

Cutrecomentario de Ramón:
La película que convirtió a millones de personas en creyentes galácticos
Hablar de La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza es hablar de uno de esos momentos en los que el cine dejó de ser solamente cine para convertirse en religión popular.
Porque sí, hay gente que tiene fe en cosas invisibles. Y luego estamos los que escuchamos los primeros acordes de John Williams y automáticamente nos ponemos firmes como si acabara de aparecer un destructor imperial encima del salón.
George Lucas venía de dirigir THX 1138 y American Graffiti, pero con esta película de 1977 directamente abrió un agujero en la cultura popular del que todavía seguimos cayendo.
Estrenada en mayo de 1977 en Estados Unidos, revolucionó los efectos especiales, el merchandising, el blockbuster moderno y probablemente también la paciencia de miles de padres que acabaron comprando sables láser de plástico durante décadas.
Y verla ahora en pantalla grande gracias a la Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares sigue siendo una experiencia casi emocionalmente terapéutica. Porque uno recuerda perfectamente el impacto que tuvo verla en su estreno. Aunque entonces algunos íbamos de culturetas intensitos —con más pose que criterio, seamos honestos—, en el fondo aquello nos había atrapado por completo.
Porque La guerra de las galaxias es la aventura perfecta: un muchacho aburrido en una granja perdida descubre que el universo es muchísimo más grande de lo que imaginaba.
Pierde a su familia, pierde su hogar, pero encuentra amigos, propósito, aventuras y un destino gigantesco. Y eso conecta con algo muy básico y muy humano: la fantasía de escapar de una vida gris y descubrir que quizá uno está destinado a algo más grande que recoger humedad espacial entre dos soles.
Y luego están las imágenes.
Ese destructor imperial que tarda siglos en terminar de cruzar la pantalla sigue siendo hoy uno de los momentos más impresionantes de la historia del cine. No importa haberlo visto cien veces. El cerebro vuelve a tener ocho años automáticamente. Y ahí está la magia.
Lo fascinante es lo bien que aguanta el paso del tiempo. Las maquetas, los decorados, las criaturas, los robots manejados por pobres desgraciados sudando dentro de trajes imposibles… todo sigue funcionando. Te lo crees. Mucho más que toneladas de CGI moderno que cuesta millones y se olvida antes de salir del aparcamiento del cine.
Y luego aparece Darth Vader. El gran villano romántico del cine moderno. Un tipo vestido como si una aspiradora hubiera tenido un hijo con Drácula, pero que posee una presencia absolutamente hipnótica. Malo, sí. Terrorífico también. Pero con un magnetismo imposible de evitar.
Y enfrente, la maravillosa Leia Organa, que no era precisamente la princesa pasiva habitual del cine de aventuras. Inteligente, sarcástica, valiente y con más personalidad que la mitad de los héroes masculinos de la época juntos.
Mientras tanto, Luke Skywalker y Han Solo compiten por impresionarla como dos adolescentes espaciales con más testosterona que puntería.
Y qué decir de la música de John Williams. Probablemente una de las mejores bandas sonoras jamás compuestas. Cada personaje tiene su identidad musical, su leitmotiv, su alma sonora. La película podría funcionar incluso solo escuchándola con los ojos cerrados.
Lo mejor de todo es que esta película permite algo cada vez más raro: mirar el cine con inocencia.
Aquí los buenos son buenos, los malos son malos, la aventura es aventura y durante dos horas el mundo real desaparece. No hay cinismo, no hay distancia irónica, no hay necesidad de justificar emocionalmente cada fotograma con un trauma infantil de siete temporadas. Solo ganas de contar una historia enorme y maravillosa.
Y sí. El año que viene llegará el 50 aniversario. Medio siglo ya. Una barbaridad. Y allí estaremos otra vez, sentados en una butaca, esperando escuchar “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”.
Porque algunas películas no envejecen.
Algunas películas directamente se quedan viviendo contigo para siempre.
Mi puntuación: 10/10.

Star Wars – Cuando el cine entró en el hiperespacio
Todo Star Wars: guía para no perderse en una galaxia muy, muy saturada
Dirigido por George Lucas:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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