennell: aquí la película se centra pura y exclusivamente en el tóxico romance juvenil y adulto, ignorando la segunda parte entre generaciones del libro.
Cutrecomentario
La primera sensación al salir de ver Cumbres Borrascosas es que entretiene, pero no te agarra del pecho ni te deja huella visceral.
Es bonita, sí, curradísima en vestuario y producción —y oye, Margot Robbie está estupenda y con joyas que son como ver un catálogo de lujo—, pero ese “emoción intensa” que prometen parece más efecto Instagram que tragedia real.
La peli desarrolla la relación tóxica desde la infancia hasta la edad adulta con lupa, hasta el punto de que a ratos parece que estás viendo una rave estética de 50 Sombras de Grey en versión edu-Gótico: sexo sugerido, miradas ardientes, lluvia cinematográfica… y cero penes, cero pechos, solo insinuaciones glamourosas. Lo cual está bien, oye, pero no es exactamente Brontë.
Y hablando de contrastes estéticos: la mansión Cumbres Borrascosas evoca decadencia gótica real-de-Yorkshire (gracias a locaciones brutales), pero al lado de eso está la casa de los vecinos ricachones estilo Disney de cartón piedra. Muy bonito todo, pero chirría del estilo “papel cuché meets tragedia rural”.
Jacob Elordi, pobrecillo, lo intenta, tiene su diente de oro y todo —que parece más un cameo de rapero de parranda que un Heathcliff literario—, pero la química emocional falla: a veces parece que está en otra peli.
Elizabeth… bueno, la actriz que interpreta a Isabella Linton —pobrecilla— cae en lo que se percibe como sadomaso narrativo sin mucha explicación más que “esto es intenso y arty”.
Y los críticos, ¿qué?
Pues hay críticos que la llaman “infame” y “horterada” por cómo ignora capas del libro, con anacronismos y diseño desacertado, y señalan a Elordi como ridículo (según Javier Ocaña). Otros, eso sí, aplauden los visuales y la ambición visual y sensual.
Veredicto express
La película está bien hecha y puede gustar al público joven que va a verla sin cargar con expectativas de clásico literario, pero al público adulto que ama la novela puede dejarle una sensación de “mucho brillo, poca emoción profunda”.
En resumen: entretenimiento visual chulo, romance tóxico bien servido con salsa estética, pero que no te va a partir el alma como el libro.
🏆 La mejor versión cinematográfica (en serio)
Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
Con Laurence Olivier y Merle Oberon.
➡️ Es la más mítica, la más influyente, la más “clásico Hollywood bien hecho”.
Eso sí: adapta solo la primera mitad de la novela (como casi todas).
🎥 La mejor versión moderna (la más bruta)
Cumbres borrascosas (2011), de Andrea Arnold
➡️ Es la más física, más salvaje, más sucia, más “páramo real”.
No es romántica: es tóxica, animal y dura (más cerca del espíritu original).
Bonus: la más “raruna” pero interesante
Abismos de pasión (1954), de Luis Buñuel
➡️ Es una versión mexicana y muy libre, pero con veneno psicológico del bueno.
Mi puntuación: 4,66/10.

Dirigido por Emerald Fennell:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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