


Cutrecomentario de Ramón:
Cuando los pobres roban para comer y los ricos roban para comprar otro yate
La directora
Arantxa Echevarría es una de las cineastas españolas que más rápido se ha consolidado en los últimos años.
Debutó con Carmen y Lola (2018), un retrato de dos jóvenes gitanas que se enamoran y que tuvo un enorme impacto, incluso en Cannes.
Después dirigió Chinas (2023), un retrato coral sobre identidad y adolescencia en la comunidad china en España.
Y en 2024 firmó La infiltrada, uno de los grandes éxitos del cine español reciente y ganadora del Goya a Mejor Película.
Su cine suele mezclar mirada social con pulso narrativo muy directo, algo que vuelve a demostrar en Cada día nace un listo.
Cutrecomentario
Hay películas que empiezan con una escena que te pone en situación en treinta segundos. Aquí pasa eso. Y se agradece, porque Arantxa Echevarría no se anda con rodeos.
La historia gira alrededor de Hugo Silva, que interpreta a Toni Lomas, un estafador de medio pelo. No es un gran criminal. Es más bien un buscavidas. De esos que viven de pequeños trapicheos, de timos menores y de ir sobreviviendo como pueden. Vamos, un autónomo del delito en categoría amateur.
Pero claro, como dice el viejo refrán: cada día nace un listo… y también alguien dispuesto a intentar aprovecharse de él.
La película plantea dos mundos muy claros. Por un lado, el de los pobres que delinquen para sobrevivir. Una banda bastante chapucera formada por Hugo Silva, Susi Sánchez y Diego Anido, que además se marca un gallego muy pintoresco que se roba varias escenas.
Y por otro lado está el mundo de los ricos. Pero no ricos elegantes de película americana. No. Ricos corruptos, torpes y desesperados por mantener el nivel de vida.
Todo arranca con la muerte del patriarca de la familia, interpretado por Pedro Casablanc, en una escena inicial muy bien resuelta que, en muy pocos planos, explica perfectamente quién era ese hombre y el lío monumental que deja detrás: una familia forrada… pero arruinada y con escándalos de corrupción acechando.
Ahí entran en juego los herederos, interpretados por Belén Rueda, Jaime Olías y Dafne Fernández, que representan ese otro tipo de delincuente: el que roba no para comer, sino para seguir siendo rico.
Y ese choque de clases es el motor de la película.
Porque Echevarría plantea una sátira bastante clara: el pequeño ladrón que roba para sobrevivir frente al gran ladrón que roba por pura avaricia. Dos escalas sociales… y dos escalas de delito.
La película funciona muy bien porque está contada con ritmo. No se recrea demasiado en nada, avanza con energía y tiene bastantes momentos de comedia que funcionan. No es una comedia de carcajada continua, pero sí tiene momentos muy divertidos.
Además, hay algo que se agradece: el tono de sátira social está presente todo el tiempo.
No es solo una historia de estafadores, es también una pequeña radiografía de cómo funciona la sociedad cuando el dinero y la corrupción empiezan a mezclarse.
En ese sentido, Cada día nace un listo tiene mala leche… pero también bastante sentido del humor.
Y eso siempre entra bien.
El reparto funciona muy bien, especialmente Hugo Silva, que tiene ese punto de caradura simpático que el personaje necesita.
Y Diego Anido aporta ese toque excéntrico que hace que algunas escenas suban varios grados.
Una comedia negra con ritmo, con personajes muy bien dibujados y con una sátira social que no se corta demasiado.
No sé cuándo llegará a los cines, pero tiene pinta de ser una de esas películas que pueden funcionar bien con el público.
Eso sí, lo tendrá complicado.
Porque ahora mismo en taquilla manda Torrente Presidente… y cuando Torrente aparece, ya sabemos que el país entero se pone a hacer cola para ver barbaridades. 😏
Mi puntuación: 7,77/10.

Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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