Trop c´est trop (Documental) – 2026 – Elisé Sawasawa – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Caos en el Congo.

 

Hablar de Trop c’est trop es hablar de una película-documento rodada prácticamente con las tripas. Un documental que parece filmado mientras el operador esquiva balas, motos, piedras y probablemente hasta la desesperación colectiva.

 

Porque lo que muestra Trop c’est trop no es una guerra limpia ni organizada. Es el caos. El caos absoluto. Y pocas veces el cine documental consigue transmitirlo con esta sensación física de vértigo.

 

El documental está dirigido por Elisé Sawasawa, cineasta y periodista congoleño vinculado al documental social y político en la República Democrática del Congo.

 

No existe demasiada información internacional sobre su filmografía, algo tristemente habitual con muchos directores africanos fuera de los circuitos occidentales, pero precisamente trabajos como éste sirven para colocar su nombre sobre la mesa.

 

Aquí demuestra un talento tremendo para incrustar la cámara en medio del conflicto y convertir al espectador en otro refugiado más. No hay distancia. No hay comodidad. No hay narración académica desde un despacho europeo con aire acondicionado y café ecológico de comercio justo. Aquí la cámara corre, jadea y se mete en el barro.

 

En cuanto a premios y recorrido, Trop c’est trop forma parte de la programación del Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger, una selección especialmente sensible este año al cine documental ligado a conflictos africanos contemporáneos y a las consecuencias humanas de las guerras olvidadas por Occidente. 

 

Y luego llega el auténtico puñetazo del documental: la caída de Goma.

 

Porque la película arranca con esa sensación de derrumbe total cuando los rebeldes del M23 —apoyados por Ruanda, según denuncian el gobierno congoleño y buena parte de la comunidad internacional— toman la ciudad de Goma, capital de Kivu del Norte. Y ahí empieza una especie de descenso al infierno africano contemporáneo.

 

Gente huyendo con colchones en la cabeza, niños cargados a la espalda, motos atravesando calles imposibles, manifestaciones pidiendo armas, refugiados improvisando vida entre lonas y barro mientras todo alrededor parece desmoronarse.

 

Y la cámara de Elisé Sawasawa está ahí dentro. No mirando desde fuera. Dentro.

 

Eso es lo impresionante del documental. La sensación de inmersión absoluta. Muchas veces ni siquiera se entiende exactamente qué está ocurriendo. Pero probablemente porque ni los propios protagonistas lo entienden ya.

 

Hay una sensación constante de descomposición, de país agotado, de guerra enquistada hasta convertirse en paisaje cotidiano. Y el documental acierta precisamente en no intentar ordenar demasiado el horror. Porque el horror rara vez viene con esquema PowerPoint.

 

Hay momentos especialmente potentes en las manifestaciones contra la MONUSCO, la misión de la ONU en el Congo. La película deja bastante clara la sensación popular de abandono y fracaso. Y eso resulta demoledor. Porque hablamos de una fuerza internacional gigantesca formada por tropas de Kenia, Uganda, Tanzania, Malaui, Sudáfrica, Burundi y otros apoyos militares que, junto al ejército congoleño, fueron incapaces de evitar la caída de Goma.

 

El documental no necesita subrayarlo demasiado: basta con escuchar a la gente delante de la cámara. La frustración es total. La idea de que la ONU está allí pero no sirve para proteger a nadie planea continuamente sobre la película. Y eso convierte a Trop c’est trop en algo más incómodo que un simple reportaje bélico. Es casi una acusación filmada.

 

Formalmente, además, el trabajo tiene muchísima energía. Es un cine nervioso, físico, urgente. La moto desde la que se filman muchas secuencias parece otro personaje más. Hay momentos donde la cámara vibra tanto que parece que vaya a romperse, pero precisamente esa precariedad técnica se convierte en virtud narrativa. Todo transmite peligro. Todo transmite urgencia.

 

No es un documental “bonito”. Ni falta que le hace.

 

Es cine-testimonio. Cine hecho para dejar constancia de que aquello ocurrió mientras medio planeta miraba hacia otro lado cambiando la foto del perfil por cualquier otra tragedia más reciente. Porque el sufrimiento africano tiene una terrible facilidad para desaparecer del radar mediático occidental en cuanto deja de generar clics.

 

Y películas como Trop c’est trop sirven precisamente para impedir ese olvido. Aunque sea durante hora y pico. Aunque luego salgamos del cine y volvamos a preocuparnos por si la freidora de aire consume mucho.

 

Mi puntuación: 7,75/10.

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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