

Cutrecomentario de Ramón:
La América a la que robar.
Cuatro líneas sobre el director
Bart Layton es un tío con buen pulso para historias donde la realidad y el thriller se rozan.
Venía de El impostor (2012), docu que parecía ficción, y de American Animals (2018), una peli de atracos con cerebro, no solo con pistola.
Con Ruta de escape se mete de lleno en el thriller de estudio, con reparto de lujo y un tono muy de cine criminal clásico, pero con mala leche social debajo.
Cutrecomentario
Te lo digo claro: venía de un fin de semana de estrenos mediocres y alguno directamente infame, y de repente me encuentro con Ruta de escape, que para mí ha sido la gran sorpresa del finde.
Y no una sorpresa tipo “mira qué gracioso, no es tan mala”… no: una sorpresa de las buenas.
Una peli vibrante, un thriller psicológico y de atracos que funciona como un reloj suizo (pero sin la parte de costar 12.000 euros).
Lo primero: la maquinaria está perfectamente engrasada.
Hay acción, hay trama, hay complejidad, pero sin volverse un sudoku para listillos.
La historia avanza con ritmo, con tensión, con giros que entran bien, y sobre todo con una sensación muy agradable: esta peli sabe dónde está en cada momento. Algo que parece básico, pero que hoy en día es casi ciencia ficción.
Y luego están los personajes, que aquí es donde la peli se pone seria.
Chris Hemsworth interpreta a este atracador con pasado triste: casas de acogida, huérfano, un tipo que ha crecido desde el barro. Y lo más interesante: su objetivo no es “ser malo”, sino intentar salir de la miseria cumpliendo el sueño americano… pero a su manera: robando a los ricos, a los que no van a sufrir por ello, y con una norma casi moral: intentar no usar la violencia y no disparar un solo tiro.
En paralelo, Mark Ruffalo está estupendo como ese detective fracasado, divorciado, perdido, al que nadie toma en serio.
Y no porque sea tonto o porque sus teorías no tengan sentido: es porque la gente lo ve como un perdedor profesional.
El típico poli al que en la comisaría le dan palmaditas y le dicen “sí, campeón”, mientras le ponen a archivar carpetas.
Y ojo con Halle Berry, que aquí te marca un personaje que me ha gustado mucho por lo amargo: una agente de seguros ya en la cincuentena, que siente que está en el ocaso de su vida.
Menospreciada por compañeros machirulos, por “señoros” insoportables que llevan toda la vida mirándola por encima del hombro.
Y lo peor: cuando la han valorado, ha sido por su físico, no por su cabeza.
Ella sabe que no va a cumplir sus sueños, que el sistema la ha colocado en una esquina… y acaba arrastrada a colaborar con delincuentes como una especie de venganza íntima, desesperada, casi existencial.
Y luego está el personaje de Barry Keoghan, que es un tipo que siempre genera incomodidad. Aquí hace la antítesis del atracador “con código”: interpreta a un atracador violento, al que le da igual todo, que no tiene freno, que vive con la ira puesta en modo ON permanentemente.
Un elemento tóxico dentro de la historia, el típico que sabes que en cuanto entra en escena… va a liarla.
Y todo esto no es solo “personajes bonitos para que actúen”. Es que la película usa el atraco como espejo social.
Porque Bart Layton te mete, sin subrayarlo con rotulador, la diferencia brutal entre ricos y pobres.
Los ricos de la peli son obscenamente ricos: capaces de asegurar una boda por miles y miles de dólares, de gastarse un pastizal en diamantes… que al final son eso: piedras transparentes con marketing.
Y enfrente, los pobres norteamericanos rotos, los que viven en la calle, los homeless sin futuro, los que han visto que el sueño americano no es que se haya torcido… es que directamente se ha roto.
Y esa capa social, para mí, es lo que hace que Ruta de escape sea más que “una peli de robos”.
Porque bajo el formato de atracos hay mensaje, hay mala uva, hay crítica, hay una mirada amarga sobre el país y sobre el sistema.
Resultado: una peli excelente, de las que pueden pasar desapercibidas porque viene disfrazada de género, y porque ya sabemos cómo funciona esto: si no es superhéroe o terror con muñeco poseído, a veces parece que no existe.
¿Puntos negativos?
Las persecuciones de coches. A mí me dan bastante igual.
Coches rugiendo, derrapes, accidentes… me deja frío.
Es como si me pusieran un documental de Fórmula 1 pero sin el glamour y sin Fernando Alonso.
Remate final
Ruta de escape es de esas pelis que te reconcilian un poco con los estrenos: un thriller de atracos con ritmo, con personajes bien dibujados, con crítica social, y con un reparto que no viene a cobrar el cheque y largarse.
Y sí: puede que sea injustamente menospreciada.
Mi puntuación: 8,77/10.

Dirigido por Bart Layton:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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