

Cutrecomentario de Ramón:
Amor, nazis y llaves. La hija del espía.
Alfred Hitchcock no dirigía películas: jugaba al ajedrez con las emociones del espectador… y siempre iba dos jugadas por delante.
Su filmografía es un museo del suspense: Rebeca, Recuerda, La ventana indiscreta, Vértigo (De entre los muertos), Con la muerte en los talones, Psicosis o Los pájaros.
En Encadenados (1946), además de tensar la cuerda como nadie, demuestra que el veneno emocional puede ser más peligroso que cualquier bomba.
Aquí el espionaje es casi una excusa. Lo que de verdad importa es la relación entre Ingrid Bergman y Cary Grant, y ahí es donde la película se vuelve incómoda de verdad. Porque sí, Cary Grant, uno de los actores más carismáticos de la historia del cine, con esa elegancia natural que parece que no le cuesta, aquí hace algo casi impensable: resultar desagradable. Y no de pasada, no. Durante buena parte del metraje es directamente cruel.
El personaje de Devlin se enamora de Alicia Huberman, pero ese amor viene envenenado. Ella es una mujer herida, marcada por la condena de su padre como espía nazi, que intenta escapar de ese pasado llevando una vida libre, despreocupada, moderna, incluso desinhibida para su época. Y eso a él le chirría. Mucho. Porque debajo de ese traje impecable hay un tipo bastante más rancio de lo que parece: orgulloso, machista, incapaz de gestionar sus propios sentimientos sin castigar a la otra persona.
Y ahí está lo interesante: la relación se convierte en un campo de minas emocional. Él la humilla, la empuja a situaciones denigrantes, la utiliza… todo mientras no es capaz de admitir que la quiere. Y eso hace que el personaje sea incómodo, incluso antipático. Pensar en Cary Grant como alguien desagradable cuesta… pero aquí lo consigue. Y eso tiene mérito.
Ingrid Bergman, por su parte, está descomunal. Sostiene el personaje con una mezcla de fragilidad, dignidad y tristeza que hace que todo duela más. Porque al final es ella la que paga el precio de ese juego emocional tan sucio.
Luego está el famoso asunto de la llave… y aquí viene el pero serio. Hay un momento clave en el guion, ese juego de llaves que articula buena parte de la tensión, que no termina de estar bien planteado. Chirría. Es un fallo que, visto hoy, resulta bastante evidente y que afecta a la solidez del conjunto. Lo curioso es que, tratándose de Hitchcock, se le perdona casi sin pestañear. Como si el resto estuviera tan bien hecho que nos diera un poco igual ese tropiezo.
Por eso, aunque Encadenados está considerada uno de los grandes clásicos del cine de intriga y una de las obras importantes de Hitchcock, deja la sensación de ser una película menor dentro de su filmografía. No porque no funcione —que funciona—, sino porque ese guion, que parece querer ser perfecto, no termina de estarlo.
En cualquier caso, verla en pantalla grande gracias a iniciativas como Wilder Cinema es un gustazo. Recuperar estos clásicos en condiciones, con presentaciones cuidadas y contexto, es casi un acto de resistencia cultural. Y oye, aunque tenga sus costuras, ver a Hitchcock manejando el suspense y las emociones sigue siendo una lección. De las que no caducan.
Mi puntuación: 8,88/10.

Dirigido por Alfred Hitchcock:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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