

Cutrecomentario de Ramón:
Cuando un poeta te da una masterclass y tú solo querías sentarte un rato
Sarah Maldoror fue una de las grandes figuras del cine africano y anticolonial, aunque durante décadas haya estado bastante menos reivindicada de lo que merecía.
Nacida en Francia y vinculada cultural y políticamente a África y el Caribe, desarrolló una filmografía profundamente comprometida con las luchas de liberación y la identidad negra.
Su obra más conocida probablemente sea Sambizanga (1972), considerada una pieza fundamental del cine africano, centrada en la lucha anticolonial en Angola.
También dirigió trabajos como Monangambé (1969) o este mediometraje documental Aimé Césaire. Un homme une terre, donde vuelve a demostrar que lo suyo no era precisamente el cine ligero para desconectar después de cenar.
El documental recupera la figura de Aimé Césaire, poeta, político martiniqués y una de las voces fundamentales del movimiento de la negritud, además de autor del célebre Discurso sobre el colonialismo, texto que sigue repartiendo bofetadas intelectuales casi setenta años después de escribirse.
La película mezcla entrevistas, conversaciones y reflexiones del propio Césaire con imágenes de Martinica, fragmentos poéticos e incluso inserciones teatrales relacionadas con La tragedia del rey Christophe, una de sus obras más importantes.
Y claro, aquí llega el pequeño problema: el documental es apasionante… pero también agotador.
El discurso de Césaire es brillantísimo, afilado y lleno de ideas potentísimas sobre colonialismo, identidad y memoria histórica.
El hombre hablaba como si cada frase estuviera preparada para acabar subrayada en un libro universitario. Pero la acumulación constante de diálogo, poesía, reflexión política y teatralización termina convirtiendo el mediometraje en una experiencia bastante densa. De esas en las que uno empieza muy atento y termina mirando de reojo cuánta gente queda en la sala.
Y sí, la sala se fue vaciando poco a poco hasta quedar un pequeño grupo de resistentes culturales, probablemente ya unidos por el síndrome de supervivencia cinéfila del festivalero veterano.
Porque esto no es un documental pensado para entretener precisamente. Es más bien una inmersión intensa, casi apabullante, en el pensamiento de un intelectual enorme. Un bombardeo continuo de ideas que a ratos deslumbra y a ratos deja la cabeza como si hubiera pasado un camión lleno de tesis doctorales por encima.
Aun así, tiene valor precisamente por eso. Porque no simplifica a Césaire, no lo convierte en una figurita decorativa para festival elegante y tampoco rebaja la complejidad de su pensamiento. Y eso, aunque exija cafeína y resistencia física, también tiene bastante mérito.
Mi puntuación: 5,55/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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